(Foto: Reynaldo J. Hernández)

La autogestión del pueblo puertorriqueño —en medio de los temblores que sacuden, principalmente, al sur de la isla— ha apaciguado las carencias emocionales y materiales de las comunidades necesitadas, en reacción a las críticas a la lenta respuesta gubernamental.

Como parte de esta autogestión forman parte los estudiantes, profesores de psicología y demás profesionales de la salud mental, los que se han movilizado desde el principio de la emergencia para brindar ayuda psicológica y emocional a los damnificados del terremoto. Entre estos figuran los alumnos de la Universidad Carlos Albizu y de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Arecibo.

También, el Ponce Health Sciences University, de la mano de las doctoras Kenira Thompson y Laura Domenech, entre otros, ofrecen junto a los estudiantes de la institución, servicios psicológicos, medicina general y salud pública a los damnificados. 

Ellos se han convertido en portavoces de la necesidad y de la autogestión en medio de la emergencia.

La estudiante subgraduada de Psicología Industrial de la UPR en Arecibo, Carolina Vélez Tosado, explicó que ir a los municipios afectados por los temblores debe ser un acto de “visibilizar y dar voz” para que sus residentes puedan “expresar lo que están viviendo”.

“En los primeros viajes que hicimos, la idea era ir identificando casos particulares y necesidades particulares para, no tan solo satisfacer sus necesidades materiales, sino emocionales”, acotó. “Hablar con ellos y hacer sesiones en las que ellos pudiesen expresar sus quejas”.

Vélez Tosado expresó que mientras ciertas comunidades se encuentran repletas de suministros, otras no han recibido casi nada.

La experiencia para estos estudiantes representa “un madurar inevitable”, según Hildamar Vilá, psicóloga social y coordinadora del Observatorio de Investigación Social en la UPR en Arecibo. “Los he visto muy conmovidos, lo que es súper importante. Dejar que despierte nuestra sensibilidad es esencial, pero más establecerla desde una acción”, expresó.

“La respuesta ha sido primordialmente del pueblo que se ha movido a las comunidades a ver qué hace falta”, dijo Ezequiel Maisonet Crespo, estudiante doctoral de psicología clínica en la Universidad Carlos Albizu. “Entregar de su tiempo, de su dinero, dar apoyo”.

Los estudiantes de los recintos de Mayagüez y de San Juan de la Universidad Carlos Albizu han visitado los municipios de Peñuelas, San Germán, Maricao, Mayagüez, Lajas, Guánica, Yauco, Utuado, Las Marías, Guayanilla y Sabana Grande. La iniciativa busca ser un plan a largo plazo que brinde soporte psicológico a los damnificados.

“La realidad es que sí hemos visto mucha respuesta del pueblo”, expresó Melissa Bezares, directora clínica del recinto de la Carlos Albizu en Mayagüez y una de las coordinadoras de la iniciativa junto a Gilda Rodríguez, directora del Programa de Entrenamiento Clínico. 

“El pueblo se ha levantado”, acotó. 

“El trauma no trabajado”

El pasado sábado, 18 de enero, las redes sociales dinamitaron. La página de Facebook de “El León Fiscalizador” difundió, a través de un video en vivo, el descubrimiento de un almacén en Ponce, que contenía alimentos, catres y artículos de higiene desde el huracán María y que en su mayoría estaban caducados.

Mientras, el pasado 14 de enero, el presidente del Senado de Puerto Rico, Thomas Rivera Schatz, tildó de “brutos” e “irresponsables” a las figuras del ámbito artístico que instaron a los puertorriqueños en sus redes sociales a que no entregasen sus donativos al gobierno estatal.

Los estudiantes y los profesores de la Universidad Carlos Albizu catalogaron la experiencia por la que atraviesan los damnificados como un “trauma no trabajado”. Explicaron que, a base del trabajo de campo que han realizado, las personas utilizan como referencia al huracán María al hablar sobre los temblores. Esto a pesar de que dejaban claro que “no había similitud entre ambos”.

“Esto fue para muchos el detonante para que esa olla se destapara”, comparó Enid Vásquez González, también estudiante doctoral de psicología clínica en la Carlos Albizu.

El Departamento de Ciencias Sociales, la Oficina Calidad de Vida, el Proyecto Patria, el Observatorio de Investigación Social y la Asociación de Estudiantes de Psicología Industrial Organizacional de la UPR en Arecibo también trazaron un plan a largo plazo en el que agendarán varios viajes al sur para brindar asistencia psicológica y suministros.

Hildamar Vilá, quien fue junto a los estudiantes de la UPR en Arecibo al sur, explicó que la salud mental es “inseparable” del contexto social, político y económico. 

“Podemos establecer un paralelismo entorno a los escollos que se les establecen a los ciudadanos en una sociedad con los problemas de salud mental”, afirmó.

Las viviendas en zancos que sucumbieron ante los temblores son, a juicio de Vilá, un ejemplo perfecto de cómo el haber construido con lo que se tenía por la falta de dinero  es un estresor emocional que pudiera evitarse con un contexto económico distinto.

Para explicar cómo el resquebrajamiento gubernamental ha influido en los padecimientos psicológicos que han surgido luego de los temblores, utilizó la siguiente metáfora:

“Cuando la tierra se mueve, los cimientos que nos sostenían se quiebran. Entre grietas y derrumbes desenterramos la historia, y desvelamos la conciencia”.