En algún momento en la vida uno se topa con una persona que, como el dicho establece “se cree la última Coca – Cola del desierto”. No acepta críticas, le encanta que le rindan pleitesía, ser alabada, celebrada, en fin, que el mundo gire en torno a su grandiosidad. Esta posiblemente sufre del trastorno de personalidad narcisista, uno muy difícil de tratar, según planteó la psiquiatra Arlene Rivera Mass. 

“El narcisismo es un trastorno de la personalidad. No se considera un diagnóstico primario, así que no es como la depresión, la esquizofrenia, el bipolarismo o el trastorno de ansiedad, se trata de algo en la psiquis de la persona que contribuye a la condición y a patrones de conducta que no necesariamente son aprendidos aunque el medioambiente puede influenciar.  Vienen con la persona, afectan la funcionalidad. Como no se ha identificado una deficiencia en una enzima, un cambio a nivel orgánico cerebral, una deficiencia en algún neurotransmisor, no hay medicamentos (para tratarlo)”, explicó Rivera Mass. 

Las personas que sufren del trastorno de personalidad narcisista pueden mejorar con sesiones de psicoterapia conductual enfocada en que el paciente realice los patrones de sus decisiones y confronte las consecuencias de estas para que pueda disminuir los problemas que surgen en su vida. Sin embargo, es un padecimiento complejo de tratar.

“Verdaderamente, es bien difícil el manejo”, agregó la psiquiatra. 

Detrás de esa proyección de superioridad, de estar por encima de los demás, se esconde, según la experta, un cuadro de inseguridades, vulnerabilidad, pobre autoestima y depresión. En algunos casos si la depresión se presenta se puede tratar con medicamentos, pero no el trastorno per sé. 

¿En algún momento la persona narcisista se reconoce como tal?

“Cuando empieza a tener muchos problemas puede llegar a reconocer que tiene algo mal. Por ejemplo, un individuo que haya tenido cinco matrimonios y llegue diciendo ´todas dicen que soy el peor hombre del mundo´. Para poder ayudar a estos pacientes, tienen que tener un genuino deseo que la terapia funcione”, agregó Rivera Mass.  

De acuerdo con el portal de Mayo Clinic, son múltiples las complicaciones que puede enfrentar a diario el o la narcisista. Estos se manifiestan en las relaciones de pareja, en el hogar, en la escuela, y generarle depresión y ansiedad. Estos pacientes pueden incurrir en el consumo excesivo de alcohol y drogas así como presentar pensamientos y conductas suicidas. 

La Mayo Clinic advierte que aun cuando se desconoce la causa del trastorno de personalidad narcisista, y es muy difícil de prevenir, sí existen ciertos consejos para los padres, en caso de ver conductas que podrían ser narcisistas en los menores de edad. Estos incluyen buscar tratamiento para la salud mental desde la edad temprana, fomentar la comunicación entre la familia, particularmente cuando existen conflictos y angustia emocional, y ser activos en la crianza. 

Buscan posiciones de poder

Por su parte, el psicólogo clínico, Miguel Pagán, señala que muchos narcisistas buscan ubicarse en posiciones de poder en la sociedad para alimentar su sentido de magnificencia. 

“Para llegar a la cima lo hacen aplastando a los demás, todo lo que se presente de frente. Lo que sucede es que como son problemáticos, muchas veces los botan de los trabajos”, apuntó. 

El narcisista puede presentar características antisociales, histriónicas y “borderline”, pero en esencia se caracteriza por un patrón bien perdurable – que se nota en la adolescencia y  temprana adultez- de autopercepción de grandiosidad. Se trata de un sujeto que constantemente necesita ser admirado y que no posee empatía. 

Para que una persona se considere narcisista debe reunir cinco o más de los siguientes criterios: 

  1. Sentido de grandiosidad, de auto importancia. Exagera sus logros, sus talentos. Tiene la expectativa de que lo reconozcan como una persona superior. 
  2. Muestra preocupación con fantasías de éxito ilimitado, poder, brillo, belleza o el amor ideal. Siempre está buscando el amor ideal.
  3. Cree que es especial, que es una persona única y que solamente la pueden entender a él o a ella otras personas especiales y de mucho status. Creen que son únicos y que solamente personas así son los únicos que los pueden extender.  
  4. Requieren admiración excesiva. Buscan atención, admiración y validación. Pero, lo que hay en el fondo es vacío, mucha inseguridad, baja autoestima.  
  5. Tienen expectativas de que se cumplan automáticamente sus expectativas. Se creen con derecho por encima de los demás y tienen expectativas irrazonables. 
  6. Interpersonalmente son explotadores, toman ventaja de los demás para alcanzar sus fines. Utilizan a los demás. 
  7. Carecen de empatía, tienen inhabilidad e incapacidad para reconocer los sentimientos y necesidades de otros. 
  8. Envidiosos de los demás y creen firmemente en que otros los envidian a ellos.
  9. Son arrogantes, difíciles, demuestran actitudes bien negativas, son gente bien difícil. 

Se estima que el narcisismo se observa en el 6.2 por ciento de la población y “eso es bien alto”, planteó Pagán. Es más común en hombres que en mujeres. 

James F. Masterson, un reconocido psiquiatra norteamericano, vaticinó que el siglo 21, marcaría un aumento en las conductas narcisistas relacionadas a la “era del consumo materialista capitalista”, advirtió Pagán. Un planteamiento que trae a la atención el excesivo uso de los “selfies” en el mundo de las redes sociales. 

La relación de los patrones de publicación de imágenes en redes sociales y el narcisismo fue materia de estudio para un grupo de académicos de la Universidad de Swansea, en Inglaterra y la Universidad de Milán, según publicó el Open Psychology Journal

Durante la investigación, se estudiaron los rasgos de personalidad de 74 participantes entre 18 y 34 años por espacio de cuatro meses. Se investigó su uso de Twitter, Facebook, Instagram y Snapchat. La misma reveló que aquellas personas que utilizaban redes sociales excesivamente exhibieron un incremento de 25 por ciento en rasgos narcisistas durante los cuatro meses del estudio.