Un agotamiento inusual y persistente, debilidad, mareos, palpitaciones y hasta la dificultad para concentrarse son algunos de los síntomas que levantan bandera roja cuando existe deficiencia de hierro. Esta condición suele ser, además, una de las causas más comunes de anemia.
La deficiencia de hierro suele aparecer con frecuencia en mujeres, hombres y niños, pero pasa por desapercibida hasta que el cuerpo comienza a enviar señales claras de alerta. Esta carencia suele ser el resultado de la pérdida de sangre en los adultos (incluido el sangrado menstrual), pero, en los niños y en las mujeres embarazadas, puede deberse a una alimentación inadecuada, reitera el Instituto Estadounidense del Corazón, los Pulmón y la Sangre.
Casi todo el hierro se encuentra en la hemoglobina, componente de los glóbulos rojos (eritrocitos) que permite transportar el oxígeno y distribuirlo a los tejidos del organismo. Es, también, pieza clave de las células musculares y la formación de muchas enzimas en el cuerpo.
Las mujeres, por ejemplo, pierden más hierro en el sangrado menstrual y, en ocasiones, la cantidad que se pierde no se puede reemplazar totalmente con el hierro que se absorbe de los alimentos.
No obstante, según el doctor José Negrón, médico generalista, muchos pacientes llegan a las clínicas u hospitales sin sospechas de que detrás de mareos, cansancio o falta de concentración hay una anemia, que lleva tiempo desarrollándose.
Y es precisamente, por causa de la anemia, cuando el cuerpo no obtiene suficiente cantidad de sangre rica en oxígeno, que una persona pueda sentirse cansada o débil.
El médico explicó que los síntomas más frecuentes son el agotamiento constante, mareos, palpitaciones, falta de aire al realizar esfuerzos mínimos, y/o palidez, pero también señales menos conocidas como trastornos como la pica, lo cual provoca deseos intensos de comer hielo.
Asimismo, pueden aparecer otros como problemas gastrointestinales, caída de cabello o taquicardia.
“Las causas son múltiples y deben investigarse con cuidado. Mujeres en edad reproductiva, embarazos y las menstruaciones abundantes son factores importantes. El sangrado uterino anormal es una de las principales razones por las que las mujeres desarrollan anemia crónica sin notar”, explicó el doctor Negrón.
“Las úlceras gástricas, cáncer de colon y el uso excesivo de medicamentos antiinflamatorios como la aspirina o el ibuprofeno pueden provocar pérdidas de sangre lentas, pero constantes. Por eso, ante ciertos hallazgos, es impredecible realizar estudios como colonoscopías y endoscopías, en coordinación con un gastroenterólogo”, continuó el médico.
Por su parte, el doctor Guillermo Campos, médico generalista de emergencias, detalló que en una condición el organismo no tiene suficiente hierro para cubrir sus funciones fisiológicas normales, especialmente la producción de hemoglobina. Por lo tanto, cuando progresa, puede causar anemia ferropénica, señaló.
Dijo que, las implicaciones a la salud dependen de la gravedad, duración y causa subyacente. Entre estas figura la disminución de la capacidad física y cognitiva, compromiso del sistema inmune (aumentan infecciones) o el empeoramiento de enfermedades cardíacas preexistentes. En embarazadas, parto prematuro, bajo peso neonatal. Mientras que, en niños, déficit cognitivo potencialmente irreversible.
Pero, ¿puede causar la muerte? De acuerdo con el doctor Campos, sí, “indirectamente”. La deficiencia de hierro no suele ser letal por sí sola, pero puede contribuir a la muerte cuando produce anemia severa (hemoglobina muy baja), desencadena insuficiencia cardíaca, se asocia a hemorragias crónicas no diagnosticadas y/o refleja una enfermedad grave subyacente (cáncer, sangrado gastrointestinal).
La alimentación y la deficiencia de hierro
La alimentación podría jugar un papel clave, según lo establecido por la nutricionista-dietista, la licenciada Laida Cotto. Explicó, además, que la deficiencia de hierro se divide en dos categorías: la deficiencia absoluta, cuando las reservas son insuficiente para satisfacer las necesidades de un individuo; la deficiencia funcional, que se presenta cuando hay retención de hierro del plasma, a pesar de tener reservas corporales adecuadas, es común en personas con mucha inflamación.
“Una alimentación desequilibrada no solo puede provocar la deficiencia de hierro, también dificultar la absorción y utilización en el cuerpo. Por ejemplo, personas que comen hierro, pero que no consumen vitamina C; se puede reducir el aprovechamiento del hierro. Dietas altas en azúcares, harinas refinadas y grasas saturadas desplazan alimentos ricos en estos micronutrientes. También, cuando se eliminan grupos de alimentos sin sustituciones adecuadas”, detalló la especialista.
El hierro, dijo, no actúa solo y necesita un contexto nutricional adecuado para poder cumplir su función.
“La nutrición, sin duda, es una herramienta súper poderosa para prevenir las deficiencias, apoyar el tratamiento médico, mejorar la calidad de vida del paciente, tomando en consideración que cada persona es distinta y por esto la personalización del plan nutricional es clave”, afirmó.
En consulta nutricional, se trabajan estas deficiencias con evaluaciones sobre el historial clínico y médico. En mujeres, también, se ausculta historial menstrual, pérdida de embarazos, períodos abundantes o condiciones relacionadas a la salud reproductiva.
Algunos alimentos con mayor absorción son las carnes rojas magras, huevos, pollo, pescados, mariscos, legumbres, habichuelas, espinacas, berro y semillas de calabaza.
“¿Cómo podemos mejorar la absorción de estos alimentos? Combinando hierro con vitamina C, esa es una pareja mágica”, reiteró.
“Es súper importante, evitar consumir junto al hierro, café o té, lácteos y suplementos de calcio porque inhiben la absorción. No es que se deben suspender, pero hay que esperar de 1 a 2 horas”, agregó.
Si bien la deficiencia de hierro es frecuente, nunca debe ignorarse. Puede tener causas nutricionales, pero también podría ser el primer signo de una enfermedad grave, recordó el doctor Campos.
Asimismo, un tratamiento sin investigar la causa es un error clínico, puntualizó.


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