(Foto: Kostikova Natalia / Shutterstock.com)

Si algo tenemos claro es que a los niños les encanta jugar. Pero, ¿sabías que el juego es una de las mejores formas de aprendizaje? 

Según un estudio de la UNICEF, el juego constituye una de las formas más importantes en las que los niños pequeños obtienen conocimientos y competencias esenciales. El desarrollo y el aprendizaje son de naturaleza compleja y holística; sin embargo, a través del juego pueden incentivarse todos los ámbitos del desarrollo, incluyendo las destrezas motoras, cognitivas, sociales y emocionales. 

La psicóloga escolar Nery-Jo Fernández explicó que mientras los niños juegan también aprenden, ya que comienzan a comprender colores, piezas, sonidos y el significado del mundo que los rodea. 

“El juego es la mejor forma en que un niño puede aprender”, sostuvo.  Y es que, al jugar, el cerebro de los niños segrega cuatro sustancias importantes: dopamina, acetilcolina, serotonina y endorfina. 

Estos cuatro transmisores forman parte esencial para entender el juego. La dopamina es la sustancia que brinda felicidad, la acetilcolina brinda concentración, serotonina reduce el estrés y la endorfina reduce las tensiones. 

Pero, no es tan solo jugar sino con qué juegan. Psicólogos infantiles y educadores están de acuerdo con el hecho de que los juegos con énfasis educativos refuerzan ámbitos importantes como seres humanos. 

Los juegos educativos pueden ayudar al desarrollo social, ya que fomentan la interacción con otras personas y fomentan la cooperación porque muchas veces juegan en grupo. También, les ayuda a subir la autoestima, ya que al resolver un juego, como un rompecabezas, su seguridad crece. 

Existen juegos clásicos como Jenga, Legos,rompecabezas, e incluso el dibujo, que ayudan al desarrollo cognitivo de los niños. Sin embargo, Fernández recomendó a los padres reconocer en qué etapa de desarrollo mental se encuentran sus niños para que estos juegos tengan un efecto positivo. 

 Tecnología vs. tradicional

Muchos padres, aunque complacen a sus pequeños, no están muy de acuerdo con las preferencias digitales de sus hijos porque tienen miedo a que los juegos electrónicos no aporten a su desarrollo cognitivo. Pero, la realidad es que hoy día se puede conseguir un balance entre lo educativo y lo tecnológico. 

Fernández indicó que las personas no deben comparar juegos tecnológicos con los tradicionales, sino que integrar ambos. “Los juegos tradicionales fueron creados para aprender. Ayudan a socializar, a concentrarnos, a tomar decisiones, y los juegos tecnológicos también nos pueden dar esto”, aseveró. Muchos de estos juegos tienen límites de tiempo y esto ayuda a fomentar la paciencia. 

Pero, también hay padres que quieren que sus hijos usen más los juegos tradiciones, así que la psicóloga recomendó integrar elementos atractivos para ellos y un estímulo que haga el juego educativo uno más interesante y que los motive a jugarlos. Estos elementos pueden ser poner música relajante mientras dibujan o poner tutoriales de YouTube que los enseñen a pintar. Pero, si algo recalcó Fernández es que no debemos privar a los niños de la tecnología. 

“Somos una generación distinta, no teníamos elementos tecnológicos y los  niños de hoy ya son parte de la tecnología, privarlos de esta y de sus juegos educativos, sería inaceptable”, puntualizó.