Nota de la Editora: Esta historia es parte de la serie #NuevaNormalidad donde destacamos perfiles de personas que han hecho de tripas corazón durante la pandemia del COVID-19 y han rehecho su vida a la luz de los cambios. Publicaremos semanalmente todos los viernes. Si quieres compartir tu historia, ¡escríbenos al Inbox de Facebook! 

Alma Bertoni solía pasar las tardes rodeada de estudiantes tras culminar su jornada laboral de lunes a viernes. Como parte de su rol de maestra de tecnología en un prestigioso colegio de la zona metropolitana, ella estaba a cargo de ayudarles a realizar proyectos fuera del horario escolar, prepararse para competencias y realizar otras tareas relacionadas a la materia que enseña. 

La pandemia de COVID-19 trastocó ese ritmo de trabajo. Desde marzo, Bertoni solamente ha tenido contacto virtual con sus alumnos y ya no comparte con ellos después de clases porque quedaron eliminadas las actividades extracurriculares. 

Con ese tiempo disponible, empezó a recordar la pasión por la coctelería que abandonó hace más de dos décadas pensando que algún día, quizás, la retomaría.

“Con esto de la pandemia nada de lo que teníamos planificado en la escuela se pudo dar. Entonces, qué mejor que regresar a lo que siempre me gustó”, afirmó la educadora en entrevista telefónica. 

Lo primero que hizo fue publicar en su cuenta de Instagram contenido sobre los experimentos que iba haciendo, sin ningún otro fin que redescubrir su talento para elaborar bebidas y compartir su conocimiento con los demás. La intención era que la gente aprendiera a hacer cócteles en casa, ya que los negocios que ofrecen el servicio enfrentan limitaciones en su horario y, además, muchos tienen tiempo disponible para entrenarse tomando cursos.

Sin embargo, ocurrió algo que no esperaba. Sus seguidores empezaron a pedirle, insistentemente, que les vendiera sus creaciones.

Entonces decidió  abrir otra página, Alma de coctelera: tu barrita online, dedicada a la venta de tragos tanto en botellas como en envases individuales reusables de 10 onzas en cristal. 

Mientras tanto, se matriculó en un curso de mixología, especialidad dentro de la coctelería, para refrescar y actualizar la enseñanza que obtuvo alrededor de veinte años a través del estudio y la práctica en diferentes negocios. 

Bertoni, a quien le encanta enseñar, no limita la actividad en su página a simplemente mostrar y vender bebidas. Le gusta ofrecer algo más. Así es que le dedica tiempo a investigar sobre los licores que utiliza y el origen de los cócteles. Luego busca la manera de integrar esa información a sus publicaciones y los videos que comparte para demostrar cómo elabora diferentes recetas. 

Otra de sus maneras de llegar al público que la sigue es ofrecer alternativas para cambiar los tragos, inventar con ellos y darles un twist creativo. 

“A la gente le gusta porque aprenden algo nuevo”, comentó. 

La acogida que han tenido los cócteles que entrega mayormente en la zona metropolitana, aunque ocasionalmente llega a Caguas y Dorado, motivó a Bertoni a agregar a su servicio varias opciones de picadera. Hasta el momento, están disponibles la ensalada de granos, el dip de spicy crab y el ceviche de mangó. 

Recientemente, su página llamó la atención de las clases graduadas del Recinto de Ciencias Médicas de Río Piedras y la Universidad Central de Bayamón, cuyas directivas le ofrecieron llegar a un acuerdo para levantar fondos a través de la venta de cócteles. 

“Yo que soy maestra, me dieron por mi lado débil”, sostuvo Bertoni. 

La educadora accedió a crear unos paquetes para compartir ganancias con los estudiantes, ya que debido a la pandemia no pueden realizar las actividades de recaudación de fondos que tenían programadas. 

El menú de Alma de coctelera es variado, creativo y en constante desarrollo. Hay variaciones de moscow mule, mojitos, margaritas, gin tonic, “sex on the beach” y creaciones originales de Bertoni, incluyendo bebidas temáticas como, por ejemplo, los spooky cocktails para celebrar el día de Halloween. 

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El cóctel Deadly raspberry mule. (Suministrada)

“Lo que más me gusta de la coctelería es que puedo dejar correr mi imaginación y que los sabores y aromas se mezclen para obtener el cóctel perfecto”, dijo Bertoni. 

Aunque en el futuro le gustaría que su negocio de coctelería se convierta en su principal fuente de ingreso, por el momento ha sido una gran alternativa para evitar quedarse corta de presupuesto, como a veces le ha ocurrido. 

“Es un dinero que no viene mal en la pandemia. Nunca deje de cobrar mi salario, pero creo que uno gasta hasta más. Ahora nunca estoy en cero”, señaló. 

Además del factor económico, dedicar su tiempo a una labor creativa y empresarial a través de la coctelería ha servido para que Bertoni viva la crisis de la pandemia con positivismo. A pesar de que reconoce lo difícil de la situación para muchas personas, ella pudo rescatar algo positivo que la mantiene enfocada y motivada. 

“Yo no sabía, no esperaba, que de una pandemia, algo tan catastrófico, iba a hacerme retomar un sueño de hace 20 años. Se oye cliché, pero se trata de sacarle lo positivo a algo que no está bien”, puntualizó.