La lucha de Ivelisse “Ivy” Ortega contra la obesidad comenzó desde que tenía memoria. Siendo la niña “gordita” de la casa, buscó deshacerse de su peso en múltiples ocasiones, con diversas dietas y hasta pastillas para adelgazar, pero no fue hasta sus 36 años que puede alardear de haber conseguido el estilo de vida idóneo, que no solo le ha hecho bajar de 312 a 200 libras, sino que le ha traído un proyecto de emprendimiento llamado “Quiero rebajar por…”, que cuenta con casi 280 mil participantes en Facebook, y un negocio de venta de comidas saludables pre hechas.

Aunque dedicó más de 11 años de su carrera profesional a la enseñanza en las escuelas públicas como maestra transitoria, ha decido comenzar su propio negocio y emprendió, nada más y nada menos, que con lo que aprendió mientras iba perdiendo libras y ganando un estilo de vida más saludable.

“Desde mi tres añitos, yo comencé a desarrollar obesidad. Siempre fui la más gordita de mi familia, en la escuela. Mi mamá siempre decía ‘eso fue que yo te di muchas vitaminas y eso te explotó’, pero la realidad es que nos alimentábamos bien mal, así que yo desarrollé una relación bien mala con la comida. Comía a todas horas, me quería comer los dulces y mis papás me dejaban, me consentían en todo y no había un control. Yo no bebía agua”, recordó Ortega en entrevista con Es Mental.

A sus 12 años, consciente del sobrepeso con el que cargaba, y las burlas que recibía en la escuela, por insistencia de una tía, comenzó su primera dieta. Para ese entonces entró en un programa dietético, que a pesar de buscar bajar de peso con comidas congeladas, Ortega no incluía otras acciones requeridas como el consumo de agua, la cual tomaba, casi siempre, acompañada de los productos “Crystal Light”. A los 15 años lo volvió a intentar, optando por tomar pastillas.

“Esas pastillas me dañaron por completo mis hormonas, y yo perdí mi menstruación a los 15 años, y estuve más de un año sin menstruar. Ahí descubren que tengo ovario policístico (un desorden hormonal que causa ovarios grandes con pequeños quistes en los bordes), pero yo se lo achacó a las pastillas porque después hasta las sacaron del mercado porque comenzaron a provocar daños en las personas y yo me las bebí”, contó.

A pesar de que su salud se vio perjudicada por un intento fallido de bajar de peso, Ortega continuó perseverando. Finalmente, en su transcurso de escuela superior, logró perder algunas libras para bajar de un tamaño 18 a 14.

“Pero cuando llegué a la universidad todo se perdió, porque, como me hospedaba, no comía bien. Comía fast food y engordé”, aseguró.

Sin embargo, lo peor aún no la alcanzaba. Cuando se casó con su actual esposo, comenzó en un estilo de vida de descontrol sobre lo que consumían. En cada compra se llevaban cuatro empaques de pan rebanado, más de tres paquetes de galletas azucaradas, mantecado, y comidas congeladas que terminaron por llevar a Ortega de unas 260 libras a su peso máximo alcanzado de 312 libras.

“Pasaron los años y de momento empecé a mostrar prediabetes en los resultados hormonales, pero en mi mente ‘es pre, todavía no soy diabética’. Sin embargo, tenía el cuello negro, que eso es indicativo de deficiencia de insulina”, compartió Ortega quien mide unos 5 pies con 5 pulgadas.

Los doctores comenzaron a decirle que tenía que bajar de peso para evitar consecuencias más severas. Comenzó a tomar pastillas para la alta presión, pero aún no entendía que tenía que cambiar su estilo de vida. El problema se complicó tanto, que no podía dar lo mejor de sí siendo maestra de kindergarten porque su peso le requería estar sentada todo el tiempo, cuando su trabajo pedía que fuera más interactiva con sus estudiantes. Incluso, hubo una queja de parte del personal de la escuela para que Ortega hiciera algo respecto a su peso excesivo.

“Eso me dio rabia (la queja), pero al igual, caló hondo y ahí intenté empezar por mí misma contando calorías, que era lo que sabía hacer”, aseguró.

En ese momento, para el 2011, en busca de una comunidad de apoyo para conseguir alcanzar su meta, creó un grupo privado en la red social de Facebook. “Quiero rebajar por…” estaba compuesto por “gorditos” que querían bajar de peso, y con ello, Ortega comenzó a lograrlo. De 312 rebajó a 280, pero tuvo recaídas, volvió a comer “como demente”, hasta que las complicaciones de salud la devolvieron al camino correcto.

“Un día me desperté y no podía respirar. Debieron ser segundos, pero yo sentí que me iba a morir, le pedí hasta perdón a Dios. Asustada, fui a la doctora y me dijo que podía ser apnea del sueño, y me volvió a recordar que tenía que rebajar”, contó.

Retomó su educación respecto a un estilo de vida más saludable, buscó lecturas sobre sana alimentación como los libros “El poder del metabolismo” de Frank Suárez y “Cerebro de pan” de David Perlmutter, y empezó a ver los cambios en su vida sin necesidad de someterse a cirugías. Buscó seguir uniendo personas al grupo privado de Facebook hasta que todo tomó su propio curso y hoy día, no solo ha logrado perder la mayoría de su peso en exceso, sino que se ha convertido en una mujer emprendedora que desea compartir sus experiencias para que otros también logren una vida más saludable.Ortega con estilos de alimentación cetogénicos, comúnmente conocidos como la dieta keto.

Aunque queda mucho por hacer consigo misma, incluyendo el ejercicio como parte esencial de su vida, la joven reconoce que haber perdido peso le trajo muchas ventajas positivas. Su autoestima continúa mejorando, baila cada vez que quiere y su relación de pareja se ha fortalecido porque ahora disfruta a cabalidad de su vida íntima.

Con respecto a la autoestima, Ortega invita a las personas obesas a sentirse libres de ser activos sin complejos, sin embargo, hace un alto para recalcar que tener una alta autoestima siendo obeso no quiere decir que no se deban hacer los cambios pertinentes para alcanzar un estilo de vida más saludable. A eso se dedica en su negocio propio. Junto a su esposo, quien también bajó de 400 libras a 270, venden comidas preparadas para que las personas puedan consumir un dieta saludable. A su vez, ofrecen mentoría individual, acompañados de distintos profesionales de la salud y dan consejería gratis a través del grupo privado “Quiero rebajar por…”, que todos los meses recibe 10 mil nuevos miembros.

“Nos queremos dedicar a ayudar a la gente”, puntualizó Ortega.

En Puerto Rico, la obesidad afecta del 30 al 35 por ciento de la población, lo que supone un sobrepeso de 50 al 100 por ciento por encima del índice de masa corporal recomendado, y la cual se trata quirúrgicamente cada vez con mayor frecuencia, informó la agencia de noticias EFE. Aunque el incremento de la obesidad en Puerto Rico se atribuye en primer lugar a un patrón genético hereditario, la segunda y tercera causa tienen que ver con los malos hábitos alimenticios y una vida sedentaria, según explicó el Dr. Guillermo Bolaños, director del Programa de Cirugía Bariátrica del Hospital del Sur en Ponce.