El cuckolding consiste en el placer de mirar a la pareja teniendo relaciones sexuales con otra persona, y esto de forma consentida. En este marco, mayormente, no se busca vincularse emocionalmente con esa persona que se introduce a la relación, ya que únicamente es para el acto sexual, explicó la sexóloga Ivelisse Bruno Ortiz

El cuckolding no es igual que el voyeurismo, acto en el que se prefiere ver a hacer, continuó. El placer está en tener el permiso, pero a la vez sientes que estás haciendo algo prohibido, mientras la pareja observa. Ambas partes reciben placer, una observando y la otra siendo observada. 

Es una práctica que aparece por primera vez en la literatura del siglo XIII que sigue arropada por tabúes. Aún así, según un estudio reciente de David Ley, Justin Lehmiller y el escritor Dan Savage, actuar en fantasías de cornudo puede ser una experiencia en gran parte positiva para muchas parejas, y difícilmente un signo de debilidad. 

Más aún este estudio encontró que el 58% de los hombres y alrededor de un tercio de las mujeres habían fantaseado con experiencias cornudas. El autor problematiza la idealización de la monogamia, aspecto que puede limitar a las personas de poder explorar una relación sexual variada e incluso placentera.

Esta suele ser una práctica complicada, pues requiere extrema confianza con las otras personas y que la pareja sea una sólida en la que rija la comunicación y el respeto, explicó la sexóloga y terapeuta de parejas Tatiana Aponte Cruz.

Esto se diferencia de ver porno porque en una instancia estás mirando, como si fuese una película y en la otra es en vida real, con sentimientos y afecto involucrado, al igual que personas que conoces, detalló Aponte Cruz. Muchas veces la persona es espectador y protagonista, pues es quien consintió para que sucediera y está mirando. Es ese pensamiento de “como eres mía o mío, te voy a compartir”, como una dinámica entre ama y sumisa, indicó.

Por su parte, Bruno Ortiz comentó que suele darse donde es el hombre el que observa, particularmente en las relaciones heterosexuales. Adicional a lo de ser observados, también está la práctica en donde se tiene el consentimiento para realizar el acto «infiel» y luego contarle todo a la pareja con lujo y detalle. Esto suelen practicarlo personas que desean traer algo nuevo a la relación y buscan «encender la chispa» con experiencias nuevas. Suele darse en parejas con muchos años de relación y ven la acción como un juego.

Mientras, Aponte Cruz sostuvo que, según su experiencia, se suele dar entre parejas monógamas y abiertas.

La importancia de establecer límites en el cuckolding

En este caso las personas se suelen tirar al charco sin saber lo que están haciendo, comentó Aponte Cruz. Muchas veces cuando se empiezan las relaciones, las personas quieren hacer todo tipo de prácticas que lo que acaban haciendo es lacerando la relación en vez de fortalecerla, por ende la estabilidad es indispensable. Por este motivos, es indispensable trazar límites.

Las personas deben establecer reglas para saber cuáles son los límites, y no deben haber sentimientos de culpa ni conflictos, aclaró Aponte Cruz. Es necesario hablar sobre qué tipo de prácticas uno está dispuesto a ver a su pareja y hasta dónde quiere que llegue el acto. Asimismo, sugirió poner una palabra clave por si hay incomodidad de la otra parte, se pare de manera inmediata.

En consonancia con Aponte Cruz, Bruno Ortiz agregó que antes de llevar el cuckolding a la acción, se debe conversar y asegurarse que ambas partes lo desean, habiendo honestidad en los sentimientos y emociones que pueda generar la simple idea de realizarlo. Asimismo, se debe de reconocer y plantear que el consentimiento es cambiable, no es fijo, este puede cambiar en cualquier momento.

Aponte Cruz opinó que el cukolding no va en auge, pero sí está recibiendo mayor visibilidad por las redes sociales. Siempre se han llevado a cabo, pero ahora se ve más a la comunidad que lo ejerce. Mientras, Bruno Ortiz comentó que se escucha más hablar de la práctica actualmente, pero eso no quiere decir que esté en aumento. Puede seguir siendo un tabú confesar que se práctica. 

Así como la mayoría de las prácticas «inusuales”, Bruno Ortiz detalló que se suele traer la idea de cuckolding a la relación para avivar la misma. Sin embargo, subrayó a esto como un mito y una herramienta que no va a contribuir positivamente a una relación estable ni deteriorada. “Esta concepción no es real. Es una práctica que requiere de mucha inteligencia emocional, sentirse emocionalmente preparado”, precisó.

Otras sugerencias ofrecidas por Aponte Cruz, fueron hablar quién va a ser el tercero, cómo va a ser la dinámica, va a ser un suceso puntual, van a repetir a la persona, entre otros detalles. Tienen que hablar sobre las desventajas y las ventajas, y analizar por qué lo van a hacer a nivel individual y como pareja, matizó. 

También, sugirió evitar hacer actos que pueden hacer a la persona sentirse vulnerable. En el caso de ser pareja comentó que es importante hacer a la otra parte sentirse atendida y que, aunque uno esté con otra persona, su atención también está en su pareja o el que mira. 

Previo a hacer la práctica, a pesar de reconocer su controversia, Aponte Cruz ideó ver un video porno donde se lleven a cabo estas prácticas para discutir los límites, hablar sobre qué no están dispuestos a hacer y ver cómo pudiese funcionar la dinámica. 

El cuckolding es una práctica en la que entra la dinámica de dominación y sumisión, por lo que es importante reconocer si esto es algo que se desea vivir y experimentar para que la experiencia no sea traumática, porque aunque las dos parte lo deseen y consientan, una de las parte lo deseará y estará más preparado a experimentarlo”, concluyó Bruno Ortiz.