“El asesinato a Preciosa a cargo de Glenn Monroig”, “Uno de los momentos más horribles de la música”, “¿Ya le radicaron cargos a Monroig por matar a Preciosa?” fueron solo algunos de los comentarios que se publicaron en las redes sociales luego de la divulgación de la interpretación de la canción Preciosa del cantautor Glenn Monroig en el concierto Voces de San Juan.

Asimismo, la intolerancia gritó más alto que la creatividad artística del también compositor y guitarrista Monroig cuando alteró la letra y el género de la canción del compositor Rafael Hernández Marín, reconocida por muchos puertorriqueños como el segundo himno del país.

Sin embargo, a través de su perfil personal de Facebook, Monroig estableció que las personas que han criticándolo “están hablando sin saber”, pues asegura que quienes fueron presencialmente al espectáculo, fijado en celebrar el quinto centenario de la capital, disfrutaron y estuvieron satisfechos con su trabajo en la tarima del patio de Cuartel Ballajá.

Mientras, ha recibido el apoyo de varios periodistas, al igual que de cantantes puertorriqueños y otras figuras públicas. Publicó su agradecimiento por separado donde evita hablar sobre las críticas recibidas. 

Entonces, queda por preguntarse ¿por qué hubo tanta intolerancia virtual y no presencial?

Lo inmediato y virtual versus en vivo y presencial

Es más fácil ser intolerante y carecer de empatía a través de las redes sociales, establecieron dos psicólogas entrevistadas por Es Mental.

La psicóloga licenciada Roxana Calderón Salas indicó que se ha podido percibir un aumento en las agresiones de este tipo a través de la pandemia por el aumento en la interacción virtual.

A su vez, la psicóloga clínica Yarielis Robles Morales agregó que existen diversos factores que contribuyen a este problema. 

Primeramente, explicó que mediante las redes sociales se recibe información sin incluir todo tipo de lenguaje. Es decir, existe la comunicación escrita, pero no expresada, sin lenguaje corporal, tonalidad, expresiones faciales, entre otros aspectos que caracterizan a la interacción presencial.

Más aún, indicó que no se puede percibir la reacción de la otra persona ante el mensaje que se está recibiendo o enviando.

Subrayó que, al combinar estos factores con la inmediatez que destaca a las redes sociales, se pueden producir comentarios que no van a ser necesariamente formulados y publicados bajo circunstancias en los que la persona reconozca sus emociones y esté atenta a las mismas.

Mientras, sostuvo que el anonimato que provee las redes sociales también tiene un rol importante en cómo las personas pudiesen ser más intolerantes. A esto le añadió que en las redes sociales las personas interactúan con un mayor número de desconocidos, pues no todos los seguidores se conocen entre sí en la vida presencial.

Por otro lado, Calderón Salas señaló que, al encontrarse detrás de una pantalla, la persona le teme menos al altercado, pues está protegido. No están expuestas a poder ser agredidas físicamente, no les pueden gritar y se pudiesen reducir los efectos de las agresiones verbales, pues todo depende de si la persona lee el comentario o cuánta importancia le da, enfatizó la experta.

Recomendaciones al usar las redes

“Hay que evaluar si la lucha vale la pena”, estableció Robles Morales al indicar que las personas deben de evaluar qué resultado van a tener sus argumentos y de qué punto de vista lo van a estar haciendo antes de hacer el acercamiento.

Explicó que el estar en desacuerdo, pero hay que examinar de qué manera uno va a actuar y si estuviese expresándose en base a su opinión o datos fundamentados en investigaciones, antes de publicarlo.

Uno debe de estudiar cómo uno se maneja, qué tipo de significado uno le está dando al contenido al que uno quiere reaccionar y analizar sus emociones, a su vez, practicando el autocontrol, expresó.

Ideó que al hacerse un perfil en una red social debe de tomar en consideración que no todos los demás usuarios van a aplaudir sus publicaciones. Determinó que estos pueden carecer información sobre el tema, desconocer el contexto o no entender el lenguaje en el que se está expresando el comentario.

Estableció que, aunque la intolerancia y las expresiones de odio existen fuera de las redes, la internet aumenta la cantidad de personas que interactúan con este contenido y la visibilidad de este. Evalúe si debe tomarse una pausa del uso de las redes, expuso.

Por su parte, Calderón Salas incluso admitió haberles recomendado a sus pacientes, en algunos casos, que bloqueen a la persona que está publicando el contenido tanto temporalmente como permanentemente, con el fin de evitar y no permitir verse ofendida.

Explicó que, si tener a estas personas en sus redes sociales les provoca más mal que bien, es importante reconocerlo y actuar ante ello.

Recomendó no más de una hora y media diaria en las redes sociales, evitar a personas que compartan discursos de odio o perspectivas contrarias a los de ellos si les afecta.

También, indicó que se debe de siempre hacer el acercamiento a la persona para expresar cómo se está sintiendo e intentar, de ser posible y favorable, salvar la relación.

Mientras, una investigación publicada en México por dos expertos en la psicología y estudios psicosociales, José Luis Jasso Medrano, Fuensanta López Rosales y Rolando Díaz Loving expuso entre sus hallazgos que la popularidad del uso de las redes sociales pone a las personas en mayor riesgo de crear y mantener una conducta no saludable mediante sus perfiles.

Incluso, el estudio destacó que mientras más atención se le preste a los dispositivos, más importancia se le va a dar al contenido que publican las personas en sus redes sociales, lo que pudiese también ser una conducta adictiva. Igualmente, esto pudiese hacer a las personas más dependientes de las reacciones de los demás ante su mismo contenido.

Ambas invitaron a las personas a ser más empáticas y tolerantes hacia las ideas que sean contrarias a las de ellas.