En tiempos en los que cada vez son más las personas que toman la decisión de hacer cambios en su nutrición con el fin de alcanzar el bienestar, el bombardeo constante de información, incluyendo los individuos que se autodenominan conocedores del tema sin ser profesionales, representa una preocupación para los nutricionistas y dietistas licenciados en Puerto Rico y, además, riesgos para la salud de cualquier persona.

Pese a que en la Isla la profesión de la nutrición y dietética está regulada por la Ley Núm 82, Ley de la Junta Examinadora y del Colegio de Nutricionistas y Dietistas de Puerto Rico, que penaliza con multas y hasta pena de reclusión a “cualquier persona que practique en Puerto Rico la profesión de dietista o nutricionista o se anuncie como tal sin poseer una licencia”, existen individuos que hacen caso omiso y al momento monetizan contenido nutricional, planes de alimentación, consejería, entre otros, en diversos espacios, como lo son las redes sociales.

Basta con dar clic en sus perfiles de Instagram o Tik Tok y, en ocasiones, dar un vistazo a los anuncios que pagan con la intención de incrementar su cantidad de seguidores. Acciones que no solo van contra la ley, también podrían detonar implicaciones en el bienestar de los ciudadanos, según las profesionales entrevistadas por Es Mental.

De acuerdo con la nutricionista dietista, Tatiana Vélez Burgos, fundadora de Bilingual Dietitian y especialista en nutrición deportiva, diversos son los riesgos de que una persona, sin ser licenciada, ofrezca este tipo de terapia nutricional médica.

Entre estos riesgos figuran las alteraciones a las condiciones médicas por seguir recomendaciones de alguien que no tiene conocimiento alguno sobre estas enfermedades, a que algunos puedan caer en una alimentación desordenada e incluso desarrollar trastornos de la conducta alimentaria a raíz de la promoción de diversas ideas erradas sobre ciertos alimentos y/o prácticas preocupantes, como no comer suficiente, exceso de actividad física y otras, explicó Vélez Burgos.

“Las personas que entran a estos campos, como el de la nutrición y dietética, a dar esta información en las redes con el propósito de solamente irse viral y ser famosos, no tienen buenos estándares de ética porque lo hacen simplemente para monetizar, así que hay un conflicto de interés”, expuso. 

“Les importa más el engagement y los followers, que dar recomendaciones que sean certeras”, añadió la nutricionista dietista deportiva.

Y son, precisamente, las redes sociales las herramientas digitales, en manos de muchos niños y adolescentes, que preocupan en la actualidad a muchos científicos y especialistas en salud mental por la relación estrecha que tienen con los trastornos alimentarios. 

En el 2019 un estudio llamado The Relationship Between Social Media Use and Disordered Eating in Young Adolescents halló un hilo conductor entre el uso de redes sociales como Instagram y conductas preocupantes de trastornos alimentarios, como la restricción nutricional y el exceso de ejercicios, siendo las niñas las más afectadas. 

La nutricionista dietista y especialista en trastornos de la conducta alimentaria, Nicole Cruz, expresó su preocupación sobre esto al asegurar que, debido a la gran cantidad de información sin filtrar en las redes sociales, se ha llegado a crear confusión y tomar como correctas diversas ideas erróneas y nocivas sobre la nutrición.

“Es un poco abrumador la cantidad de personas que hablan de dietas restrictivas y de lo “bueno o malo”, lo que “debes o no consumir”, esto, además de informar de forma negativa o positiva, pudiera crear conductas desordenadas de la alimentación y, eventualmente, trastornos de la conducta alimentaria”, dijo Cruz.

Añadió que, “tanto en redes sociales, como en los mismos gimnasios, suele haber la costumbre de ofrecer recomendaciones nutricionales y hasta de vender suplementos” sin el debido conocimiento de un profesional de la nutrición y dietética. 

“Muchas personas se dejan llevar por el físico de quien les está vendiendo esto y/o simplemente confían en que si le funciona a x persona, me puede funcionar a mí”, puntualizó.

De igual forma, la nutricionista dietista, Rubí Mendoza Castro, hizo hincapié en que los nutricionistas dietistas licenciados y registrados son expertos en ciencias de la nutrición y han dedicado años de estudio y práctica para comprender la complejidad de la nutrición humana y su impacto en la salud. 

Aseguró que estos profesionales, practican la nutrición basándose en evidencia científica, pues conocen cómo los nutrientes interactúan, metabolizan y afecta los diferentes sistemas del cuerpo. 

Esto garantiza que las recomendaciones estén respaldadas por la investigación actual y que tengan en cuenta las necesidades individuales”, reiteró. 

Además, que ejercen su vocación teniendo en cuenta que cada persona es única en términos nutricionales, estado de salud, objetivos y preferencias de alimentación. Por tanto, las dietas genéricas o tendencia pueden no abordar adecuadamente las necesidades individuales y ocasionar deficiencias o excesos. 

“Aparte que pueden crear o exacerbar condiciones de salud”, agregó. 

Por otro lado, habló de que a través de el rol de estos y el diseño de planes, se pueden tratar y hasta prevenir enfermedades tras guiar correctamente al paciente a la hora de hacer modificaciones en su estilo de vida.

En el caso de la pérdida de peso, destacó que los profesionales licenciados están adiestrados para asistir en este proceso de forma equilibrada y sin comprometer la salud, pues “las dietas restrictivas o extremadamente bajas en calorías pueden llevar a la pérdida de masa muscular y problemas metabólicos”, aseguró Mendoza Castro. 

Mendoza Castro mostró su inquietud a raíz de que hoy día existen diferentes cursos para ser “coach de nutrición”, una carrera que no está regulada. 

“Usualmente la duración de estos cursos es extremadamente corta y no necesitan pertenecer a una entidad oficial como el Colegio de Nutricionistas de Puerto Rico (CNDPR) o la organización de nutrición más grande que es la Academia de Nutrición y Dietética de Estados Unidos”, explicó la nutricionista dietista. 

“Aparte no tienen licencias nacionales y tampoco tienen que cumplir con un internado supervisado para poder ejercer. Esto conlleva a que ofrezcan consejos que usualmente no son fundados en la evidencia científica poniendo en riesgo la salud de las personas”, reiteró.

La licenciada también mencionó que además de los riesgos mencionados anteriormente, las personas se exponen a sentimientos de privación y frustración. Incluso, estos pudiera contribuir a una relación poco saludable con la comida al tener que seguir dietas que no se alinean a sus preferencias y estilos de vida.

Las profesionales de la salud coincidieron en la importancia de que las personas comprendan que su bienestar podría estar en riesgo al no consultar con los profesionales adecuados y dejar pasar por desapercibido las certificaciones y licencias de estos. 

Puedo mencionar que en muchas ocasiones atendí pacientes con sus condiciones de salud descontroladas o con una malnutrición por seguir la guía de personas que se dicen ser coaches de nutrición o tener algún estudio en el tema. Obtener recomendaciones nutricionales de nutricionistas dietistas licenciados registrados es esencial para garantizar una alimentación saludable y equilibrada a lo largo de la vida”, señaló Mendoza Castro.

Por su parte, sobre el reciente auge del fitness y los ejercicios, la licenciada Cruz reiteró que sigue siendo mejor opción consultar a un dietista deportivo para que la alimentación vaya acorde a la actividad física que se está realizando y evitar deficiencias nutricionales, concluyó.

La licenciada Vélez Burgos exhortó al público a tener cuidado con la desinformación, pues, aunque podría ser complicado identificar entre lo verídico y lo falso, deberían cuestionar de quién está viniendo la información que recibieron. 

“Nosotros como profesionales de la salud y también los encargados de los medios de comunicación tienen una responsabilidad a la hora de publicar un reportaje o comunicar ciencia”, tildó.

La licenciada dijo que la desinformación nutricional se puede identificar de varias maneras, como analizar lo que dice o publicó la otra persona. Por ejemplo, cuando se señala que las frutas no son “buenas”. 

También, cuestionar lo que clasifica otro como milagroso o la cura de una enfermedad. “No hay métodos milagrosos para ninguna condición”, indicó.

Finalmente, reconocer cuando hay un conflicto de interés. “Si la persona te está vendiendo un libro de nutrición y esa persona no es nutricionista, esa persona tiene un conflicto de interés”, concluyó.