Pese a que en Puerto Rico puede haber, en este momento, más de 116 mil personas con alzhéimer y otras demencias (con solo 15 por ciento diagnosticados), el impacto de la enfermedad sobre la sociedad puertorriqueña parece todavía no ser una prioridad para el estado. 

Y es que en Puerto Rico ni siquiera existen cifras actualizadas sobre los casos reportados y, por tanto, tampoco se sabe el porcentaje real sobre la incidencia. 

Estimados del 2022, basados en información recopilada de Medicare y reseñados durante el evento Puerto Rico Alzheimer Disease Research Symposium en febrero de este año, alertaron sobre un incremento de hasta 116,000 casos.

Incluso, este número puede ser más alto, pues la cifra parece duplicarse cada año, pero muchos hospitales y clínicas no están reportando la incidencia, explicó a Es Mental el pasado director ejecutivo de la Asociación de Alzheimer y Desórdenes Relacionados de Puerto Rico, Juan A. “Tony” Salgado Ramos.

“Si se estima que cada 20 años se va a duplicar la cifra, y en el 1999 se estimaba 65 mil personas con demencias, hoy día debemos tener más de 120 mil personas, pero solo un pequeño porciento de esos está diagnosticado”, dijo Salgado Ramos.

Si bien el alzhéimer preocupa a los especialistas que trabajan cotidianamente con la enfermedad por el constante aumento, y con esto las implicaciones físicas, emocionales y económicas de quienes lo viven y también aquellos que ejercen el rol de cuidadores de los pacientes, el tema es recordado por las agencias salubristas del gobierno cada septiembre o el mes en el que se conmemora el Día Mundial, más no el resto del año, enfatizó Salgado Ramos.

“En Puerto Rico vivimos en negación, nadie quiere decir que en la familia hay un paciente con demencia. Por eso, es posible que haya gente actualmente con la condición que no están diagnosticados y pueden estar haciendo cosas que no deberían hacer, como estar guiando”, detalló Salgado Ramos, quien ha dedicado más de 24 años al tema y conoce muy bien el rol de cuidador, ya que cuidó a su esposa con esta enfermedad. 

El gerontólogo y epidemiólogo, José Rodríguez-Gómez, explicó que por cada 1 caso reconocido, puede existir entre 5 a 10 casos no reconocidos, por lo que los datos generales que sostienen que en el archipiélago hay entre 60 a 80 mil casos, deben ser multiplicados por cinco. 

“Estamos hablando de un nivel considerable de pacientes. Si eso le añade el costo, estamos entre $5 a 6 millones, y la gran mayoría de nuestra población de adultos mayores no están tan bien económicamente, así que eso tiene implicaciones en la accesibilidad a tratamiento”, señaló el doctor y vicepresidente de la Asociación de Alzheimer y Desórdenes Relacionados de Puerto Rico. 

El gerontólogo dijo, además, que para el 2030 se estima que los gastos por la enfermedad superarán los $870 millones. 

Al hablar de tratamientos modernos, algunos como los recientemente aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés), Leqembi y Donanemab, es importante reconocer que el factor económico entorpece la accesibilidad a los mismos, ya que la gran mayoría de los pacientes no tienen el dinero para costearlos, especialmente en Puerto Rico. 

Siendo la cuarta causa de muertes en la Isla y la tercera entre mujeres para el 2022, de acuerdo al Perfil Epidemiológico de la Mortalidad en Puerto Rico 2015-2022, el alzhéimer tiene como factores de riesgo la edad, la genética, obesidad, estilos de vida perjudiciales y ciertas enfermedades cardiovasculares, diabetes y presión arterial elevado, entre otros.

“Las cuatro causas de muerte en Puerto Rico están relacionados a problemas cardiovasculares, cáncer, diabetes y alzhéimer”, mencionó Rodríguez Gómez. 

Pero el alzhéimer no solo impacta significativamente la vida de los pacientes, también de sus familiares. Y sobre todo, de quien asume el rol de cuidador.

Salgado Ramos reiteró que muchos terminan presentando el síndrome de burnout o de quemazón a raíz de lo difícil que resulta. 

De no buscar la ayuda y delegar las responsabilidades, muchos pueden atentar contra su vida o las de los otros. Como ejemplo habló del caso en el que en el 2019 una mujer de 54 años asesinó brutalmente a su mamá, paciente de la enfermedad. 

Estudios confirman el riesgo de ideas suicidas entre los cuidadores de pacientes con demencias, como lo es Suicide Risk in Caregivers of People with Dementia, publicado en el 2022. 

Ambos profesionales coincidieron en que las demencias son un problema de salud pública y mientras se siga ignorando, nunca será un tema prioritario para el Estado y, entre tanto, los casos seguirán incrementado.