La sexualización de una imagen de la hija de la candidata a la gobernación por el partido Movimiento Victoria Ciudadana, Alexandra Lúgaro, por parte del programa de televisión La Comay tendrá un largo camino de consecuencias emocionales y de riesgos para la menor.

Además constituye una violación de los derechos sexuales de la niña, denunció el Comité de Promoción de la Salud Sexual de la Asociación de Psicología de Puerto Rico (APPR) en una carta firmada por una docena de profesionales de la salud mental y sexual.

La gama de efectos posibles del uso sexual que el productor y conductor del programa Antulio “Kobbo” Santarrosa dio el viernes a una foto de la niña de 10 años en la playa y de la exposición masiva del corte del video, en el cual imputa malicia a Lúgaro y al padrastro de la menor, el representante y candidato a alcalde por San Juan, Manuel Natal, es amplio, según expertos consultados por Es Mental.

El lunes en la noche manifestantes se congregaron frente a los portones de Mega TV en Guaynabo exigiendo la cancelación del programa de Santarrosa.

Entre los efectos de la exposición sexual de la menor en los medios están el estigma social dada la promoción e interpretación que se dio a su cuerpo, desarrollo de trastornos de ansiedad y consecuencias en sus relaciones personales porque puede crearle a cualquier menor inseguridad en la etapa de la preadolescencia, explicó el sexólogo forense y coordinador del Comité, Juan Carlos Malavé Rexach.  También puede tener un impacto en su autoestima y su sexualidad, o sea en la que ella se vea a ella misma al estar involucrada en este tipo de promoción negativa.

“Al tener una mala interpretación de la sexualidad podría desarrollar una visión negativa de la sexualidad”, sostuvo el perito.

Añadió que este tipo de promoción masiva negativa en los medios de comunicación puede ser procesado y manejado por un adulto, pero no por un menor.

Por su parte, la psicóloga y sexóloga María Rodríguez Vidal señaló que el suceso, que quedará grabado de forma permanente en las redes sociales, puede provocar sentimientos de culpa, tristeza, coraje, y frustración en la niña. Más adelante en su desarrollo también puede redundar en inhibición sexual o, por el contrario, una hipersexualización. Además, indicó que la interpretación desvirtuada que el programa dio a la fotografía pone a la menor en un mayor riesgo a depredadores sexuales que incluso pueden esperar años a que una potencial víctima siga creciendo y desarrollándose.

“Aquí el problema no es la foto, es la interpretación que se le da. Aquí el punto es cómo han desvirtuando y criminalizando una foto por alguna agenda y están victimizando y revictimizando a una menor”, puntualizó Rodríguez Vidal.  

La imagen y el tema lleva circulando por todas las redes sociales desde el viernes, provocando expresiones de apoyo, pero también ataques viscerales a los padres por parte de personas que pretenden responsabilizarlos por publicar la foto familiar en las redes sociales. En este sentido, el impacto emocional en este caso es doble porque la niña además ve las consecuencias que el suceso está teniendo para dos personas que la menor quiere mucho, sostuvo Malavé Rexach.

Hablan Lúgaro y Natal

La controversia ya ha tenido efectos visibles en la familia de Lúgaro y Natal, según relataron ambos en expresiones por Facebook Live el domingo en las que ambos irrumpieron en llanto en varias ocasiones y dieron a entender que buscarán remedios legales en contra de Santarrosa.

“¿Qué un cobarde venga a sexualizar la imagen de mi hija y, no solamente sexualizar la imagen de mi hija, sino que todo el país esté discutiendo la imagen de mi hija? Hasta cierto punto, ¿qué la gente, por fanatismo, adjudiquen responsabilidad a nosotros sus padres por publicar una foto que cualquier padre o cualquier madre publicaría con sus hijos?”, cuestionó Lúgaro e indicó que defenderá a su hija “hasta las últimas consecuencias”.

“Los pasados días estamos buscando asegurar que Valentina esté bien por encima de todas las cosas y que nosotros podamos cumplir con nuestra responsabilidad como padres”, dijo Natal entre lágrimas y señaló que su mayor preocupación es lo que la niña vaya a ver en una computadora y que eso “le arrebate la alegría” a la menor.

En una carta abierta publicada el lunes el Comité de Promoción de la Salud Sexual de la APPR rechazó vehementemente este tipo de utilización de imagenes de menores en medios de comunicación intentando sexualizar sus figuras, cuerpos, acciones, movimientos o cualquier otro acto los derechos a la integridad y seguridad sexual de dicha o dicho menor. Todo menor tiene derecho a ser respetado, protegido y valorado, sostuvieron.

“Queremos destacar que existen unos derechos sexuales que son inviolables. Los derechos sexuales son la base de la salud sexual para garantizar un ambiente que reconozca, respete y ejerza los derechos sexuales reconociéndolos, promoviéndolos y defendiéndolos por todas las sociedades”, sostuvo el gremio. 

“Rechazamos todo acto que atente contra la protección social, el bienestar, seguridad física, emocional, la integridad y la seguridad sexual de nuestros(as) menores, sobre todo por medio de la contextualización y la interpretación de sexualización de los(as) adultos(as)”, agregaron.

“La utilización de fotos, videos, películas, filmaciones, música u otra expresión mediante los medios de comunicación pública de menores de edad para adelantar, respaldar, atacar, justificar, reaccionar o cualquier otro motivo utilizando los procesos de sexualización de su figura, acciones, reacciones, movimientos, expresiones o cualquier otro acto viola sus derechos a la integridad y seguridad sexual de su cuerpo. Además, atenta contra su protección social, dignidad humana y salud emocional”, declararon los psicólogos.

El grupo exhortó a los medios de comunicación y sus actores a reflexionar sobre la forma y manera que llevan la información a la sociedad puertorriqueña para asegurar que no medien actos de violación de los derechos sexuales de los menores.