En Puerto Rico se dice que las navidades son las más largas del mundo por las innumerables fiestas. Pero existen algunos que no las celebran porque entienden que han sido “desvirtuadas”.

“Para mí es completamente innecesario lo de las ventas extensas, los falsos especiales, la gente compra por impulsividad y no por necesidad. La Navidad se ha desvirtuado completamente”, dijo a Es Mental Ricardo (nombre ficticio porque el entrevistado es maestro de escuela elemental y tiene dos hijos por los que tiene que fingir que le gustan las festividades).

“Uno tiene que doblar rodillas. Hacer creer que todo es festividad, compartir. Antes, los niños tenían la ilusión de recibir regalos porque era Navidad. Ahora es una manera de modificar el comportamiento. ‘Santa te está mirando, te tienes que portar bien’. Ni siquiera es por tradición”, añadió.

A Ricardo le causa estrés, mayormente, el proceso de regalar “porque el niño no sabe cuánto tiene de presupuesto Santa o los Reyes en su bolsillo”. Entiende que “ahora es una competencia de regalos. Antes no importaba lo que regalabas, era el significado del regalo, no su costo. La gratitud ya no existe”.

“En realidad no me gusta el fanático este típico que decora alrededor de la casa. Todo es comercialización. Ese símbolo de que uno se reúna con la familia tampoco debe ser que solo me reúno en navidades”, comentó por su parte Jovelisse Ramos, una joven residente de Cayey.

Para ella, “la pandemia nos enseñó que tenemos que tener comunicación. Deberíamos valorar ese tiempo en familia, no tan solo con los cercanos sino también con amistades”.

“La comercialización es lo que más me molesta. Entrar a ver las cosas de Navidad desde septiembre o de San Valentín desde enero… Además, la gente tiene muchas expectativas para diciembre, que tengas pareja, embarazo, que te comprometas. No entiendo. Es algo que no sé si es cultural”, afirmó Ramos.

En su familia decidieron que si van a regalar tiene que ser algo que puedan usar normalmente, alguna necesidad. “Trato de entender a las demás personas, pero no lo logro porque tratar de decir que llegó diciembre y tienes que dar todo porque si no, ¿no estás en nada? Eso crea crisis económicas en las familias. La gente se olvida de pagar sus cosas esenciales, agua, luz, carro y lo dejan para febrero y terminan con una deuda descomunal”.

Según la consejera licenciada Suzanne Degges-White, algunas personas pueden sentirse abrumadas por las compras, las preparaciones, visitas y lo que esperan de ellas durante las fiestas navideñas.

“Incluso cuando una persona, pareja o familia decide ‘volverse minimalista’, pueden correr el riesgo de herir los sentimientos de aquellos con quienes se espera que ‘se vuelvan grandes’ en este momento”, explica la consejera.

“También hay personas que están de luto por la pérdida de sus seres queridos, y las vacaciones pueden ser especialmente desafiantes para estas personas”, añade la también profesora universitaria. 

De hecho, entre los problemas mentales se encuentra el “Trastorno Afectivo Estacional” (Seasonal Affective Disorder). Quienes lo padecen “reducen la velocidad y tienen dificultades para despertarse por la mañana. Su nivel de energía disminuye, tienden a comer más, especialmente dulces y almidones, y aumentan de peso. Su concentración sufre y se alejan de sus amigos y familiares”, según un estudio de los doctores Steven Targum y Norman Rosenthal.

Una variación de este trastorno se conoce como el “Winter Blues” o tristeza invernal, el que “produce síntomas similares de disminución de la energía y aumento del apetito y también puede afectar el entusiasmo y la productividad, pero en menor medida. Por ejemplo, las personas con SAD informan que duermen un promedio de 2.5 horas más en invierno que en verano, mientras que las personas con tristeza invernal duermen 1.7 horas más (la población general duerme 0.7 horas más en invierno)”.

Tanto a Ricardo como a Jovelisse los califican, erróneamente, como “Grinch” (un personaje creado por Dr. Seuss en 1957).

“Me dicen Grinch, pero siempre les digo que el Grinch no estaba en contra de la Navidad sino de las personas que estaban desvirtuando el espíritu de la Navidad, con árboles demasiado grandes, decoraciones demasiado pomposas, música demasiado estridente, la misma competencia que vemos entre vecinos. Tú no necesitas regalos, árboles, decoraciones extremas, necesitas unión familiar y social para tener unas buenas navidades”, precisó Ricardo.