“Debí tirar más fotos…” dice la letra de una conocida canción, que desde que salió al aire, ha encendido la chispa de la nostalgia, de la importancia de las memorias, del valor del ayer y la apreciación del presente.

“Cuando decimos “debí tirar más fotos” en realidad no hablamos de fotografías como tal, sino de recuerdos”, comentó la psicóloga clínica Isabel de Puigdorfila.

Un artículo publicado en la plataforma científica ScienceDirect titulado La sociología de la nostalgia define este sentimiento como “una sensación (más o menos intensa) de anhelo o añoranza por regresar a un tiempo, período o situación anterior que se aprecia y se recuerda con cariño”.

En 1979 el sociólogo norteamericano Fred Davis describió a la nostalgia como un anhelo sentimental por personas, lugares o situaciones que nos hicieron felices en el pasado.

De acuerdo con Wijnand Van Tilburg, psicólogo social experimental, varios estudios demuestran que la nostalgia tiende a mejorar el bienestar personal y el de los demás. Además, advierte que los recuerdos nostálgicos suelen incluir eventos sociales importantes, como las fiestas y las graduaciones, infundiendo un sentido a la vida, aumentando la autoestima y provocando una mayor conexión con nuestros seres queridos.

“Desde la psicología sabemos que los recuerdos forman parte de nuestra identidad y las fotos funcionan como pequeños anclajes que nos conectan con quienes éramos, con la gente que amamos y con los momentos que marcaron nuestra vida”, apuntó de Puigdorfila.

Mirar fotos o imágenes del pasado, sostuvo, tiene un efecto regulador pues permite procesar emociones, reafirma los vínculos, ayuda a integrar pérdidas y da un sentido de continuidad, entre otras cosas. 

“Cuando sentimos tristeza o nostalgia es común buscar fotos porque esto facilita el proceso de duelo, pero también el sentimiento de gratitud hacia el pasado”, reiteró.

La nostalgia, enfatizó, no tiene que verse como algo negativo, sino que, bien entendida, puede fortalecer la autoestima, ayudar a conectar con nuestras raíces e impulsar a crear nuevos recuerdos de forma más consciente.

“La clave no es lamentar “las fotos que no tomamos”, sino reconocer el significado de esa frase, un deseo de haber estado más presentes y de cuidar mejor esos momentos. Podemos transformarlo en una invitación para crear nuevos recuerdos con intención, estando presentes y valorando lo que hoy sí tenemos”, señaló.

“Lo importante es convertir “debí tirar más fotos” en “voy a estar más presente y guardar mejor los momentos que vienen”, agregó.

La época festiva de Navidad, advirtió, puede intensificar esa nostalgia, ya que es capaz de activar memorias emotivas sobre quienes estaban antes, cómo vivíamos las fiestas y lo que ha cambiado con el tiempo. 

“Por eso muchas personas sienten tristeza o nostalgia sin entender exactamente el porqué. Es como decir que “no hicimos suficientes fotos” cuando en realidad es que no guardamos suficiente de nosotros mismos o de los vínculos que nos importaban”, puntualizó.

“Debí tirar más fotos”: capas agridulces, pero llenas de agradecimiento

Para la fotoperiodista y artista Rosario Fernández Esteve, el mirar fotografías puede ser “un proceso profundo y personal”, en el cual se activan recuerdos, capas del pasado, momentos compartidos con personas que aportaron o fueron significativas en algún momento de la vida de uno.

“Ahora mismo estoy haciendo una resaca de lo que tenía archivado. Botando negativos, fotos. La idea es digitalizar lo importante y hacer backups. Me he encontrado con fotos de hace más de 20 años. Es maravilloso por un lado, pero agridulce por otro. Uno dice: “Wow, se me olvidó esto que viví y documenté”, sostuvo.

Ese proceso, indicó, trae alegría y nostalgia.

“Uno dice: ‘mira toda esa gente’, y alguna ya no está, pero también al verlas vuelve a darme alegría y digo: “qué bueno que tengo estas fotos para no olvidar”, relató.

Un estudio conducido por los doctores Liz Brewster y Andrew Cox, publicado en la biblioteca digital de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), analizó el vínculo entre la fotografía y el bienestar cotidiano.

“Si alguna vez me siento triste o algo así, es lindo poder repasar las fotos y ver buenos recuerdos. Ya sabes, las fotos que he tomado tendrán un recuerdo positivo asociado, incluso si es algo tan simple como haber disfrutado de una media hora muy agradable almorzando sentado en la terraza de algún lugar y sentirme relajado”, dijo uno de los participantes del estudio.

En otro estudio, Kristin Diehl y Gal Zauberman, investigadores de la Universidad del Sur de California y la Universidad de Yale, respectivamente, buscaron demostrar que tomar fotografías con atención plena puede aumentar el disfrute y el recuerdo de las experiencias, generar un estado de ánimo positivo y aumentar la satisfacción vital.

“La gente suele tomar fotos para luego revivir ese momento. Incluso cuando capturar un recuerdo no era la intención original al tomar la foto, los retratos, ya sean digitales o físicos, existen y pueden servir como recordatorios, es decir, objetos tangibles que ayudan a recuperar recuerdos pasados”, manifestaron en un artículo publicado en ScienceDirect.

Revisitar estas memorias en fechas cercanas a la época festiva de Navidad puede ser una inyección de esperanza, alegría y agradecimiento por las experiencias vividas, además de fomentar la unidad familiar, reconoció Fernández Esteve.

“A pesar de las luchas del año, de las pérdidas, es Navidad y hay que celebrar la vida de los demás y los que estamos. Es nuestra historia y es parte de lo que vivimos”, dijo.

Fernández Esteve advirtió que hoy día cualquiera puede ser fotógrafo al poder captar imágenes a través de los celulares. 

“Lo que uno quiere es capturar ese momento, no importa la calidad de la foto o si está fuera de foco. Te ayuda a conectar de que viviste eso”, indicó.

Sin embargo, señaló, a pesar de la facilidad de tomar fotos desde teléfonos, muchas veces esas imágenes se mantienen en la memoria de esos aparatos, sin volverse a ver.

“Ya la gente no imprime (fotos) y casi no se ven álbumes ni marcos (con retratos) en las casas. Incluso yo he pecado de eso. Es una costumbre que se está perdiendo, tener esas imágenes (impresas) se ha perdido un poco. Pero espero que (la canción que dice) “debí tirar más fotos” (del cantante Bad Bunny) haya aportado a volver a conectar con esa costumbre importante que se ha ido perdiendo”, subrayó la fotoperiodista sobre la lírica que también advierte que “debí darte más beso’ y abrazo’ las veces que pude”.