Resulta curioso tener introspección y aún así no saber que estas en medio de una depresión. Eso fue lo que me pasó a mi en medio de la pandemia.

En septiembre del año pasado dejé de hacer todo tipo de ejercicios. La cotidianidad era lidiar con la pesadilla de dos escuelas virtuales para mis hijos, hacer mi trabajo y luego tirarme frente al televisor en espiral de ansiedad ante las elecciones de aquí y las de Estados Unidos. No cambié lo que me estaba comiendo, pero sin darme cuenta mi cuerpo comenzó a engordar.

En noviembre cuando llegó el momento de regresar al estudio para hacer el segmento de forma presencial no había ni una pieza de ropa que me sirviera. Esto le dio más gasolina a mi depresión y la empujó a un lugar más oscuro.

Al comienzo de este año fui poco a poco lidiando con el “miedo” de regresar al gym. Después de volver a convertirlo en un hábito por cuatro semanas consecutivas, tuve la “valentía” de pesarme y enfrentar de que por primera vez en mi vida había sobrepasado las 300 libras. La báscula gritaba 315 libras.

Juan Fernández-Paris (Facebook)

Hoy comparto estas fotos para celebrar el trabajo y disciplina que ha requerido que la báscula ahora refleje 45 libras menos. Para marcar el que a penas estoy comenzando la jornada de restaurar mi salud física y mental. SALUD es la palabra clave, no la estética particular que tenga más nadie de lo que es belleza.

También lo publico para darle las gracias a Ruyfernando Delgado, quien brindó su apoyo en un gesto de amistad y hermandad y no como un trainer que solo ve en sus clientes un depósito de dinero en su cuenta. Y también agradezco a Así se come por darme una estructura sólida para entender lo que es una nutrición saludable para MI cuerpo. Así que ahora que esto queda en récord, de vuelta al gym a seguir trabajando por más SALUD.

*El autor es crítico de cine en Wapa TV y El Nuevo Día.