Independientemente se les confirme o no que hay un problema existente, los niños perciben las dificultades que viven los adultos a su alrededor. Conscientes de que algo pasa, comienzan a buscar información para explicarse por qué está sucediendo, así que, si los padres no le explican lo que está pasando, rellenarán la información faltante con datos incorrectos.

Este es el fenómeno que la psicóloga clínica, Mayra Olavarría, llama el “llena blanco”.

“Tenemos problemas, pero ellos no lo saben”, es una de las citas más comunes que escucha la doctora cuando le pregunta a los padres del menor, en tratamiento por algún trastorno psicológico, cómo está la situación emocional en el hogar. Ajenos a cuán astutos los pequeños pueden ser, los adultos aseguran que sus problemas no le afectan a sus hijos.

“Eso es falso… Los niños se dan cuenta de todo y cuando no se les explica, entran en el ejercicio que yo llamo el llena blanco”, explicó la experta que se desempeña como coordinadora de la Clínica de Psiquiatría Infantil y Adolescente de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Ciencias Médicas.

Llena blanco
La oración en referencia es la que utilizó la psicóloga, Mayra Olavarría, como ejemplo del “llena blanco”. (Es Mental)

El “llena blanco” es la forma en que los menores visualizan las incógnitas. Al no tener acceso a la toda la información porque sus padres no le han explicado lo que sucede, rellenan los espacios que se quedan sin contestación con lo que conocen, que, en la mayoría del tiempo, se asocia a sí mismos.

“Ellos empiezan a llenar los blancos porque necesitan la información y si los adultos no se sientan con ellos y les hablan, se van a inventar la razón”, aseguró Olavarría, quien añadió que en muchas ocasiones la respuesta de los niños es sentir culpabilidad.

Aunque para algunos esta situación no sea tan preocupante, la psicóloga explicó que la contestación errónea a las incógnitas puede provocar que el niño se responsabilice de los problemas de los adultos hasta el punto que se sienta ansioso o deprimido.

“´Para qué le voy a explicar si no entiende´, ´los niños no tienen problemas ni preocupaciones´. Estas frases en realidad son mitos entorno a los niños y muestran un gran desconocimiento a su desarrollo emocional”, escribió, por su parte, la psicóloga Cecilia Calvo del Servicio Fono Infancia de la Fundación Integra en Chile.

El concepto del “llena blanco” de Olavarría fue discutido por Calvo desde la perspectiva de las crisis familiares en las que los adultos concluyen que los menores no se ven impactados por carecer de ciertos conocimientos. Por el contrario, la experta aseguró  que los niños, al igual que el resto de los miembros de la familia, pasan por los cambios y procesos de adaptación a los problemas en el hogar.

Cuán afectados se vean los menores, según Calvo, dependerá en gran parte de la forma en que los padres puedan abordar la situación y contestar sus interrogantes.

“Los niños necesitan información básica sobre lo que sucede a su alrededor que les permita traducir lo que está pasando. Cuando no existe esta información, los niños se tratan de explicar por sí solos y sus explicaciones pueden ser erradas (por ejemplo, culparse a sí mismos)”, coincidió Calvo con la psicóloga de Ciencias Médicas.

¿Cómo contestar sus incognitas?

Para que el menor entienda, dentro de las circunstancias que lo limitan, la información que se le provea debe ser clara, precisa y real, según Calvo. Por su parte, Olavarría enfatizó que la veracidad de lo que se le conteste siempre debe ser primordial. En ocasiones, los adultos se aventuran a decir mentiras pensado que los menores no se darán cuenta y, con ello, solo empeoran el problema y dan un ejemplo incorrecto.

Otra forma de aproximarse a la situación es no esperar a que el pequeño formule la pregunta. Según la psicóloga del Servicio Fono Infancia, “ellos no preguntan si sienten que incomodan a los adultos o perciben que hay temas que no hay que tocar”. Por ello, es crucial que los padres sean quienes se voluntaricen a contestar los espacios en blanco de sus hijos.