El mercado de los vinos desalcoholizados ha crecido significativamente en los últimos años, impulsado por una creciente tendencia hacia estilos de vida más saludables y un menor consumo de alcohol. En Puerto Rico, este fenómeno no es la excepción. 

Por este motivo, Es Mental entrevistó a figuras como Eduardo Arosemena Muñoz, colaborador bimensual del programa Día a Día de Telemundo PR, blogger, creador de contenido y autor de pódcasts del mundo del vino a través de Wine News TV, para aprender sobre esta nueva categoría.

Arosemena Muñoz, quien lleva casi dos décadas explorando y compartiendo su pasión por el vino, explicó que el término correcto para esta bebida es “vino desalcoholizado” y no “vino sin alcohol”. “Es un vino al que se le ha quitado el alcohol mediante un procedimiento sumamente sofisticado de reducción de temperatura”, señaló. El proceso mantiene la esencia del vino original, pero con un contenido alcohólico casi imperceptible de aproximadamente 0.001%.

Es indispensable tomar en consideración que, al igual que en el caso de los vinos naturales, la definición del término desalcoholizado depende de la legislación de cada país. En efecto, para que pueda comercializarse como “vino sin alcohol”, la legislación española, por ejemplo, indica que los caldos han de tener menos de un 1% de contenido alcohólico, por lo que hay algunos productos que tienen un porcentaje. Para saber que son 100% sin alcohol, es necesario que disponga de la etiqueta “0’0”.

Mientras, la sommelier Gina Michelle, insistió que el mercado de vinos desalcoholizados ha crecido notablemente, impulsado por el movimiento «sober», que promueve un estilo de vida sin alcohol. Michelle destacó que hay diferentes razones por las que las personas optan por este tipo de vino: desde aquellas que han cambiado el alcohol por cannabis (conocido como «California sober») hasta mujeres embarazadas o personas que simplemente desean participar en experiencias sociales sin consumir alcohol. Además, el auge de los mocktails—cócteles sin alcohol elaborados con infusiones, cítricos y botánicos—también está impulsando esta categoría, apuntó Arosemena Muñoz.

En Puerto Rico, Michelle ha observado que el movimiento sobrio es más fuerte entre las generaciones jóvenes, detalle que Arosemena respaldó. En su generación, de 40 años, el vino desalcoholizado se asocia más con situaciones específicas, como el embarazo o restricciones médicas. Sin embargo, espera que el mercado continúe creciendo a medida que más personas busquen opciones de bebidas sin alcohol.

Vinos desalcoholizados: diferencias de sabor y aceptación del consumidor

Según Michelle, la principal diferencia entre un vino desalcoholizado y uno tradicional es evidente: la ausencia de alcohol. Sin embargo, más allá de esto, destaca que los que no tienen alcohol tienden a tener sabores más tenues y livianos. En muchos casos, pueden percibirse más dulces, ya que el alcohol contribuye a la estructura del vino y, al eliminarlo, se resaltan otras características como el dulzor y la acidez.

En esta línea, uno de los principales retos de los vinos desalcoholizados es la diferencia en el sabor. «Definitivamente hay un impacto», comentó Arosemena Muñoz. “El alcohol aporta una sensación cálida y especiada, que al ser eliminada deja un vino más afrutado, suave y ligeramente más dulce”, coincidió.

Mientras, otros expertos en el tema afirman que no se trata de un producto que busca competir con el producto con alcohol, pues al tratarse de otra modalidad, implica otro tipo de consumo. Asimismo, subrayan que toda la oferta de los vinos desalcoholizados tiene detrás a grandes grupos bodegueros, lo que muestra que esto es una línea más de crecimiento para los grandes, no una alternativa natural para los elaboradores. “No he encontrado ningún pequeño viticultor que desalcoholice su vino”, alegó el consultor vinícola Sergi Cortés, del newsletter Tánico, en una entrevista con El País.

Según Arosemena Muñoz, en Puerto Rico la categoría de vinos desalcoholizados aún es pequeña, pero cada vez hay más opciones disponibles. El crecimiento del mercado es evidente y va de la mano con tendencias similares, como los low alcohol wines, que conservan un contenido alcohólico de entre 3% y 5%, comparado con los vinos tradicionales que oscilan entre el 9% y el 15.5%, dijo el experto.

Comparando con la cerveza desalcoholizada, Michelle puntualizó que la cerveza tiene variedades como Indian Pale Ale, Pale Ale, Stout, trigo, entre otras que preservan mejor el sabor del producto original, a diferencia del vino. Especificó en el caso de la cerveza la efervescencia, detalle que coincide en el caso de vinos espumosos, ayuda a compensar la ausencia de alcohol y mantiene una experiencia sensorial satisfactoria para el consumidor. Por otra parte, a pesar de que depende de la uva, el desafío del desalcoholizado es la dificultad de mantener las características de cada uva tras el proceso de eliminación de alcohol.

Entre las uvas que mejor conservan sus características tras la desalcoholización, Michelle mencionó las variedades aromáticas como Sauvignon Blanc y Riesling, que mantienen sus aromas y acidez. 

El futuro de esta tendencia parece prometedora, aunque aún queda camino por recorrer para igualar la complejidad de los vinos tradicionales. “Creo que es más fácil para alguien que nunca ha tomado vino acostumbrarse a los desalcoholizados que para un bebedor de larga data”, reflexionó Arosemena Muñoz. No obstante, el avance en técnicas de producción y el interés creciente por alternativas saludables hacen que la oferta siga en expansión, posicionándose como una opción viable para un público cada vez más amplio en Puerto Rico y el mundo.

En ciudades como Nueva York ya existen tiendas especializadas exclusivamente en vinos sin alcohol, y Arosemena Muñoz no descartó que algo similar ocurra en Puerto Rico en los próximos años. “Antes había solo cuatro o cinco etiquetas disponibles, ahora hay entre 25 y 30”, afirmó. 

Por su parte, Michelle opinó que en Puerto Rico, el crecimiento del vino desalcoholizado dependerá del aumento en la demanda de bebidas sin alcohol. Detalló que, aunque el mercado de mujeres embarazadas es limitado, el movimiento sobrio podría ser el principal impulsor de esta tendencia. Actualmente, algunos de los vinos desalcoholizados disponibles en la isla incluyen «Ariel» y «Lakes Zero», clasificado como uno de los mejores del mundo. Con el tiempo, se espera que más consumidores descubran estas opciones y contribuyan a su crecimiento en el mercado local, dijo Michelle al reiterar que este es un producto en evolución, con desafíos en su desarrollo pero con un mercado en crecimiento.