Cuando una persona se siente triste a menudo puede que, equivocadamente, piense y diga que está deprimida, pues existen determinantes claves que deben estar presentes para que sea diagnosticada con depresión, expresó la psicóloga Francheska Mieles.
Mieles planteó que la tristeza y la depresión son palabras que en la sociedad a veces se utilizan intercambiablemente, pero sus significados son diferentes. La tristeza es una emoción válida e importante en la vida de cualquier ser humano, mientras que la depresión es un trastorno mental del estado de ánimo.
“Hay un error bien grande y es que se piensa que porque se está triste, hay una depresión, y no necesariamente tiene que ser así”, Mieles aclaró.
Explicó que una persona es diagnosticada con depresión cuando cumple con cinco o más síntomas emocionales, físicos y cognitivos todos los días por un periodo de más de dos semanas.
Sobre todo, que la persona tenga un estado de ánimo depresivo con una pérdida de placer al realizar sus actividades y funciones usuales, indicó la psiquiatra de niños, adolescentes y adultos Delimar Miranda Viera.
“Cuando tú estás deprimido, la tristeza persevera en tu vida, donde ya lleva a una alteración de las funciones que llevas en tu vida diaria”, comunicó Miranda Viera.
Según las expertas, los síntomas emocionales que puede sentir una persona son pérdida de interés en actividades que antes disfrutaba, sentir tristeza persistente, desesperanza, vacío, culpa, irritabilidad y frustración así como sentirse inútil, que todo le sale mal o está en su contra.
Por otra parte, la persona puede experimentar síntomas físicos como fatiga, pérdida de energía, dormir demasiado o poco, insomnio, dolores de cabeza, problemas digestivos y cambios sustanciales en su apariencia física como aumento o disminución de apetito o peso y dejar de arreglarse.
A nivel cognitivo, Mieles comentó que la persona puede que no consiga o se le dificulte concentrarse, tomar decisiones, recordar, al igual que tenga pensamientos negativos constantes, recurrentes, irracionales, catastróficos y hasta de muerte o suicidas.
La depresión se ve diferente en cada persona, pero estos suelen ser los síntomas que más se identifican, Mieles señaló.
Aunque es menos común, una persona también podría experimentar movimientos mayores en el cuerpo como agitaciones psicomotoras, así como que sea más lenta en su movimiento, presentando enlentecimiento psicomotor, Miranda Viera apuntó.
“Otros síntomas que a veces no se hablan son la psicosis, paranoia, alucinaciones auditivas o visuales, que vengan asociadas a pensamientos intrusivos (como) que (la persona) no sirve y es culpable de cosas que no pasan”, manifestó Miranda Viera.
Luego de hacer una evaluación clínica sobre los síntomas y criterios diagnósticos es que, entonces, se puede diagnosticar un trastorno de depresión destacaron las profesionales de salud mental.
Mieles opinó: “A veces se piensa que es estar tres días triste y ya se tiene depresión”.
En realidad, la tristeza puede sentirse por cualquier experiencia que viva una persona desde tener un día difícil a no lograr una meta que se quería.
Miranda Viera enunció: “Se categorizan los estados depresivos dependiendo de la cantidad de síntomas que presente (la persona) y también de la severidad que tenga en la limitación de las capacidades de la vida diaria”.
La depresión que una persona puede experimentar puede ser leve, moderada o grave. También puede ser depresión de tipo bipolar dependiendo del diagnóstico recibido.
Cuando es moderada o grave, Miranda Viera recomendó el uso de medicamentos, además de la psicoterapia. Mientras que en casos de depresión leve recomendaría algún medicamento si la persona no progresa en su tratamiento psicoterapéutico.
Sin embargo, insistió en que las personas no dejen de tomar sus medicamentos, ya sea por prejuicios o porque piensan que no funcionan, y que dialoguen con su psiquiatra primero para hacer cambios, ya que su descontinuación repentina podría causar síntomas como sentirse enfermo, ansiedad, baja energía, malestar en el cuerpo, fatiga, dolores de cabeza hasta problemas más serios como exacerbación de síntomas depresivos y síndrome de descontinuación, que podría ser causado por algunos medicamentos.
Los síntomas de depresión en niños y adolescentes
Contrario a los adultos, los trastornos de depresión en niños y adolescentes se presentan principalmente a través de episodios de irritabilidad.
“Muchas veces el niño o el adolescente no te va a decir que está deprimido, lo que vas a notar son episodios de irritabilidad, de molestia, de coraje como si todo el tiempo estuviesen corajosos o molestos con la vida”, informó Miranda Viera.
Sin embargo, es aún más complicado diagnosticar a un niño o adolescente con depresión debido a que se puede confundir con otras condiciones o la irritabilidad puede ser por otra razón.
“Es importante que también lo consulten con su pediatra para que descarte otras condiciones físicas que pudieran ser confundidas con episodios de depresión”, resaltó Miranda Viera.
Luego es que se puede considerar que un niño puede padecer de trastorno de depresión bipolar en niños o adolescentes o de trastorno de depresión con irritabilidad, ambos usualmente confundidos con el Trastorno de Desregulación Disruptiva del Estado de Ánimo (TDDEA).
Expuso: “Muchas veces los padres confunden que los niños dicen estos comentarios para llamar la atención y no se busca ayuda a tiempo pensando en algún tipo de manipulación y aún, si uno sospechara que hay un tipo de manipulación, deberían ser visto por profesionales de la salud mental que estamos entrenados para distinguir entre esos síntomas”.
Su experiencia viviendo con depresión
La irritabilidad constante es uno de los síntomas claves en la depresión en niños y adolescentes y así fue como comenzó para Adriana Colón Collazo, quien vive con depresión asociada a trastorno límite de la personalidad y trastorno obsesivo compulsivo.
Al entrar a la escuela superior, entre sus 14 a 15 años, Colón Collazo comenzó a notar cambios en su salud mental.
“Tenía estallidos de mucha molestia, mucho enojo”, Colón Collazo compartió. “Estaba teniendo pensamientos suicidas, no estaba durmiendo, estaba teniendo pesadillas, no podía concentrarme, me empezaron (síntomas) del trastorno dismórfico corporal (debido a sobremordida), la ansiedad, no podía algunas veces ni hablar, pasaba todo un día sin comunicarme con alguien […], era bien errática, y (la depresión) no disminuyó, sino siguió poniéndose más grave tras los meses y los años”.
En ese momento, Colón Collazo reveló que creyó que “no iba a poder pasar de sentirse tan mal” debido a la gravedad de su condición.
Sin embargo, su experiencia viviendo con depresión cambió, dirigiéndose al camino de la sanación.
No fue hasta 5 años más tarde que Colón Collazo fue diagnosticada “adecuadamente” con depresión.
Tras su psiquiatra sospechar trastorno límite de la personalidad y depresión en el 2020, Colón Collazo fue referida a un grupo de psicólogos especializados en trastorno límite de la personalidad para que la evaluaran.
Contó que su primera cita fue un resumen de ella, sus experiencias de vida, así como la razón de por qué se encontraba allí.
Entonces, la psicóloga le realizó una entrevista inicial para corroborar si tenía los criterios de los trastornos.
“Ella iba básicamente con una serie de preguntas bien largas, que yo tenía que ser bien detallada de todo”, puntualizó.
Colón Collazo cumplió con 9 de los 10 criterios presentados para ambos diagnósticos.
En relación a su experiencia actual, Colón Collazo dijo que “usualmente no tiene episodios de depresión grave”, pues, a pesar de tener una mala experiencia en su diario vivir y sentirse mal ya sea por un día o una semana, “lo puede digerir diferente y un poco más en la realidad, sin dejar que los pensamientos intrusivos sean su realidad”.
Actualmente, Colón Collazo experimenta pensamientos intrusivos, que pueden llegar a convertirse en pensamientos suicidas, insomnio, pesadillas, desorientación, falta de apetito, ansiedad y ataques de pánico, como parte de su depresión.
Entre las técnicas que Colón Collazo utiliza para manejar su depresión se encuentran técnicas de conexión a la tierra (grounding, en inglés), llenar un envase con agua y hielo y colocar sus manos, pies o cabeza para relajar su sistema nervioso. De igual forma, hablar con personas de confianza, validarse, escuchar música y utilizar técnicas para relajarse como abrazarse o darse sobos en el pecho.
Colón Collazo reconoce que “todo el mundo es diferente” y “eso es lo que a mí me ayuda más y eso es lo que más yo uso para ayudarme a esos episodios y esas ansiedades”, al igual que “darle tiempo a las cosas y ver la diferencia de cada año”.
Reflexionó: “Ahora en verdad que he encontrado paz, para simplificarlo. Ahora mismo, algunas veces puedo tener un detonante emocional que me puede dar un momento de ansiedad, pero uso mis herramientas para poder sentirme mejor o sentirme más calmada y eso me ayuda”.





