En Puerto Rico la diabetes se ha convertido en uno de los principales retos de salud pública, con una prevalencia que supera el 17.8 por ciento. Hoy, dos de cada diez personas vive con esta condición y otras tantas desconocen su diagnóstico. Especialistas coinciden en que la situación podría mitigarse mediante educación, detección temprana y cambios en los hábitos de alimentación y actividad física.

De acuerdo con el doctor Carlos Orlando Figueroa Ríos, especialista en medicina primaria, la diabetes mellitus es una de las condiciones de mayor prevalencia en el mundo. En la Isla, la cifra es más alta que en Estados Unidos, debido a factores relacionados con la cultura y el estilo de vida. 

Siendo una enfermedad crónica, que aumenta el nivel de glucosa en la sangre, con el tiempo tiene repercusiones sobre el corazón, los vasos sanguíneos, daño renal y/o al sistema vascular periférico y hasta pérdida de visión. 

“Para mí la diabetes empieza desde la casa; desde un ángulo generacional. Cómo los abuelos enseñaron a nuestros padres a alimentarse y cómo nuestros padres nos enseñaron a nosotros”, aseguró el doctor Figueroa Ríos. 

Aseguró que, si bien muchos pacientes siguen las indicaciones médicas, persiste una notable falta de programas robustos de educación sobre la enfermedad.

Además, otro obstáculo que enfrentan es la falta de acceso a tratamientos, a raíz de altos costos, afirmó. 

En otros casos, las personas ni siquiera saben que tienen la enfermedad hasta que son hospitalizadas por un descontrol del azúcar en sangre, lo que refleja el problema existente sobre la detección tardía y el acceso a atención primaria, señaló la doctora Yineli Ortiz Torres, endocrinóloga.

“El control de la diabetes es como un triángulo; el tratamiento médico indicado por el médico, lo que hace el paciente en casa y el componente de nutrición. Las tres cosas tienen que ir en conjunto”, reiteró la doctora.

Dijo que, en la actualidad, la terapia ha ido evolucionando con el fin de ayudar al paciente con su condición. Un ejemplo de un tratamiento innovador lo es el empleo de los famosos GLP-1, que ayudan a controlar los niveles de azúcar en sangre y a que la insulina pueda hacer su trabajo en casos de diabetes tipo 2.

La diferencia entre los pacientes con diabetes tipo 1 y tipo 2 se deriva en que, en los primeros, el páncreas no produce insulina, por lo que suelen ser insulinodependientes. En cambio, las personas con diabetes tipo 2 producen insulina, pero esta no actúa de manera adecuada, describió. 

“Estos medicamentos llevan más de 20 años estudiados. Inicialmente se aprobaron para el manejo de la obesidad, por eso ahora hay un boom del manejo de sobrepeso y obesidad en estos momentos. […] Se sabe que los pacientes logran tener un mejor control de su azúcar en un tiempo más corto”, agregó. 

Advirtió que manejar la diabetes no solo es enfocarse en la glucosa, es un tratamiento individualizado, que incluya cambios en su estilo de vida y los hábitos nutricionales. 

“Es importante el seguimiento con su médico primario, con laboratorios cada seis meses a un año para identificar alteraciones en la glucosa y tomar acción a tiempo”, puntualizó.

La prevención: clave para que incidencia de diabetes no siga en aumento

Por su parte, Brenda Padilla, educadora y directora ejecutiva de la Asociación Puertorriqueña de Diabetes, enfatizó que la prevención en salud primaria es clave para evitar que la incidencia siga en aumento.

Se debe desarrollar una cultura preventiva, en la que cada individuo comprenda que medidas básicas pueden frenar condiciones crónicas como la diabetes, sostuvo.

Estas medidas incluyen conocer los grupos alimentarios y sus porciones, realizar actividad física de 30 minutos diarios, manejo de emociones y visitar regularmente a sus médicos.

“Nuestro pilar más importante es la educación, pero desafortunadamente no llegamos a toda la gente que tiene la condición”, comentó Padilla. 

Recordó, asimismo, que en el archipiélago falta acceso a equipo de profesionales de la salud multidisciplinario,  como endocrinólogos, médicos primarios, nutricionistas, cardiólogos y psicólogos. 

“En diez años podríamos tener un mejor control de la enfermedad gracias a la educación y la tecnología, como monitoreos continuos de la glucosa, bombas de insulina y más alternativas de relojes que registran la actividad física, pero necesitamos informar y educar a toda la isla”, planteó. 

Exhortó a los pacientes a buscar ayuda y aprovechar las actividades educativas gratuitas que ofrece la asociación. 

En este mes, la entidad sin fines lucrativos llevará a cabo un 5k, que partirá desde el Escambrón hasta el Viejo San Juan.

El evento se realizará el 22 de noviembre desde las 6:00 de la mañana, los interesados ya pueden inscribirse a través del portal micarrerapr.com 

Finalmente, el doctor Figueroa Ríos aconsejó a las personas a “no dejar de ir a las citas de seguimiento con el médico de cabecera, llevar una buena alimentación, mantener la actividad física y seguir las instrucciones de sus médicos primarios y especialistas”.