El volver a Puerto Rico con regularidad es un aliciente para los que tienen que irse del país por la desesperanza, la necesidad y la falta de oportunidades. Millones de puertorriqueños viven con la ilusión de regresar a la Isla  a ver a sus seres queridos, a saborear los platos típicos, a oler la vegetación del campo y a bailar al son de la salsa.  

Sin embargo, la pandemia del COVID-19 ha tronchado ese sueño para muchos miembros de la diáspora como Mabel Irizarry Vélez, oriunda de Lares y residente del condado de Pasco, en Florida, quien anhelaba reencontrarse este año con sus padres como de costumbre. El no estar cerca de los adultos mayores de su familia en estos momentos de peligro e incertidumbre también los ha llenado de sentimientos de miedo y culpa, dijeron expertos a Es Mental

Hace años que Irizarry Vélez había optado por traer a sus padres anualmente de visita debido al alto costo que le representaba el viajar con su familia de seis: dos adultos y cuatro niños. 

Era significativamente menos caro pagar dos pasajes en lugar de seis, contó.

El 2020 no fue la excepción. Compró los pasajes con ilusión, pero al ser sus padres personas de edad mayor, tuvo que cancelar los pasajes de este verano.

La soledad que ella y su familia han experimentado desde que se mudó hace cinco años a Estados Unidos se ha acrecentado en los pasados meses por causa de la pandemia. Sus padres eran el único escape que tenían a las largas horas de soledad en su vivienda, indicó.

“Mientras el tiempo va pasando, uno va pensando: mi papá tiene condiciones, mi papá está mayor. ¿Cuándo lo podré ver? ¿Cuándo será el día? Que no vaya a pasarle algo, que no se me vaya a enfermar”, relató. 

Estamos en “esa encrucijada de decir: ‘Dios mío, permítenos un poco más [de tiempo] para verlo”.

El COVID-19 sobrepasa ya los 280,000 casos en Florida, y ronda los 10,000 casos en Puerto Rico. En los pasados días han incrementado la cantidad de casos diarios en ambas jurisdicciones, pese a que la ciudadanía en la Isla estuvo encerrada casi tres meses.

Debido a la impredecible y peligrosa pandemia, millones de puertorriqueños en la diáspora pudieran experimentar un profundo sentimiento de duelo y de culpa al estar lejos de sus familias en medio de la pandemia, opinó la psicóloga y coordinadora del Comité de Relaciones Internacionales de la Asociación de Psicología de Puerto Rico, Frances Boulón Jiménez.

La culpa es lo que usualmente sienten las personas al dejar atrás a sus familias en sus países de origen, explicó.

El duelo no tan solo es lo que se experimenta a raíz de la pérdida de la cotidianidad a la que se está acostumbrado, sino por la oportunidad perdida de volver a Puerto Rico, agregó.

“La pérdida de esa oportunidad de conexión con las personas a las cuales les tenemos afecto, seguro que es una pérdida”, expresó la psicóloga en entrevista con Es Mental. “Eso también nos hace sentir que estamos limitando un aspecto importante para disfrutar la vida”, agregó.

La psicóloga explicó que parte de lo importante para sobrellevar la pandemia cuando se está fuera de la Isla y lejos de la familia es no recriminar haber emigrado, así como entender que cancelar un vuelo es una decisión necesaria debido a las circunstancias. Es crucial que la persona esté firme, en todo momento, en torno a las motivaciones por las que emigró.

La consejera profesional especializada en familia, María Teresa Román Acevedo, instó a no ensimismarse. Esto significa que se tiene que entender que la pandemia no es un fenómeno exclusivo de Puerto Rico o de Estados Unidos —en donde residen la mayoría de los boricuas fuera de la isla—, sino que también atraviesa el resto del mundo.

Para Román Acevedo, lo importante es aceptar lo difícil que puede resultar la pandemia por la que todos atraviesan. Es crucial que se permita la búsqueda de nuevas estrategias, incluso a pesar de las limitaciones que se puedan tener tanto en movilidad como de espacio.

“Es importante abrazar esas emociones que estamos experimentando y buscar esa manera de cómo trabajarlo lo más saludablemente posible dentro de nuestra particularidad”, exhortó.

Específicamente para las familias que viven solas en otro estado o países, las redes de apoyo son de gran importancia. Por ejemplo, buscar a todos esos amigos que tenemos en el extranjero cuando no tenemos a parientes cerca: buscar a esa familia que no es consanguínea.

La consejera profesional y la psicóloga coincidieron en la importancia de entender que es normal que las circunstancias, en ocasiones, sobrepasan las capacidades individuales de sobrellevar la pandemia. Es en ese momento cuando buscar ayuda profesional es necesario.

Entender que —al igual que Irizarry Vélez—, a pesar de la incertidumbre que puede experimentarse al desear abrazar a un familiar cercano, la salud estará en primer lugar para proteger a los nuestros.