Con el auge de los temas relacionados a la salud mental poco a poco se han ido derribando estigmas sobre las diferentes enfermedades y lo que experimentan los pacientes. Sin embargo, también ha ocurrido un incremento en la desinformación de los diagnósticos, como lo es la depresión o los trastornos depresivos, caracterizados por una tristeza persistente que interfiere en la funcionalidad, el interés y/o placer de una persona.
En la actualidad se piensa en el término tristeza como sinónimo de un trastorno depresivo, pero puede resultar peligroso, ya que para el diagnóstico se debe llevar a cabo una entrevista clínica completa, historial médico, historial familiar, duración de los síntomas y su impacto en la vida cotidiana, entre otros, recordó la doctora Ivemarie Hernández Rivera, psicóloga.
En el espacio clínico, precisamente, se buscar identificar los síntomas clínicos de la depresión, que son un estado de ánimo deprimido (con una sensación de vacío y desesperanza), pérdida de placer (anhedonia) o de interés en casi todas las actividades cotidianas que usualmente eran placenteras o agradables, dificultad para concentrarse, pérdida de sueño; cambios significativos en el peso, ya sea aumento o pérdida, sentimientos de culpa o de inutilidad, fatiga o pérdida de energía y pensamientos sobre la muerte que son recurrentes, ya sean ideas o intentos suicidas o de miedo a morir.
Estas señales deben presentarse por al menos dos semanas consecutivas, causar un deterioro o afectar el funcionamiento de la vida social, laboral o personal del individuo. No pueden ser atribuibles a efectos de sustancias o condiciones médicas. El tiempo en el que se presentan los síntomas es esencial, recalcó la doctora Milca Felipe Martínez, especialista en consejería psicológica.
Tipos de trastornos depresivos
Existen, por ejemplo, diversos tipos de trastornos depresivos, según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, que incluyen el trastorno depresivo mayor, con sentimientos de tristeza o pérdida de interés en actividades, persistente durante al menos dos semanas; y el trastorno depresivo persistente, en la que hay una sensación de tristeza o desánimo casi todos los días, que puede extenderse durante 2 años o más. También, incluye el trastorno disfórico premenstrual, que es un estado de ánimo disfórico en la última semana antes del comienzo de la menstruación y el cual comienza a mejorar días después del inicio del periodo; y el trastorno depresivo inducido por sustancias o medicamentos, en el cual lo consumido induce o está relacionado a la alteración del estado de ánimo o un trastorno depresivo a raíz de otra afección médica, que suele ocurrir como consecuencia de una enfermedad, no es provocado por factores emocionales o psicológicos.
El Manual también menciona el trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo, el cual se diagnostica entre niños de 6 a 12 años, por síntomas como irritabilidad persistente y episodios frecuentes del descontrol conductual extremo y/o el trastorno depresivo especificado y el trastorno depresivo no especificado.
De acuerdo con Hernández Rivera, todos estos trastornos depresivos tienen una característica común y es el experimentar un estado de ánimo triste persistente, sensación de vacío, irritabilidad, acompañado con cambios que afectan la capacidad de la persona para realizar las funciones cotidianas.
«Es importante señalar que, cada uno de estos diagnósticos de depresión va a tener particularidad en duración, etapa de desarrollo y causa (etiología). Otra característica que se debe tener en cuenta para el diagnóstico es cómo afecta el funcionamiento del individuo en los diversos contextos, ya sea personal, familiar, laboral, entre otros», detalló la doctora.
Por su parte, Felipe Martínez enfatizó en que experimentar ocasionalmente un estado anímico bajo, triste o sentir desánimo ocasional y/o ansiedad o nerviosismo, no necesariamente significa que una persona padezca de depresión clínica.
Además, hay algunos diagnósticos o afecciones a nivel emocional que pueden confundirse con los trastornos de depresión, dijo Hernández Rivera. Entre estos se encuentra el trastorno de ansiedad generalizada, trastorno bipolar, trastorno por déficit de atención e hiperactividad, trastorno de estrés postraumático, trastornos del sueño y otros tantos. Confusión que muchas veces se debe a las similitudes en la sintomatología.
«Cabe señalar que existen trastornos comórbidos al trastorno de depresión, esto quiere decir, que una persona con un diagnóstico de depresión pudiera desarrollar o presentar algún otro diagnóstico de salud mental. Por ejemplo, en el caso de depresión mayor, existe comorbilidad con el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno obsesivo-compulsivo y el abuso de sustancias, entre otros«, describió.
La depresión puede clasificarse también como endógena y exógena, mencionó, por su parte, la directora ejecutiva de la entidad Mar Educados, profesora y estudiante de neurociencia cognitiva, Marta Rivera Rondón, quien explicó que esta primera es de la que menos se habla y está relacionado a la neuroquímica del cerebro. Un tipo de depresión que no se da por factores externos o estresores psicológicos. Mientras que, en la segunda, sí puede manifestarse por acontecimientos externos.
Dijo que, en el proceso de abordar la depresión, es importante que cada individuo tenga la capacidad para automonitorearse y detectar a tiempo las banderas rojas de los cambios que experimenta hacia las actividades, la falta de placer, la poca concentración, la dificultad en la toma de decisiones, irritabilidad y cambios significativos en el patrón del sueño.
«Otras banderas rojas son la baja autoestima y esa sensación de no pertenezco, de me siento inútil o que no valgo para esto«, precisó.
Sin embargo, aún así podría pasar desapercibida, ya que algunas personas hacen mucho esfuerzo para ocultar las señales. Mostrando buen humor, trabajando excesivamente y/o asistiendo múltiples actividades sociales para distraerse «y ahí es bien complicado distinguir o detectar qué está pasando por una depresión, porque la vemos todo el tiempo en la fiesta, tiene un sentido del humor maravilloso, la vemos contenta, pero detrás de esa máscara hay una tristeza que radica en lo que es el trastorno«, sostuvo.
Mencionó, como ejemplo, el caso de la fenecida Miss Estados Unidos, Cheslie Kryst, una abogada y modelo que lucía como una mujer exitosa por los logros obtenidos a corta edad. No obstante, batallaba en silencio con un diagnóstico de depresión y, desafortunadamente, el 30 de enero de 2022 culminó con su vida.
Abordando la depresión
La doctora Hernández Rivera resaltó que cada proceso de evaluación y diagnóstico es único y eso, precisamente, es lo complejo del campo de la salud mental. Por ejemplo, hay personas que van a presentar sintomatología elevada, por lo que sería vital un proceso de psicoterapia, acompañado por un proceso farmacológico.
Este último se trabaja a través del apoyo de un médico psiquiatra, responsable de determinar cuál debe ser el medicamento y la frecuencia, agregó la doctora Felipe Martínez.
Entre los tres principales métodos para abordar los trastornos depresivos, se encuentra el enfoque psicodinámico, cognitivo conductual y existencialista humanista. Adicional a esto, se utiliza la terapia centrada en emociones y la psicodinámica.
Se exhorta a las personas a realizar actividad física con regularidad, ya que son grandes aliados para prevenir y tratar la depresión, reducir el consumo de internet, desarrollar una rutina diaria, cuidar la alimentación y evitar el consumo de alcohol (depresor), cafeína y azúcar.
De igual manera, fomentar las relaciones sociales y la conexión con otros individuos y poner en práctica técnicas de relajación, yoga, meditación y/o vivir en gratitud, que ayuda a reflexionar y revalorar logros y lecciones aprendidas.




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