Lograr un diagnóstico temprano, que el tratamiento sea adecuado e ininterrumpido y que haya suficientes profesionales para atender los casos, siguen siendo los retos principales en el manejo de las condiciones severas de salud mental en la Isla.
Para diagnósticos y tratamientos certeros es necesaria la intervención temprana de médicos y profesionales de salud mental, sin embargo, la escasez de especialistas es un obstáculo a la hora de lograrlo y, en condiciones severas, como la esquizofrenia y el trastorno bipolar, por ejemplo, puede prolongarse la enfermedad y/o poner en riesgo la vida del paciente, de acuerdo con el doctor Roberto A. Cardona, graduado en psiquiatría de la Universidad de Puerto Rico.
Según Cardona, diagnosticar correctamente puede requerir mucho tiempo, trabajo y recursos y es necesario contar con un equipo interdisciplinario, como neuropsiquiatras, neurólogos, psiquiatras, neuropsicólogos, entre otros.
“Un ejemplo de esto es cuando evaluamos pacientes con psicosis. Usualmente, se piensa que la psicosis es sinónimo de esquizofrenia, cuando en realidad es un síntoma que puede ser causado por diversas condiciones, como ideas paranoides, alucinaciones o cambios en la conducta”, enfatizó el doctor.
Un episodio psicótico puede ser, incluso, resultado del uso de sustancias o de una condición médica subyacente, tal como lo es la enfermedad de cuerpos de Lewy o el delirio.
También, puede manifestarse como consecuencia de epilepsias, encefalitis, entre otras condiciones neurológicas, explicó el médico, quien además cursa una subespecialidad en Neurología Cognitiva y Neuropsiquiatría en la Universidad de Boston.
El estigma: otro reto en el manejo de las condiciones severas
A esto se le suma el estigma sobre las diferentes condiciones severas, reflejando otro reto actual, mencionó la doctora Luzmarie Velázquez Castro, psicóloga clínica licenciada, pues podría desencadenar mitos e ideas prejuiciadas sobre la enfermedad y el paciente; con repercusiones sobre la percepción de su condición, la búsqueda de ayuda y/o las relaciones interpersonales.
Pero, también, la falta de adherencia al tratamiento, que puede verse desde diversas perspectivas, como la de evitación ante efectos secundarios o el no reconocimiento o tener conciencia sobre su condición.
“Si el paciente no entiende que hay algo que mejorar y normaliza su propia experiencia, va a haber una pobre búsqueda de servicios y, por lo tanto, una pobre adherencia”, dijo la doctora Velázquez Castro.
“‘Como proveedores de la salud mental tenemos que nosotros aprender también a manejar los retos ante la falta de adherencia al tratamiento, tener un acercamiento bien orientado a lo que es la recuperación”, agregó.
En el caso de trastornos severos, como la esquizofrenia, el doctor Edgardo Prieto Agostini, psiquiatra, apuntó a que siendo una condición crónica y para toda la vida, uno de los retos es que el paciente reciba con prontitud su tratamiento y evitar que su calidad de vida pueda deteriorarse significativamente.
“Mientras más rápido se identifique, más rápido podremos manejar la enfermedad”, hizo hincapié el psiquiatra.
Para esto es importante que familia y conocidos se involucren, pues muchas veces pueden ser los primeros en ver las señales del trastorno.
La esquizofrenia, por ejemplo, suele ser diagnosticada entre la adolescencia y los primeros años de la adultez (16 a 30 años), por lo que los padres, madres y cuidadores son los primeros en identificar los síntomas. Sin embargo, la mayor barrera ocurre cuando pasan desapercibidos.
“Si tenemos un paciente que está todo el día en el cuarto, el padre o la madre no lo va a notar. Se debe prestar atención, incluso, a lo que dicen los maestros sobre el comportamiento y su rendimiento académico”, dijo Prieto Agostini.
Por otro lado, la psiquiatra Karen Martínez, directora del Departamento de Psiquiatría del Recinto de Ciencias Médicas, habló de los retos asociados al manejo del estrés postraumático y el trastorno depresivo mayor, que en la Isla, por ejemplo se han visto mucho más casos en la población pediátrica y de adolescentes desde eventos como el huracán María, los terremotos del Sur y la pandemia.
Uno de estos, el periodo de espera de las citas con especialistas, lo que se convierte en un gran obstáculo a la hora de conseguir a tiempo el tratamiento que se necesita.
“Muchas veces las personas están teniendo que esperar de 3 a 4 meses, esto sigue siendo inaceptable”, comentó.
Como segundo reto, y coincidiendo con el doctor Prieto Agostini, es que los cuidadores puedan identificar las señales con celeridad, especialmente cuando hay cambios en el comportamiento y los hábitos de un niño u adolescente.
En tercer lugar, derribar las ideas erradas que existen sobre recibir ayuda de salud mental, pues se podrían salvar vidas, precisó la doctora Martínez.
“Debemos entender que la salud mental es parte de nuestra salud y que nuestro cuerpo está todo conectado. Si una persona está teniendo alguna preocupación de salud mental, no tenga miedo a buscar tratamiento o buscar ayuda para su ser querido”, sostuvo.
“En el Recinto de Ciencias Médicas tenemos clínicas académicas en donde nos aseguramos de que las personas puedan recibir un buen tratamiento”, exhortó al público.




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