Los movimientos involuntarios que ocasiona el síndrome de Tourette ha sido un pesado lastre que Noemí Carrión Rosa, de 50 años, ha tenido que cargar a medida que observa cómo poco a poco los espasmos que caracterizan a esta condición se apoderan de su hijo.

Roy Miguel Rodríguez Carrión —un músico graduado de la Universidad de Berkley— sufrió la intensificación de sus tics por el estricto encierro a mediados de marzo, causándole estrés, ansiedad y dolor. La pandemia igual ha redundado en un incremento en la cifra de casos relacionados al síndrome, según expertos entrevistados por Es Mental.

“Ha sido bien difícil”, mencionó Noemí, mamá de Roy. “En esas primeras semanas fue bien complicado”.

“Hubo que buscar muchas cosas para que su mente estuviera ocupada porque el estar encerrado le causó depresión y ansiedad. No podía hacer nada, fue bien fuerte, bien fuerte”, acotó.

Los primeros tics del síndrome los comenzó a demostrar cuando cumplió sus diez años. Las manifestaciones corporales del Tourette se intensificaron hasta que entrado en la adolescencia fue diagnosticado de manera oficial por un neurólogo.

El síndrome de Tourette es una condición de neurodesarrollo que se caracteriza por presentar tics motores y vocales, de acuerdo con la Asociación Americana de Tourette. Es en la adolescencia y en la niñez cuando sus síntomas cobran mayor intensidad.

Este síndrome también tiende a ser comórbido, por lo que quienes lo padecen pueden sufrir de déficit de atención, hiperactividad y trastorno obsesivo compulsivo (TOC).

Pese a que no existe una cura para esta condición, los pacientes cuentan con tratamientos que pueden mermar sus manifestaciones corporales, asegura la Asociación.

Solamente en Estados Unidos, uno de cada 160 niños sufre del síndrome de Tourette. 

Aunque no existen cifras acerca del síndrome en Puerto Rico, el grupo de Facebook de la Asociación del Síndrome de Tourette  cuenta con cerca de 1,900 miembros.

El grupo es utilizado por personas que han sufrido directa o indirectamente por el síndrome, expresó. 

La única psicóloga clínica en Puerto Rico certificada por la Asociación Americana del Tourette, Delmara Rivera Rivera, mencionó que el gran escollo en cuanto al diagnóstico del síndrome a nivel local es que los padres y las madres tienden a pensar que los tics son manías, lo que redunda en un pobre conteo de los casos.  

La psicóloga clínica mencionó que la cantidad de casos del síndrome han incrementado desde que comenzó la pandemia a base de su experiencia. Mientras antes evaluaba cerca de cinco casos nuevos por mes, ahora tiene que evaluar cinco por semana.

“Lo más que me está preocupando es que estoy viendo un aumento significativo en síntomas asociados a tics motores”, mencionó. “El temor que ahora estoy teniendo es que en la mayoría de mis casos de Tourette, al principio de la pandemia, sus tics aumentaron”.

No obstante, la intensificación de los tics nerviosos en sus pacientes los comenzó a notar, en especial, cuando comenzaba la transición de clases presenciales a clases en línea, acotó.

De acuerdo con Rivera Rivera, la intensificación de los síntomas se ha reducido según ha transcurrido el tiempo porque los pacientes han tenido una mayor oportunidad de aprender a controlar sus tics. Sin embargo, alertó que podrían volver a aumentar con el reinicio de las clases.

El neuropsicólogo y consultor de la Asociación Americana de Tourette, Richard Avilés Michael, aseguró que ha notado una intensificación en los tics de sus pacientes por el estrés y la ansiedad con los que se han topado durante la cuarentena. En esta reacción también ha influido la intensificación de ciertas emociones y el aburrimiento.

La ansiedad generalizada y la ansiedad focalizada han sido condiciones constantes que ha notado en sus pacientes, acotó.

Incluso, ha observado cómo la sobreinformación a través de los medios de comunicación sobre la pandemia, más el pobre manejo de los padres sobre sus propias emociones y tensiones ha impactado las manifestaciones sintomatológicas del síndrome.

“Esos niños van a estar totalmente aislados (durante la pandemia)”, puntualizó el neuropsicólogo. “Van a haber cambios de roles y de actividades en sus vidas como en la de todos los adultos, por lo que hay que buscar maneras de cómo trabajar con eso”.