Si sobrellevar la muerte de un ser querido es difícil, imagínese cuán duro es perder su compañero o compañera de vida por 43 años. Es imposible de entender el dolor, a menos de que toque estar en los zapatos de una persona como Alberto, veterano de la Guerra de Vietnam, músico y padre de tres.

Alberto (a quien le hemos protegido la identidad) conoció a su esposa cuando estaba en sus veinte. Acababa de cumplir con el servicio militar y celebraba con sus amigos de siempre en una fiesta de pueblo. De pronto, sus ojos hallaron a la mujer con la que habría de compartir gran parte de su vida: Margarita. 

“La vi, hablamos, la acompañé a pie hasta su casa y más tarde le llevé una serenata”, contó Alberto, quien aseguró que desde entonces siempre se mantuvieron juntos hasta hace dos años y ocho meses. 

Margarita, se veía saludable, pero un día -al regreso de un viaje por Europa- comenzó a sentir un dolor intenso en la espalda, que después de varios chequeos médicos resultó ser por causa de un cáncer terminal. 

Según el veterano, ella siempre asumía responsabilidad por su familia, e incluso, “todavía los muchachos [los hijos que ya adultos profesionales] sienten la muerte de su madre porque ella era una persona importante”.

Alberto, de 68 años, lloró mucho la muerte de su esposa, quien en su lecho de muerte le dijo: “yo sé que cuando yo me vaya tú te vas con otra”. Además, le advirtió sobre la posibilidad de que ciertas mujeres intentaran formar parte de su vida. Lo conocía bien. Sabía que él intentaría rehacer su vida pronto. Lo que no le dijo fue que se le haría difícil conseguir a alguien que cumpliera con sus expectativas. 

Como Alberto, hay muchos hombres y mujeres que pierden sus parejas y necesitan ayuda para volver a iniciar otra relación luego de la viudez. 

“Esto es algo que le puede ocurrir a todo tipo de pareja, no importa si son parejas heterosexuales, parejas gay, parejas lesbianas. No importa cuál sea la composición de la pareja, cuando se trata de pérdida, el duelo viene siendo un mismo concepto. Muchas veces las personas se separan y eso es una pérdida emocional. Cuando hablamos de luto por la pérdida física, pues hay doble pérdida; hay una pérdida física y emocional y eso trae unas implicaciones», expresó la psicóloga Nery- Jo Fernández a Es Mental

En todo caso, la pérdidava a traer consigo unos cambios emocionales y de estilo de vida de la persona y, dependiendo de cómo se manejen, la persona va a poder continuar como habitualmente lo hacía en su vida cotidiana”, destacó la psicóloga.

Según la experta en salud mental, cuando se experimenta una pérdida las personas pasan por cinco etapas antes de poder superarla totalmente. En primer lugar, hay una etapa de negación. Luego, experimentan una etapa de ira, negociación, depresión y finalmente, de aceptación. 

Fernández señaló que cuan rápido o lento una persona se recupera y logra superar las etapas del luto, va depender de “si la pérdida fue por causa de una enfermedad y le dio tiempo a la familia de prepararse, o si fue una muerte más dramática como un accidente que los tomó por sorpresa”. 

Las estadísticas del Departamento de Salud de Puerto Rico confirman que, las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes, el asma, la artritis y la enfermedad de Alzheimer son las principales causas de muerte y discapacidad en la isla.

Todas estas son enfermedades de larga duración y su severidad aumenta con el tiempo. Sin embargo, es difícil prepararse para enfrentar la muerte de su pareja. Y si hay niños, “no solo se ha perdido la pareja, también se ha perdido el padre o la madre de sus hijos”. 

En ese caso, Fernández recomienda buscar ayuda profesional tanto para sí mismo como para los menores que deben acostumbrarse a la vida sin uno de sus padres. Además, deben aceptar que existe la posibilidad de que una nueva persona llegue a la familia. 

Porque cuando los padres intentan rehacer su vida, muchas veces en los niños todavía “hay un duelo y  un sentimiento de que se está engañando o reemplazando a la persona que falleció”.

En el caso de Alberto, sus hijos son adultos y, aunque lo aconsejan, tratan de no meterse en su vida amorosa. Desde su viudez, él ha intentado rehacer su vida en dos ocasiones, pero no ha tenido éxito. Y es que, siente que está listo para involucrase sentimentalmente con alguien más, pero no puede visualizar cómo sería su nueva pareja. Realmente “no sé lo que quiero”, confesó el veterano.

Ante ese escenario, Fernández aconseja que antes de iniciar una nueva relación después de la viudez haya un momento de reflexión sobre “cómo quiero ver mi relación de ahora en adelante. Algo que se ve muy frecuente es que hacemos referencia a lo que teníamos antes y muchas veces las relaciones no prosperan porque el marco de referencia es que tiene que ser como lo que se tenía”. 

Además, invita a evitar las comparaciones entre la nueva persona y la expareja, a hablar con los hijos sobre la nueva relación, a disfrutar los momentos juntos y a buscar ayuda profesional.