Su hijo ha tenido dificultades durante semanas, meses o incluso años. Quizás ha tenido  problemas académicos, de atención o de estrés escolar. Quizás tiene problemas con sus amigos o ha sido víctima de bullying. Tal vez su hijo parece ansioso, irritable o es agresivo la mayor parte del tiempo. Tal vez su familia está pasando por una transición difícil, como por ejemplo el divorcio, llegar a un nuevo país o una enfermedad crónica.

Ser padres no es fácil. Como dice el refrán, los niños vienen sin manual de instrucciones. Muchas veces puede ser difícil navegar las innumerables preocupaciones, comportamientos y las necesidades de un niño. Es aún más complicado saber con certeza cuando los comportamientos de los niños se convierten en un problema que requiere ayuda profesional.  

Para la mayoría de los padres, la idea de llevar a su hijo a visitar a un psicólogo puede ser  aterradora, en parte porque todavía hay estigmas y desinformación sobre la salud mental. Muchos padres piensan que llevar al hijo al psicólogo quiere decir que han fracasado. Cuando hay inquietudes y  preocupación  por la salud mental de un niño, los familiares, amigos y tal vez su pediatra pueden decirle que se relaje y espere porque todo pasará. A veces este es un buen consejo. A veces no lo es. Cuando los niños tienen problemas emocionales o de comportamiento, cuanto antes reciban tratamiento, más fácil es ayudarlos. También es importante no apresurarse, evitar intervenciones  y costos  innecesarios. Por tal razón es importante aprender a identificar  cuando son cambios esperados por desarrollo o cuando es algo más serio.  

 ¿Qué se puede  esperar en el desarrollo de los niños?

Los niños son individuos con personalidades propias y  situaciones únicas, las cuales   tienen un impacto en su comportamiento. Se espera cierta irritabilidad, ansiedad y dificultades sociales y escolares a medida que los niños crecen. Todos los niños  pueden tener cambios en su estado de ánimo y  periodos de dificultades con los amigos, con los padres, o en el ámbito académico.  

Los niños atraviesan por diferentes fases críticas a lo largo de su desarrollo. En muchas de ellas, con las normas adecuadas y mucha paciencia, cada fase se supera sin mayores complicaciones. El nivel de desarrollo de un niño también juega un papel importante. No todos los niños se desarrollan al mismo ritmo. Por ejemplo, las destrezas cognitivas y las habilidades sociales pueden progresar de manera diferente. Las diferencias no siempre implican un trastorno. Lo que es importante es prestarle atención a la frecuencia, duración, severidad y lo que se espera de la conducta basado en la edad del niño.

¿Cuándo debe buscar ayuda psicológica para sus hijos?

Aunque muchas veces puede ser muy confuso saber en qué momento es necesario buscar ayuda psicológica, existen algunas señales y síntomas importantes para tomar la decisión de pedir ayuda psicológica. 

Algunas señales que pueden indicar que su hijo podría beneficiarse de la ayuda de un psicólogo incluyen:

  • Dificultades académicas o de atención 
  • Problemas severos de conducta en la escuela y la casa
  • Retraso en el desarrollo ( e.j. lenguaje, motor, social)
  • Cambios repentinos de estado de ánimo (e.j. tristeza, coraje) que no logra explicar
  • Abuso sexual, físico o emocional u otras situaciones traumáticas
  • Dificultades en las transiciones (e.j. después de una separación, divorcio o mudanza, cambio de escuela).
  • Cambios repentinos en el apetito 
  • Insomnio o excesiva somnolencia
  • Irritabilidad y agresión excesiva (e.j. morder, dar patadas, golpear a otros niños)
  • Sospecha que su hijo está usando alcohol/drogas 
  • Poco interés por actividades que antes disfrutaba o desesperanza
  • Tiene una enfermedad crónica (ej. cáncer, diabetes, epilepsia, lupus)
  • No quiere ir la escuela o es víctima de bullying 
  • Tiene más de 5 años y aun se orina en la cama con frecuencia
  • Teme separarse de sus padres 
  • Tiene problemas para relacionarse con sus compañeros ya sea porque se comporta de manera violenta, es demasiado tímido o porque presenta un desinterés fuera de lo común.
  • Presenta tics, obsesiones o malestares físicos que no tienen una causa médica (e.j. dolores de cabeza, problemas dermatológicos y/o vómitos)

Es importante aclarar que no siempre es necesario trabajar con el niño directamente, sino que en muchas ocasiones la intervención del psicólogo se dirige a trabajar con la familia.  No es que los niños no puedan beneficiarse de la terapia individual, pero sin la participación de los padres el impacto se limita y en ocasiones puede ser contraproducente. Cuando los padres o encargados no entienden lo que le está sucediendo a sus hijos y cómo pueden apoyarlos mejor, es posible que se sientan ansiosos y tomen acciones que empeoren la situación involuntariamente. Cuando los padres participan de la terapia los cambios ocurren más rápidamente. También aprenden a tener una mayor apreciación y comprensión de las dificultades de sus hijos.

¿Qué puede esperar en terapia?

  • Participar del proceso: Su participación es esencial. El psicólogo necesitará  información sobre el desarrollo del niño, la experiencia académica, el contexto familiar  y el historial médico. También puede hacerle preguntas sobre  la dinámica familiar, los cambios, los patrones de comunicación o las formas de relacionarse, su percepción del conflicto y las soluciones que han intentado. 
  • Hablar: Muchas veces los “problemas de conducta” de los niños son su manera de expresar que sus necesidades o  deseos no están satisfechos. Cuando los niños se sienten escuchados, aprenden a expresar sus sentimientos o frustraciones con palabras en lugar de con acciones (ej. golpes, gritos) y  tienen mejor oportunidad para aprender nuevas destrezas.
  • Hacer actividades: Los terapeutas usan actividades para conocer a la familia o al niño y enseñar sobre los sentimientos, las destrezas sociales, las habilidades de afrontamiento y la comunicación. Por ejemplo, los niños pueden dibujar,  jugar o hacer juego de roles como oportunidades de  aprendizaje y para procesar los sentimientos.  Los terapeutas ayudan a los niños  y a sus familias a practicar lo que aprenden. Por ejemplo, pueden jugar juegos donde se tiene que esperar turno, escuchar, usar el autocontrol, seguir instrucciones, compartir o afrontar el hecho de perder. 
  • Oportunidad para resolver problemas: Con los niños más grandes y los adolescentes habrán conversaciones y actividades para identificar cómo les afectan los problemas en casa, con los amigos y en la escuela. También oportunidades para que  practiquen destrezas sociales y solución de conflictos.

Beneficios de asistir al psicólogo 

Buscar ayuda psicológica es una decisión personal de la cual se benefician individuos y familias.  Los psicólogos pueden ayudar a los niños y a las familias a navegar las transiciones de la vida familiar y manejar el estrés, los temas relacionados con las emociones y el comportamiento. La psicoterapia puede ser útil para que cada miembro de la familia aprenda a identificar sus sentimientos, desarrolle las destrezas para resolver conflictos, mejore su conexión con los seres queridos y explore los roles familiares  y patrones que contribuyen  al conflicto.

Ir al psicólogo no significa que usted es  débil o es un mal padre. De hecho, todo lo contrario: significa que está consciente, que le importa y que quiere tomar acción y un rol activo en la vida de su hijo y su familia. Obtener la ayuda adecuada para su hijo o su familia puede ser un regalo de amor que puede tener un impacto positivo para toda la vida. La terapia puede reducir el sufrimiento, los conflictos y los desafíos mientras mejora la comunicación y equipa con herramientas a su hijo para que pueda navegar los retos de la vida.

Para acudir a un psicólogo no siempre es necesario esperar a que aparezca el problema. En ocasiones es conveniente pedir ayuda cuando sabemos que el niño tiene que enfrentar un cambio importante que lo puede desestabilizar, como es el caso de un divorcio, la muerte de una persona allegada, padecimiento de enfermedad crónica o la inmigración. 

Debe solicitar ayuda siempre que crea o piense que algo no va bien, o vea que el  desarrollo de su hijo se paraliza y que no avanza como debería.  También debe buscar ayuda si siente que su hijo o su familia está atravesando una crisis y no encuentra la manera de  solucionar el problema u ofrecer apoyo. La terapia no siempre puede hacer que un problema desaparezca, pero puede proveer a los niños y sus familias nuevas habilidades para superar situaciones difíciles de manera más saludable.

*La autora es psicóloga clínica especializada en niños y familia.