Es domingo en la tarde y el día está precioso, perfecto para ir a la playa en una isla tropical como Puerto Rico. En vez, cerca de cuarenta personas adultas, de todas las edades y andanzas, decidieron acudir a una especie de terapia de salud mental pública en medio de un conocido café de la capital.
Un joven con el pelo teñido de azul, una ejecutiva convertida en ama de casa, un señor mayor retirado, un mecánico, y una contable, entre otros, escucharon con atención la charla moderada por el experto en conducta humana Carlos Figueroa. Sobre una decena de ellos también tomaron la palabra para compartir con los demás con naturalidad las dificultades emocionales que enfrentan, desde la maternidad y los problemas financieros hasta el estrés y la ansiedad del trabajo, y cómo están lidiando con los mismos. Incluso compartieron risas sobre sí mismos. La dinámica fue verdaderamente inspiradora y constructiva, según expresaron los participantes a su salida. Querían más.
Y es que todos se fueron con herramientas concretas provistas por Figueroa, educador institucional de del sistema de servicios de salud mental Inspira, para lograr una mayor salud mental y emocional ante los distintos retos que presentan las diversas facetas y etapas de la vida, más aún en en los tiempos difíciles que vive el país a nivel económico, social y político. También con las herramientas provistas por ellos mismos.
Entre los temas prioritarios que un ser humano debe atender para tener salud mental están la percepción que se tiene sobre uno mismo y la importancia de tener una vida equilibrada. El evento, denominado Inspírate con café, es parte de una iniciativa de Inspira y la cadena de cafés Starbucks para proveer un oasis a la población que seguirá celebrándose mensualmente en otros establecimientos alrededor de la isla. El próximo es el 28 de julio en Santa Isabel con una psicóloga experta en violencia de género.
“Desde que abrimos los ojos tenemos preocupaciones, y cosas que decidir”, puntualizó Figueroa al señalar que los seres humanos procesamos en promedio casi 100,000 pensamientos al día.
“Para tener salud mental yo tengo que romper con la perfección, yo tengo que ser flexible. No está mal ser estructurado, pero estas personas a veces necesitan ser flexibles, abrirse a las posibilidades”, sostuvo al señalar que las personas que son demasiado estructuradas tienden a padecer de trastornos de ansiedad porque se les hace difícil lidiar con las situaciones imprevistas.
“Cuando viene el descuadre, pierdo el control”, agregó al invitar a los presentes a compartir sus experiencias.
La contable alza la mano y pregunta abiertamente cómo puede ser flexible cuando su profesión es tan estructurada.
“Yo en mi caso busco fuera (del trabajo) otras cosas como el baile, que me da libertad”, le compartió una ingeniera.
Una bailarina en el grupo difirió: “el baile también es estructurado”.
“Yo estoy haciendo maestría, tengo dos trabajos, yo leo, yo hago muchas cosas y me pongo mucha presión y me doy cuenta de que tengo pensamientos irracionales, los confronto y trato de entender. El perfeccionista piensa que nunca está progresando”, compartió una señora de mediana edad quien se invita a sí misma a “soltar el látigo” con el que se autocastiga.
De los intercambios que se dieron y de las diferencias de estrategias y opiniones precisamente salió buena parte de la ganancia para los presentes: los problemas emocionales y las estrategias para enfrentarlos son relativas e individuales. Una de las mayores exhortaciones de Figueroa es a no dejarse imponer los estándares de otros o “del mundo”, sino dejarse llevar por los estándares propios.
“El tema del balance es bien relativo, cada cual tiene su propio balance. Si lo que estás haciendo te produce sensación de paz, de bienestar y de libertad, ¡adelante! No hay una definición universal”, sostuvo Figueroa.
Enfatizó en la importancia de que las personas a modo individual ordenen sus pensamientos, sus emociones, sus reacciones, su autoestima y su capacidad para resolver conflictos como herramienta esencial para mantener equilibrio y una buena salud mental.






