La falta de ejercicios, la mala alimentación, la soledad, el estrés y la ansiedad que han generado el COVID-19  pueden redundar en un aceleramiento del deterioro del cerebro.

La ola de trastornos de salud mental provocada por la pandemia igual puede contribuir a este deterioro.

“El estrés y la ansiedad que las personas tienen por distintas situaciones, pero en este caso, por la situación de la pandemia, puede influenciar negativamente en el deterioro del cerebro”, explicó el psicólogo clínico y geriátrico, Gerardo Rivera Torres, en entrevista con Es Mental.

El psicólogo clínico y geriátrico mencionó que el estrés y la ansiedad —característicos de la pandemia— están entre las variables que pueden desembocar en desgaste cerebral.

El cortisol que segrega el cuerpo al atravesar un periodo de estrés y de ansiedad provoca que al alcanzar el cerebro se torne tóxico, acotó. Esta toxicidad empeora según incrementa la ansiedad y el estrés.

Asimismo, la soledad y la angustia que las personas han experimentado durante la pandemia podría contribuir a un deterioro acelerado del cerebro como se ha comprobado, añadió el psicólogo clínico.

Acelera el COVID-19 en Puerto Rico

La Isla ha atravesado la pandemia de COVID-19 desde marzo, mes en el que el gobierno declaró toque de queda y el cierre de las operaciones no esenciales públicas y privadas para intentar frenar los primeros contagios del virus. La cifra de casos confirmados de COVID-19 en estos momentos sobrepasa los 15,000. Esto se suma a la cantidad de casos probables que son casi 18,000, lo que arroja un total de 33,000.

La cifra de muertes por el novel coronavirus se acerca a los 450, según el tablero de datos del virus del Departamento de Salud.

Mientras la Isla experimenta el acelerado incremento en casos, la situación económica se recrudece con miles de personas desempleadas que esperan desesperadas por un alivio económico que el Departamento del Trabajo no ha cumplido a la fecha. Es una espera que ha sumido a muchos en la desesperanza.

“Tristemente, tenemos una segunda pandemia de salud mental, un miedo colectivo y ciertamente nuestro cerebro se va a ver impactado”, expresó el neurobiólogo, Ricardo Chiesa.

El neurobiólogo explicó que el envejecimiento es un proceso normal del cerebro cuando ocurre de manera gradual en el que siempre habrá pérdida de neuronas. Igual se pierde la comunicación eléctrica y química del cerebro. Estos cambios afectan los neurotransmisores del cerebro, lo que se refleja a través de problemas de memoria y aprendizaje.  

Sin embargo, se ha demostrado que trastornos como la bipolaridad tipo 2 pueden acelerar el proceso del envejecimiento del cerebro ante los cambios dramáticos de ánimo, indicó. Este hallazgo representa un riesgo cuando se desconoce cuáles trastornos o enfermedades mentales pueden surgir del encierro por la pandemia.

Si bien es cierto que no se tiene certeza acerca del impacto de la depresión sobre el aceleramiento del envejecimiento o el deterioro del cerebro, el neurobiólogo explicó que, precisamente, la bipolaridad tipo 2 se caracteriza por sus largos periodos con depresión.

La nutricionista y dietista, Lisbeth Santiago Mercedes, expresó que no es la cantidad de lo que se consuma lo que acelera el deterioro del cerebro, sino la calidad de los alimentos. Comer comida chatarra puede causar un sobrepeso que perjudique el cerebro. 

La importancia de los alimentos

Los azúcares blancos, las meriendas fritas y los alimentos altos en sodio y en cafeína tienen efectos negativos sobre el cerebro, esbozó. Mientras las grasas, las proteínas y los carbohidratos pueden hacerle frente al deterioro del cerebro con alimentos como aguacates, cacahuates y yogur. 

La nutricionista y dietista mencionó que es importante conocer las consecuencias de cada alimento sobre el cerebro porque cada nutriente aporta tiene un efecto.

“El azúcar provoca que haya muchas cosas en el cerebro como el cambio de ánimo”, mencionó la nutricionista y dietista. “De momento una persona a quien le sube la energía viene acompañada de un bajón de esa energía, por lo que puede terminar en obesidad que está relacionada con el cerebro”, agregó.

Los especialistas en nutrición, psicología, gerontología y neurología coincidieron en que, además de la mala alimentación, el utilizar drogas, beber alcohol, sufrir de ciertos trastornos mentales, así como no ejercitarse física y mentalmente puede acelerar el envejecimiento y el deterioro del cerebro durante la pandemia de COVID-19 en Puerto Rico y en el resto del mundo.