Adriana tenía solo 16 años cuando comenzó a vivir el efecto del machismo en la pareja sin saberlo.

A esa edad tuvo un novio, estudiaban juntos y hasta compartían el sueño de ir a la misma universidad. Era “todo un caballero”, reflejo de su padre de familia de clase media-alta. Era cariñoso, detallista y bien parecido. La relación iba “en serio” y, como muchas relaciones, parecía marchar a la perfección. Hasta que comenzaron los comentarios, según relató la joven de 29 años, quien pidió a Es Mental que se omitiera sus apellidos para proteger su identidad. 

 

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Ella quería estudiar ingeniería; él le dijo que esa profesión era “de machos”. Además le dijo que podía estudiar cualquier cosa porque al final él trabajaría y ella cuidaría los nenes.

“Era perfecto hasta que me dijo que no saldría de mi casa con pantalones cortos. Hasta que me dijo que mi mejor amiga era una mala influencia porque era la única que me decía ‘Adri, ten cuidado’. Hasta que, en mi presencia, su papá golpeó a su mamá por ‘no seguir instrucciones’”, contó.

Los comentarios y acciones cotidianas machistas, frecuentemente normalizados por hombres y mujeres en nuestra sociedad, continuaron.  Hasta que un día se enfureció cuando Adriana le dijo que estudiaría bachillerato y maestría. Terminaron discutiendo y él le levantó la mano. 

Hasta ahí llegó su aguante. Decidió terminar la relación en ese instante. La respuesta de él fue: 

“Aquí quien decide cuando se acaba esto soy yo”. La joven tuvo que forcejear para bajarse del auto de lujo último modelo de su pareja y caminar a casa de un familiar.  Él la persiguió todo el trayecto reclamándole y, años después, aún se sentía con derecho a reclamarle y agredirla verbalmente cuando ya estaba en otra relación y embarazada.

A Adriana le tomó un año sentirse libre y hoy día es ingeniera. Pero el tema aún le duele.

“Me duele porque tengo una hija. Me duele porque aún, 14 años después, siguen habiendo tipos como él en la calle”, sostuvo a través de expresiones en su cuenta de Twitter que autorizó a Es Mental  a reproducir.

La violencia cotidiana

Este tipo de agresiones machistas sutiles y no físicas, conocidas como micromachismos, aún permean ampliamente en nuestra sociedad, y tienen un impacto psicológico dañino particularmente en las víctimas que lo viven en el contexto de la intimidad de una relación de pareja. Asimismo, contribuyen a la gran violencia de género que estos días en Puerto Rico, según expertas entrevistadas. Son conductas que surgen de la crianza y de las instituciones sociales, tales como el sistema educativo y las iglesias.

“Es lo más común que vemos. Hay actos de discriminación contra las mujeres que son obvios, cuando están la violencia física o los golpes presentes, pero estas acciones son más sutiles. Hay muchísimos micromachismos que los vivimos a diario todas las mujeres y muchas veces ni los podemos identificar”, sostuvo la psicóloga clínica Kalitza Baerga, presidenta de la Asociación de Psicología de Puerto Rico.

Como ejemplo mencionó que frecuentemente no se toman en consideración las opiniones de las mujeres y cuando opinan tratan de silenciarlas. Otras instancias son las continuas referencias a la apariencia física de las mujeres y al tema de su peso, cuando de  la apariencia física de los hombres usualmente no se habla.

“A la mayoría de los hombres nadie les está mencionando si se ven bien o mal”, ejemplificó.

Este tipo de comportamiento también es violencia contra la mujer, pero psicológica, y tiene impacto directo en las que lo viven, explicó Baerga. Si te tratan de silenciar cuando quieres dar tu opinión, eventualmente dejas de darla por evitar el mal rato, indicó. 

Además de acallar la voz de las mujeres, los micromachismos afectan la imagen propia y la autoestima, pueden anular carreras,  causan desconfianza en las habilidades propias, afectan el estado de ánimo de la persona afectada, y provocan aislamiento. Asimismo, como ocurre en tipos de discrimen, pueden causar depresión y ansiedad, y en los casos de mayor gravedad, cuando la violencia psicológica escala y se extiende por un tiempo prolongado, puede causar síndrome de estrés post traumático, sostuvo la psicóloga. 

¿Qué es micromachismo?

Los micromachismos son actos sutiles de la vida cotidiana, que incluso puede parecer que se hacen para hacer sentir bien a las mujeres, pero que en realidad lo que hacen es intentar controlarlas y minimizarlas, explicó Nereida Valentín Márquez,  especialista en medios y directora de programas de Coordinadora Paz para la Mujer (CPM).  

“Es esa violencia suavizada. Es la hipersexualización de la mujer,  son gestos sexistas y machistas que muchas veces son parte de la cultura, de cómo nos relacionamos, que decimos a chiste y perpetuamos, pero que tiene un efecto”, indicó.

Lo que hay detrás de estos micromachismos es control e inseguridad, los varones que también son víctimas de las construcciones, estereotipos y expectativas que le imponen desde pequeños en una sociedad machista.

“Son cosas que le hacen daño también al hombre”, sostuvo al puntualizar que la educación de perspectiva de género incluye cambiar conductas nocivas tanto hacia las mujeres como hacia los hombres en aras de una sana convivencia. 

Valentín Márquez coincidió con Baerga en torno al daño que provoca este tipo de agresión soslayada y señaló que puede tener un efecto traumático, particularmente cuando implica violencia sexual no consentida. Anticipó que si Puerto Rico no le hace frente a estas conductas que han sido aprendidas a través de la crianza y de las instituciones educativas y religiosas, se seguirán perpetuando los ciclos de violencia que estamos viendo al presente en la sociedad y en las relaciones.

“Las mujeres también respondemos a una crianza sociocultural y de alguna manera perpetuamos estos patrones. Y no solo las madres, las Iglesias, las escuelas, perpetúan esas conductas machistas”, agregó Baerga sobre la necesidad de un cambio a nivel de toda la sociedad que se ha formado con modelos súper machistas en las escuelas y sin respetar, ni valorar las diferencias de identidad y de género.

La CPM ha identificado cinco manifestaciones de violencia que afectan a la mujer, por el simple hecho de ser mujer: la física, la psicológica-sexual, la institucional, y la económica. Esta última, de la que se habla poco, es un elemento bien importante en Puerto Rico, dijo Valentín Márquez, que anula y sobrecarga a muchas mujeres que llevan la responsabilidad de criar y educar sin un sistema que les permita desarrollarse profesional y económicamente. 

Indicios de violencia machista en la pareja

  • No quiere que tengas amigos varones
  • Celos
  • Quiere saber dónde estás todo el tiempo
  • Quiere saber quién te escribe
  • Expresiones que denotan posesividad como “tu eres mía”
  • Hace comentarios sobre tu vestimenta
  • Se queja de que no me contestas las llamadas inmediatamente
  • Te dice que no puedes hacer algo
  • Comenta que no le gustan tus amistades y/o no me gusta tu familia
  • Trata de coartar tu libertad como ser humano