Conversamos por Facebook Live con Milly Méndez, periodista radial y televisa, y madre; y con la doctora Brenda L. Manzano, psicóloga industrial organizacional, sobre las presiones emocionales de las mujeres en la sociedad moderna, gracias al apoyo de FHC First Healthcare. ¡Sintoniza a través del Facebook de Es Mental o de FHC – Salud Mental!
Las mujeres enfrentan grandes desafíos en la sociedad moderna, incluyendo en el ámbito laboral, los que a su vez repercuten en su salud mental.
“Uno de los grandes desafíos es el techo de cristal: esa barrera invisible que impide que las mujeres accedan a posiciones de liderazgo, no por falta de capacidad, sino por estructuras tradicionales que aún no reconocen ni valoran la diversidad del liderazgo femenino. Y, aunque hemos avanzado muchísimo, no deja de ser una barrera muy marcada”, indicó la doctora Brenda Liz Manzano, psicóloga industrial organizacional y quien también es madre.
“Muchas mujeres estamos cualificadas para posiciones de liderato, pero se nos cuestiona si somos capaces de ejecutarlas sin descuidarlas por la maternidad. Y para aquellas que eligen o no pueden ser madres, se les cuestiona su capacidad emocional de conectar con otro. ¡Increíble, pero cierto!. También súmale la presión, ciertamente silenciosa, de que se nos exige: criar como si no trabajáramos y trabajar cómo si no tuviéramos hijos, y así demostrar que «podemos con todo»”, explicó.
Dijo que esa dualidad provoca que las mujeres se sientan culpables, se desgasten y se autoexijan más de lo que humanamente pueden.
“Queremos estar presentes en todo, ser la mamá perfecta, pareja perfecta, profesional perfecta. Y en esa búsqueda de la perfección, nos perdemos. En ocasiones, sin tener identidad propia. Ahí nos visita el síndrome del impostor, el autosabotaje, el burnout”, explicó.
“Y el problema no es que seamos todo eso a la vez, realmente el problema radica en no tener una tribu, esa red de apoyo y dónde no se nos vea cómo la superhéroe y ya. Sino, que se creen espacios de integración realistas, donde todos nuestros roles se mantengan en equilibrio. Es importante mencionar que esto ocurre por el sesgo inconsciente de que debemos demostrar más para ser valoradas igual que los hombres”, agregó.
Según Manzano, la mujer en la sociedad moderna juega múltiples roles: profesionales, madres o cuidadoras, líderes, empresarias y agentes de cambio.
“Somos muchos roles y en todos se nos exige igual. Tenemos la capacidad de sostener, transformar y liderar entornos diversos, desde el hogar hasta el trabajo. Ya no somos madre o trabajadora, ahora nos hemos movido a una mirada de tener todo lo que anhelamos. Hoy día ya no se trata de que ocupamos un puesto, sino de cómo seguimos transformando y definiendo nuestros roles desde una mirada empática, resiliente y estratégica, para no ahogarnos en las exigencias o resistirnos al merecimiento. Su importancia radica en el balance que traemos de la conexión humana, el liderazgo empático y la visibilidad de un rol racional y emocional relevante a los entornos diversos actuales”, sostuvo.
Cómo abordar los desafíos que afectan a las mujeres
“El trabajo comienza con nosotras. Dejemos de querer ser perfectas, suelta la comparación constante y el juicio que tienes contigo cuando alguno de tus tantos roles, no se cumple a cabalidad. No tienes que hacerlo todo”, dijo Manzano sobre cómo se deben abordar y trabajar estos desafíos en beneficio de las mujeres.
Por otro lado, dijo que hay que visibilizar el valor real del trabajo visible e invisible que realizan las mujeres.
Recomendó que “en los trabajos se deben crear espacios que promuevan perspectiva de género, que no sean sólo políticas que se engavetan. Sino, acciones que se ejecuten, que atemperen nuestra realidad y que no minimicen ni nuestro rol ni nuestros esfuerzos”.
También, la psicóloga industrial organizacional piensa que se deben añadir programas de salud mental, oportunidades de empleo o crecimiento donde no se cuestione la maternidad ni la capacidad de tomar decisiones estratégicas.
Mencionó que se debe eliminar la brecha salarial existente simplemente por ser mujer, ya que aunque se piense que se ha avanzado, esto continúa siendo un gran obstáculo.
“Así que sugiero una cultura organizacional de equidad salarial y oportunidades de ascenso honestas y transparentes; para que la mujer sea vista por su talento y sus capacidades y no por estereotipos de género”, añadió.
Finalmente, invitó “a la necesidad urgente y merecedora de normalizar el autocuidado, las pausas, la ambición de escalar más y el liderazgo sin etiquetas”.
«Esto no es solo justicia social, es inteligencia y estrategia organizacional. Las mujeres y los hombres, juntos, podemos lograr equipos y entornos de trabajo sostenibles, equitativos y justos. Nos necesitamos, nos merecemos, nos visibilizamos en cohesión y compromiso radical”.






