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El año 2017 trastocó la historia de Puerto Rico luego del huracán María. Agudizó las condiciones de pobreza y se disparó la emigración.

Los sismos se han vuelto el nuevo escenario de la Isla a partir de finales de 2019 y la plana gubernamental pareciera estar colocando parchos sin estrategias ni planificación precisa, certera y concreta, según han expresado profesionales de diversas disciplinas en distintas instancias.

El año eleccionario 2020 representa un agravante y una presión adicional a la psiquis colectiva informaron dos expertos de la salud mental a Es Mental.  

De acuerdo con el catedrático asociado de psicología del Recinto Universitario de Mayagüez y psicólogo comunitario, Eduardo Lugo Hernández, la situación de Puerto Rico hay que enmarcarla en la relación colonial con Estados Unidos. 

“Tenemos la relación colonial sumada a los últimos diez años de deterioro económico y de la confianza de los puertorriqueños en los partidos políticos tradicionales”, precisa Lugo.

Se observa además una juventud emergente que no necesariamente es fiel a la tradición familiar partidista y que está pasando el doble o el triple del trabajo que pasaron sus ancestros para tener una estabilidad económica más o menos balanceada y que en muchos casos incurren en tener dos o tres trabajos para tener un “salario semi-digno”. 

Ejemplo de esto son las personas con posgrados que se ven estrangulados por los préstamos estudiantiles que tienen que pagar y que en muchas ocasiones viven sin poder pagar un plan médico. 

“Es una situación de complejidad porque, quizás, nuestros padres no la vivieron. Esta generación, aunque sea educada académicamente, no está enfrentando un escenario tan oportuno. Vivimos las condiciones coloniaje, falta de educación y desigualdad económica”, manifiesta Lugo. 

Más de la mitad de la población infantil vive en niveles de pobreza y ante esto “lo que vemos es falta de respuesta gubernamental, negligencia hacia la vida y la ausencia de empatía a los necesitados”, agrega.  

Todos estos factores generan desconfianza, coraje y desesperanza. Hay que evaluar si de cara a los comicios de noviembre la ciudadanía ve opciones nuevas y viables que puedan transformar esta realidad, sostiene.

“Hay personas que no ven alternativas viables y otras que sí se están levantando y a través de la acción social, el activismo político, las manifestaciones, así como las ayudas con los suministros, se sienten que se puede rescatar un país a través de la solidaridad”, explica.

El malestar de la gente debería verse traducido en los resultados eleccionarios, indica.

Desigualdad 

La polarización social cada día es más en Puerto Rico, argumenta el psicólogo comunitario. 

“Uno siente que se están burlando de uno por las decisiones que toman, carecen de empatía lo que se refleja es una indiferencia hacia el pueblo. Hay un sistema de poder con un alto grado de impunidad y muchos casos de corrupción gubernamental engavetados”, explica.

Sobre este particular la consejera psicológica y profesora universitaria, Migna Rivera García, indica que el cambio constante en las posiciones de poder gubernamental, la relación con el gobierno federal y la corrupción tienen efectos adversos a la salud mental. 

“El ambiente de impunidad hacia esas personas que tienen una función, porque nosotros los elegimos confiando en que iban a hacer un trabajo por el pueblo, la deuda y la austeridad, genera desconfianza”, indica Rivera García. 

Como ejemplo menciona el tema de los suministros encontrados por ciudadanos en Ponce, como una de las muchas situaciones que ponen al relieve la mala gobernanza y que recrudece la violación de los derechos humanos de miles de puertorriqueños a diario. 

Luego añade que encima de la ineficiencia gubernamental local está la Junta de Supervisión Fiscal que “asumió pagarles a los bonistas y asumir la austeridad económica del país”. 

En términos de los efectos a la salud mental, en países como Grecia, Italia e Inglaterra, la austeridad ha redundado en aumento de suicidios, deterioro en los servicios básicos que repercuten en pobre estado de salud física y mental. 

“La austeridad es una decisión. La Junta pudo haber optado por otra alternativa. Por ejemplo, Islandia no asumió la austeridad y fortaleció su estructura de asistencia social, invirtió en la salud y en la educación de la gente. Por tanto, no vemos aumentos en suicidios, ni problemas de salud mental que vemos en los países que asumieron en la austeridad”, indica. 

Recomendaciones para la salud mental colectiva 

  • Involúcrese en iniciativas de acción social y política. 
  • Desde el 2017, Puerto Rico se ha matizado de resiliencia, la capacidad de sobreponerse ante la adversidad. Sea resiliente. 
  • Actúe, tome pasos afirmativos y abandone la queja. 
  • Eliminemos el estigma de recurrir a recibir un servicio de salud mental. Busque ayuda. 
  • Salga a votar, escríbales a los legisladores. 
  • Esté pendiente al trabajo de las autoridades gubernamentales y fiscalice. 

En el año 2015, el principal asesor de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Humano, el economista argentino Bernardo Kliksberg visitó Puerto Rico e hizo una serie de sugerencias para disminuir la polarización social en Puerto Rico. 

Entre estas aconsejó a que como país los puertorriqueños promovamos “el capital social que abunda en las comunidades para erradicar la pobreza y la creciente desigualdad. Es vital que se coloquen la salud y la educación como prioridad, no otorgarlas como privilegio, sino reconocer que ambas son derechos humanos innegociables. Se requiere promover la cohesión social y alejar a Puerto Rico de la polarización económica”. 

 “La situación de Puerto Rico es crítica y difícil, pero aún en las situaciones más graves siempre hay opciones, alternativas. Hay que proteger a los más débiles –que es un mandato bíblico– a los chicos, los huérfanos, las viudas, los débiles, eso tiene prioridad sobre cualquier cosa. Puede ser que Puerto Rico tenga serios problemas económicos pero tiene un gran capital social con altos valores en las poblaciones pobres. Los niveles de solidaridad son muy buenos, del interés que surge entre uno y otro, son valores muy importantes en la vida cotidiana, valores muy fuertes”, dijo en su visita en aquella ocasión.

 

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