“Estamos enfrentando una amenaza creciente e innegable”.
Así lo aseguró la meteoróloga Ada Monzón Lloreda, miembro del Comité de Expertos y Asesores de Cambio Climático de Puerto Rico, sobre la realidad que vive Puerto Rico y el mundo debido al cambio climático.
La también jefa de meteorología de WAPA Media alertó que la actual ola de calor en Puerto Rico refleja un fenómeno cada vez más extremo y prolongado. Explicó que las temperaturas de 95 grados o más “ya ocurren con mayor frecuencia” y que los índices de calor que superan los 110 grados representan una seria amenaza para la salud, especialmente de adultos mayores, trabajadores al aire libre y estudiantes. Señaló, además, que el calor extremo está afectando la salud mental y la convivencia social, al aumentar los niveles de estrés y violencia.
Su voz refleja una preocupación compartida: el cambio climático ya no es una proyección futura, sino una realidad que está alterando la vida cotidiana en la isla. Mientras las temperaturas rompen récords y la salud pública se ve comprometida por olas de calor sin precedentes, el país intenta implementar estrategias que permitan mitigar los daños y adaptarse a nuevas condiciones extremas.
Los retos para mitigar los efectos del cambio climático en la Isla
En esa misma línea, el abogado y consultor en infraestructura Roberto Méndez Martínez coincide en que Puerto Rico ha avanzado en planificación, pero advierte que el mayor obstáculo es financiero.
“Los proyectos para proteger vidas y comunidades existen, pero cuestan miles de millones. Hay que ser creativos para poder financiarlos”, expresó.
Monzón Lloreda añadió que los efectos del calentamiento global, resultado del aumento de gases de invernadero, ya son evidentes en el archipiélago.
“Esto conlleva unas consecuencias que estamos viendo en un aumento de temperaturas en el aire y en el océano”, explicó.
A su juicio, ese desbalance energético afecta la calidad de vida, eleva el nivel del mar y aumenta la frecuencia de olas de calor extremo.
Desde los impactos en la salud y la pérdida de ecosistemas hasta la amenaza sobre el producto interno bruto (PIB), el cambio climático ya representa un riesgo tangible para el futuro económico y social de Puerto Rico. En este marco, Monzón Lloreda señaló el más reciente estudio, El costo de la inacción ante el cambio climático para Puerto Rico, que advierte que, sin medidas urgentes, la isla podría perder cientos de miles de millones y registrar miles de muertes por eventos extremos antes de 2050.
“No creo que haya habido una gran discusión en ese tema, a pesar de que tenemos el estudio de la no acción”, comentó Monzón Lloreda, al subrayar la urgencia de iniciar el debate sobre los efectos del cambio climático en el PIB.
“Ese estudio muestra que si no actuamos, o sea, si nos mantenemos como estamos, vamos a tener para el 2050 un costo de 379 mil millones de dólares en daños y un exceso de mortalidad de más de 9,000 personas”, advirtió.
Por ello, es urgente implementar políticas de mitigación y adaptación que protejan tanto la economía como la calidad de vida de la población, dijo Monzón Lloreda.
Aun así, entre los retos surgen señales de esperanza: la aprobación del Plan de Mitigación, Adaptación y Resiliencia, la restauración de dunas y arrecifes, y la creciente conciencia ciudadana que, como enfatiza Monzón Lloreda, “ya está hablando del tema, y eso es un paso fundamental”.
Esta es la primera vez que Puerto Rico cuenta con un Plan de Mitigación, Adaptación y Resiliencia al Cambio Climático, dijo la meteoróloga. Sin embargo, a pesar de que fue entregado al Gobierno el 22 de abril de 2024, aún no ha sido aprobado por la Legislatura.
“Eso yo creo que es la mejor noticia. En María no teníamos eso… un plan integrado, un documento que tiene cursos de acción, estrategias, objetivos y métricas, cosas que pueden medirse”, explicó.
No obstante, el principal reto sigue siendo financiero y en materia de infraestructura.
“Los proyectos de infraestructura que tienen el mayor impacto son costosos, y hay que pensar fuera de la caja para poder financiarlos”, insistió Méndez Martínez.
También, advirtió que depender exclusivamente de fondos federales es insostenible y propuso incentivar la inversión local mediante créditos contributivos y alianzas público-privadas.
Aun así, Monzón Lloreda reconoció que en Puerto Rico se han comenzado a tomar pasos en la dirección correcta.
“La belleza detrás de todo esto [Plan de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático] es que ya muchas agencias de gobierno, como el Departamento de Educación y el Departamento de Salud, han estado trabajando con las recomendaciones que se les hicieron sin necesitar dinero para poder ejecutarlas”, añadió.
También destacó que algunos municipios y organizaciones han comenzado a adoptar partes del plan como guía para sus propias acciones locales.
Por su parte, Méndez Martínez resaltó los esfuerzos actuales para restaurar dunas, crear arrecifes artificiales y rehabilitar ecosistemas costeros, muchos de ellos impulsados por organizaciones sin fines de lucro con fondos estatales y federales. Sin embargo, notó que depender exclusivamente de fondos federales es insostenible. Por ello, propuso fomentar nuevas vías de inversión mediante créditos contributivos y alianzas entre el sector público, privado y comunitario.
Méndez Martínez afirmó que, aunque Puerto Rico ha avanzado en conciencia y planificación climática, aún enfrenta grandes retos para ejecutar y financiar proyectos de mitigación.
Respecto al contexto internacional, Monzón Lloreda se refirió a la próxima Conferencia de las Partes (COP30), que se celebrará en 2025 en Belém, Brasil, bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
Consideró preocupante la decisión de la administración estadounidense de no participar en las negociaciones, pero enfatizó que la respuesta debe centrarse en la acción local.
“Definitivamente eso puede tener un impacto, pero nosotros tenemos que concentrarnos en lo que sí podemos controlar”, afirmó, subrayando la importancia del compromiso ciudadano y comunitario.
Por su parte, Méndez Martínez reconoció que la ausencia de EE. UU. podría influir, pero subrayó que Puerto Rico debe “ser más agresivo que el propio nivel federal” en su respuesta al cambio climático. Instó a la acción ciudadana y a confiar en los expertos locales.
Finalmente, Monzón insistió en que el cambio climático ya está afectando directamente la vida en Puerto Rico.
“No podemos seguir en un negacionismo. La mayoría de las personas entienden que el cambio climático es real, que está ocurriendo y que se está acelerando, porque estamos viendo los impactos”, concluyó.




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