El consumo excesivo de alimentos ultraprocesados está relacionado con más de 30 afecciones de salud, incluyendo enfermedades del corazón, cáncer, trastornos de salud mental, como la ansiedad, y muerte prematura, reveló un reciente estudio.

El mismo consistió en una revisión de investigaciones en las que han participado casi 10 millones de personas.

No obstante, los investigadores afirman que los estudios observacionales por sí solos no pueden demostrar que los alimentos ultraprocesados causen problemas de salud, por lo que es necesario seguir investigando.

Es Mental conversó con especialistas en nutrición para conocer su posición ante este tema, qué han visto en su práctica y las posibles recomendaciones para reducir el consumo de estos productos.

La licenciada en nutrición Betsabé Borges explicó que los alimentos ultraprocesados son aquellos que tienen ingredientes que no son naturales, son sintetizados, y normalmente cuentan con cinco ingredientes sintetizados o más. Estos pueden salir de las grasas, almidones, azúcares añadidos, preservativos, grasas hidrogenadas, colorantes y saborizantes y estabilizadores. 

Según Borges, entre los alimentos ultraprocesados más comunes y de más consumo se encuentran:

  • Refrescos
  • Galletas
  • Chips
  • Barritas
  • Cereales
  • Bebidas energéticas
  • Comidas congeladas

Incluso, existen algunos alimentos ultraprocesados que se hacen ver “saludables”, precisamente, por el marketing y la promoción, pero son todo lo contrario. 

La mayoría de estos contienen pocos alimentos enteros o ninguno y requieren de poca o ninguna preparación culinaria, de acuerdo con un artículo de la Organización Panamericana de la Salud. 

El mismo reseña que los alimentos ultraprocesados son problemáticos para la salud humana, ya que cuentan con una baja calidad nutricional, imitan a los alimentos “saludables”, fomentan el consumo de meriendas, se comercializan de manera agresiva y son tanto cultural, como social, económica y mentalmente agresivos.

“La alta ingesta de los productos procesados, y mucho más de los ultraprocesados pueden aumentar el riesgo a obesidad y sobrepeso y, obviamente, esto te trae a otras enfermedades”, sostuvo Borges.

En concordancia, la licenciada Wanda González, dijo que estos alimentos tienen un impacto directo en la salud física y emocional, y en algunos casos se puede llevar a generar una adicción a estos alimentos. La razón: se crean con la intención de que apele a nuestros gustos y nuestro apetito.

Asimismo, su publicidad nos lleva a pensar que estos alimentos son los más convenientes y saludables, pero no necesariamente es el caso pues predisponen a los individuos a un sin fin de condiciones. 

La especialista en nutrición afirmó que últimamente ha avistado en su clínica varios casos de hígado graso, colesterol alto, obesidad, en adultos y niños debido a los hábitos alimentarios. 

Las conclusiones de los investigadores, publicadas en la revista médica británica BMJ, muestran que las dietas ricas en alimentos ultraprocesados pueden ser perjudiciales para muchos sistemas corporales.

Con ello, encontraron «pruebas convincentes» de que una mayor ingesta de alimentos ultraprocesados se asociaba con un riesgo aproximadamente de un 50 por ciento mayor de muerte relacionada con enfermedades cardiovasculares, un riesgo entre un 48%y un 53% mayor de ansiedad y trastornos mentales comunes, y un riesgo un 12% mayor de diabetes de tipo 2.

Recomendaciones para reducir la ingesta de alimentos ultraprocesados

Entre sus recomendaciones principales, Borges sostuvo que será necesario enfatizar en políticas públicas de fondos para educar y orientar a las personas sobre cómo leer etiquetas nutricionales, para identificar estos productos que hacen que el alimento sea ultraprocesado.

Asimismo, aconsejó a que se aprenda a realizar recetas que incluyan menos sal y azúcares.

También, aunque sea complicado, intentar cocinar un poco más en el hogar, preparar alimentos desde cero o incluso preparar meal preps o preparación de comidas.

Similarmente, González compartió que se deben hacer cambios realistas y dentro de su presupuesto, y, poco a poco, reduciendo la ingesta de estos productos.

Esto puede mejorar la calidad de vida, descansar mejor, sentir menos dolor y tener más energía, entre otros beneficios.

“Estos son alimentos de conveniencia, son alimentos que ante momentos de ajoro, pues es lo que tenemos accesible, y cada persona tiene sus situaciones en particular, pero lo ideal es tratar de preparar los alimentos en la casa, porque tenemos el control de cómo lo estamos preparando”, sintetizó González.