Aunque la literatura apunta a diferencias en las redes neuronales y estructuras en el cerebro entre los hombres y mujeres y, por consiguiente, un vínculo con la prevalencia de diagnósticos de salud mental y neurológicos, el sexo asignado al nacer no es el único factor que influye en el desarrollo de estas enfermedades.

Según el doctor Héctor L. Concepción, psicólogo clínico, tanto las características fisiológicas como los factores sociales, ambientales y de crianza, inciden en la predisposición, desarrollo y experimentación de síntomas psicopatológicos, psiquiátricos y neurológicos.

Utilizar los conceptos de género y sexo de manera responsable son necesarios para entender la complejidad de la mente humana.

Como ejemplo de esto mencionó la investigación sobre trastornos depresivos, en la que se observa mayores prevalencias en trastornos depresivos en mujeres que en hombres. No solo la diferencia en sexo define estas prevalencias, sino que se toman en cuenta conceptos de género como la masculinidad, como símbolo de fortaleza y rudeza, detalló el psicólogo clínico.

“Las personas adscritas a esta noción de género de masculinidad tienden a estar menos dispuestos a hablar sobre sus estados de ánimo y buscar ayuda profesional”, continuó.

Asimismo, detalló que se han encontrado diferencias en la manera en que las personas identificadas como femeninas tienden a lidiar con el estado de ánimo depresivo; estando propensas al aislamiento, experimentando dificultades con la alimentación y más intentos suicidas no logrados en comparación identidades masculinas, que tienden a lidiar enmascarando los síntomas mediante conductas violentas o riesgosas, consumo de alcohol y drogas, entre otros. 

Por su parte, el doctor Abisail Crespo Ríos, psicólogo clínico, planteó que el sexo es una variable a considerar en el desarrollo de condiciones de salud en general, ya que sí existe predisposición a algunas condiciones. 

Como lo es la probabilidad de desarrollar esquizofrenia en la adultez temprana siendo hombre. 

La literatura nos dice que hay áreas que también se desarrollan primero que otras dependiendo el sexo. No obstante, hay que tener en cuenta el rol que juega el ambiente en este proceso, y los roles de género”, enfatizó Crespo Ríos.

El impacto del entorno social en el cerebro

La sexóloga y psicóloga, Liz Bonilla, dijo, además, que los hallazgos confirman que hay diferencias en el área de la materia gris y blanca del cerebro del hombre, que provoca mayor probabilidad de que puedan experimentar la enfermedad de Párkinson.

“Hay evidencia científica de que nuestro cerebro se va reorganizando de acuerdo con las experiencias y aprendizajes de nuestros entornos socioculturales durante el desarrollo”, señaló. 

Planteó, asimismo, que, a nivel sociocultural, la cultura podría influir sobre la búsqueda o no de herramientas de ayuda y prevención para estas condiciones.

“Aunque hay unos aspectos que son de la neuroquímica y el desarrollo prenatal, que van a disponer más a los hombres (sobre estos trastornos y condiciones), también tiene mucho que ver con el entorno social”, reiteró la especialista.

Concepción señaló que es importante que, al investigar sobre diferencias y similitudes entre hombres y mujeres, se definan operacionalmente los conceptos género y sexo, ya que usarlos indistintamente puede traer confusiones y perpetuar la desinformación con respecto al tema.

Siendo el sexo la diferencia cromosómica que genera una anatomía distinta entre hombre y mujer y el género una construcción social sobre roles, costumbres, comportamientos y actitudes que se establecen culturalmente para las personas, particularmente desde el referente binario, en el cual se privilegian dos grandes categorías: lo femenino y lo masculino, expuso el psicólogo clínico. 

No caer en el reduccionismo es clave. Si bien existe literatura que fundamenta que existen diferencias en estructuras entre el cerebro de un hombre y el de una mujer en su definición anatómica, no podemos perder de perspectiva la importancia que tienen las experiencias de los seres humanos en la transformación y cambio en sus redes neuronales. Me refiero a las contingencias ambientales. Es aquí en donde el concepto de género entra en juego”, sostuvo. 

Un reciente estudio de Stanford Medicine investigó a través de inteligencia artificial la comprensión de las diferencias sexuales en el cerebro humano y sus consecuencias. Los hallazgos de la investigación abarcan el papel del sexo como determinante biológico en la organización del cerebro humano y su relación con los trastornos psiquiátricos y neurológicos.