La palabra infidelidad no tiene definición.

Así lo estableció la sexopedagoga Ivelisse Bruno Ortiz al destacar que el significado de esta palabra depende de lo que individualmente se entiende por infidelidad.

Mientras, la sexóloga Zuleyka Yarie Valentín Arroyo aseguró que el término implica un engaño. Pero ¿una traición de qué tipo?

Ambas expertas sostuvieron que la respuesta a esta interrogante puede variar.

Bruno Ortiz explicó que hay personas que consideran ver pornografía, hablar con las parejas anteriores, tener aplicaciones de búsqueda de pareja en el celular aún activas, entre otros actos como infidelidad.

No obstante, repitió que estas situaciones no son consideradas como infidelidades en todo tipo de relación ni para todo tipo de persona.

Por otro lado, Valentín Arroyo estableció que lo que se entiende como una infidelidad depende del tipo de relación que se sostiene. Igualmente, subrayó que los hombres y las mujeres pueden vivir las infidelidades de manera distinta. Por ende, el daño que provoca el acto en sí puede variar.

Confirmó que existen las infidelidades sexuales, emocionales, relacionadas con el uso de juguetes sexuales sin la pareja, virtuales, entre otras.

La conversación incómoda

Bruno Ortiz subrayó que las relaciones románticas se basan en una idealización de lo que las personas conciben como la pareja perfecta.

“Nos refugiamos en pensar que esta persona va a estar conmigo para toda la vida, que tiene que ser la mejor consejera, mejor amiga, amante, confidente, pareja, padre o madre, entre otros… Entonces se le exige una carga a la otra persona con la que, cuando se viene a ver, ni uno mismo puede cumplir”, puntualizó al especificar que aquí es que se falla al inicio de toda relación.

Determinó que las personas, a menudo, no discuten sus expectativas de una relación antes de iniciar una. De la misma manera, señaló que las personas no hablan sobre lo que entienden por infidelidad.

Expresó que cuando una persona es infiel no necesariamente es por falta de amor ni porque existe un vacío, pues puede significar querer aventurar, afirmar una orientación sexual, aprender de uno mismo, entre otros motivos.

Sin embargo, al tomar en consideración estas expectativas de un amor romántico, la conceptualización de la pareja como “el todo”, y chocar con la realidad de recibir una noticia de infidelidad, a muchos se les derrumba todo, estableció Bruno Ortiz.

¿Tal vez todo pudiera haber sido evitado, si se hubiese hablado de definiciones antes de iniciar la relación?, se preguntó la sexóloga.

Esta conversación, a menudo evitada, no es incómoda, sino que asertiva, destacó Bruno Ortiz al matizar que este coloquio debe de ser uno en el que se describen las inseguridades, incomodidades, preferencias, curiosidades, entre otros aspectos de cada miembro de la relación.

Asimismo, definió a este momento como uno que pudiese evitar los engaños.

Por otro lado, Valentín Arroyo sostuvo que las parejas, al inicio de su relación, hacen o no hacen acuerdos de exclusividad emocional y/o sexual. En el caso de las parejas monógamas, la experta coincidió con Bruno Ortiz al establecer que no se suelen tener estas conversaciones. Por esto, Valentín Arroyo confirmó que la probabilidad de que ocurra una infidelidad en una relación monógama es mucho más amplia.

Apuntó que la relación sea monógama o no monógama consensual, el que se rompa uno de estos acuerdos es equivalente a una traición.

De la misma manera en que los acuerdos sostenidos en una relación pudiesen ser variados, concluyó que la definición de una infidelidad pudiese serlo.

Luego de la infidelidad

Después de una infidelidad, más allá de la carga social, la vergüenza es: «¿por qué me quedo en una relación así cuando puedo irme?»

Entonces, uno se ve obligado a no contar la historia para que no se le juzgue, sin preguntarse: «¿dónde estaba nuestra relación?», expresó Bruno Ortiz.

Cuando surge una infidelidad, las personas sienten que perdieron la confianza con su pareja sin cuestionar dónde estaba la confianza para ejercer el acto.

Destacó que hay personas que siguen en la relación por razones económicas o por vengarse. No obstante, explicó que aquellas personas interesadas en continuar, a pesar de la infidelidad, se deben preguntar: ¿Qué sucedió para que esto se diera?, ¿Qué significó esta experiencia para la otra persona?, ¿Con qué finalidad lo hizo?, entre otras preguntas.

Concluyó que se debe de buscar una mejoría en la situación, mostrar empatía, saber que la relación es de dos y evaluar en dónde se falló para que se llegara a esta situación.

Por su parte, una investigación realizada por la Organización Psicológica Frontiers estableció que la percepción de la calidad de la relación, el deseo sexual, importancia atribuida a la atracción física de la pareja y la percepción de la belleza de uno mismo son factores claves en la toma de decisiones previo a ser infiel o decidir ser exclusivo o exclusiva con una pareja.

Mientras, Valentín Arroyo sostuvo que la infidelidad es solo una de las maneras en las que uno puede violentar su relación o faltarle el respeto a su pareja.