Hombres y mujeres pueden experimentar cansancio, malhumor, insomnio y merma en el deseo sexual al comenzar la andropausia masculina y la menopausia femenina.

Para sobrellevar la reducción en hormonas sexuales durante esta etapa, las hormonas bioequivalente se han tornado en una alternativa frecuente.

 

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Las hormonas sexuales bioequivalentes son idénticas a las producidas por el cuerpo humano, consigna Hormone Health Center Network – un portal educativo de la Sociedad de Endocrinología –. La diferencia es que estas son modificadas en un laboratorio para que se asemejen a las humanas tras ser extraídas de fuentes vegetales como la batata, el ñame y la soya. 

Las hormonas bioequivalentes también pueden ser producidas para cada persona de manera particular, explican. 

Las hormonas bioequivalentes han sido aprobadas por la Administración de Alimentos y de Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), según el Hormone Health Center Network. Aunque todos los ingredientes con los que se preparan han sido aprobados, excepto el estriol, no ocurre lo mismo con sus modalidades de consumo. 

En Puerto Rico, hace cinco años este tratamiento ha incrementado su popularidad, expresó la ginecóloga y obstetricia, Vilma Ortega-Vidaurre.

La cubierta médica gubernamental no costea las hormonas sexuales bioequivalentes a través de pellets, que son unas piezas de polvo comprimidas y hechas con hormonas naturales bioidénticas. Solamente las costea en forma de píldoras.

El interés de la población en la Isla hacia estas terapias surgió luego de que el Women’s Health Initiative del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI, por sus siglas en inglés) encontrara en 2002 a través de un estudio titulado Risks and Benefits of Estrogen Plus Progestin in Healthy Postmenopausal Women que  las mujeres que reciben terapias de reemplazo hormonal combinada tienen un mayor riesgo a sufrir de cáncer de mama a diferencias de las mujeres que no la recibieron. Estos hallazgos causaron que el uso de estas terapias cayera mientras que los  ginecólogos y las ginecólogas buscaron alternativas nuevas, como las hormonas bioequivalentes. 

Pese a las bondades de las hormonas bioequivalentes, no existe evidencia que demuestre que sean más seguras o efectivas que las utilizadas en las terapias de reemplazo hormonal.

En la Isla las hormonas bioequivalentes han sido más utilizadas por mujeres que por hombres, opinó la ginecóloga y obstetricia. Por lo general, sus pacientes tienen más de 52 años, aunque ha recibido pacientes de hasta 35.

“Yo como ginecóloga lo más que veo son a mujeres, pero lo interesante es que las mujeres me traen a sus esposos”, reveló. 

El uso de estas terapias es de por vida, acotó. 

Estas hormonas sexuales bioequivalentes son recomendadas por los sexólogos cuando determinan que el problema a solucionarse se debe a la merma hormonal, explicó la sexóloga y presidenta del Instituto Sexológico, Educativo y Psicológico de Puerto Rico, Alicia Fernández Villanueva, en entrevista con Es Mental.

Para conocer el nivel de hormonas sexuales, la ginecóloga o el urólogo lleva a cabo un análisis hormonal, acotó. Los resultados se utilizan para determinar cuántas hormonas sexuales bioequivalentes requieren cada persona.

El metabolismo  también se toma en cuenta al recetarse los reemplazos hormonales, añadió. 

En caso de que el metabolismo del paciente o de la paciente esté desbalanceado, se nivela previo a tratarse, indicó. También se tiene que velar cuán controladas están sus condiciones cardíacas o psicoemocionales preexistentes como la hipertensión y la depresión.

La sexóloga recomendó que el ginecólogo o el urólogo instruyan al paciente o a la paciente a usar la menor dosis de hormonas bioequivalentes durante la menor cantidad de tiempo posible. Estas dosis se reajustan cada tres a seis meses. 

En cuanto a sus beneficios, la sexóloga mencionó que estas hormonas tienden a ser  más beneficiosas cuando se utilizan en pareja, agregó. 

“Una de las cosas que debemos ver, en beneficio de ambos miembros de la pareja, es que si ambos se someten al uso de [hormonas] bioequivalentes en las edades de 50 a 60 años, van a mejorar su intimidad sexual”, mencionó. 

“Eso va a bajar grandemente la tiraera que puede haber entre ambos”, agregó la presidenta del Instituto. 

Para que la mujer invite al hombre o el hombre a la mujer a que utilice las hormonas sexuales bioequivalentes, Gloriva Pina-Girona, psicóloga clínica y consejera psicológica, aconsejó a explicar sus beneficios para que ambas partes puedan estar informadas y puedan respaldarse. 

Este compromiso y respaldo durante el tratamiento es importante, especialmente, en matrimonios, resaltó.

En su práctica como psicóloga clínica, Pina Girona ha notado que el interés de sus pacientes a recibir ayudas profesionales para mejorar su vida sexual en pareja ha crecido. 

En cuanto a la razón para este interés creciente, no la precisó.

“Está habiendo esta receptividad para mejorar la relación de pareja, incluyendo la sexualidad, no importa la edad”, puntualizó la psicóloga clínica y consejera psicológica. “Ha habido apertura, aunque siempre con un riesgo”.