El querer ser perfectos y sentir temor por la posibilidad de fallar provoca que algunas personas experimenten una parálisis momentánea en sus funciones, ya sea en el ámbito profesional o personal, además de cambios en su estado de ánimo. 

A esta manifestación se le conoce como parálisis de perfección, un término que se utiliza para explicar un tipo de estancación o inacción que ocurre cuando la persona pretende o tiene una expectativa irracional de ser perfecto, según explicó la psicóloga Carmen Gómez Milián.

Sin embargo,  la psicóloga licenciada Yalizeth Rivera González sostuvo que esta no es una terminología conocida ni comúnmente usada, específicamente en el contexto puertorriqueño, ya que las personas que pasan por esta situación manifiestan tener mucha ansiedad o estrés.

De igual manera, un artículo de la psicóloga Valeria Sabater titulado el Parálisis de perfección: cuando el miedo a fallar nos paraliza estableció que la parálisis de perfección es un estado en el que la persona intenta llegar al 200% de su potencial y lo que logra es aterrizar en el 0%.

La publicación además apuntó a una investigación realizada en la Universidad de Western Ontario de Canadá que evidenció que el perfeccionismo se ha elevado de manera sustancial desde 1990.

A su vez, Rivera González explicó que el concepto hace alusión a una necesidad que tiene la persona de alcanzar un objetivo que describió como “inalcanzable”. Señaló que es importante considerar que la perfección puede ser un concepto subjetivo.

No obstante, describió que las personas que sufren del fenómeno viven con miedo de no poder lidiar con las expectativas de ellos y las de la sociedad. Consecuentemente, la persona queda inmovilizada momentáneamente por el mecanismo de defensa ante la carga psicológica inmensa.

Por esto, aclaró que, durante el episodio, la creatividad de la persona ya no aflora. Hay una pausa en la productividad del sujeto.

A su vez, Gómez Milián afirmó que el fenómeno se manifiesta cuando la ansiedad o el estrés que le provocan sus preocupaciones son mayores que su capacidad para poder manejar emocionalmente lo que siente.

“La persona se siente con menos valía y no ejecuta. Usualmente, son personas con esquemas de pensamientos intrusivos y rígidos. Esto les causa un sobre pensar y un sobre análisis. No está mal el esfuerzo ni la preocupación, lo que está mal es la exageración”, identificó.

Mientras, ambas expertas aclararon que la parálisis de la perfección no es una distorsión ni un trastorno, sino que un fenómeno o una manifestación que se refleja por un periodo corto de tiempo.

Por esto, sostuvieron que una persona no puede ser diagnosticada con parálisis de la perfección.

¿Cuáles son sus efectos?

Al ser patológico, Gómez Milián detalló que también se puede manifestar en trastornos emocionales como la ansiedad o depresión.

Especificó que es un rasgo de personalidad de tipo ansioso. Por esto, induce trastorno compulsivo (también conocido como OCD, por sus siglas en inglés), desórdenes alimenticios, intentos de suicidios, entre otros.

Por su parte, Rivera González subrayó como consecuencia que la persona puede desarrollar distorsiones o trastornos respecto a su estado de ánimo.

“La persona puede presentar problemas en cómo se desempeña laboralmente o en sus relaciones interpersonales. Por esto es crucial trabajarlo inmediatamente, pero muchas personas no cuentan con esas herramientas para poder trabajar ese sentimiento solos”, alertó al especificar que de no buscar ayuda puede inducir otros trastornos.

Pensamientos y sentido de menos valía, inseguridad, un autoconcepto bajo y el decrecimiento o la falta de autoestima figuraron entre los factores principales que afectan a la parálisis de la perfección, de acuerdo con la experta en disciplina positiva Gómez Milián.

Puntualizó que se puede observar en la tendencia de procrastinación, porque la persona no conoce la mejor manera de hacer lo que tiene que realizar, o dado a que entiende que tiene que haber una forma más efectiva de ejercerlo. Añadió que las personas suelen ser bien exigentes consigo mismas.

Desmotivación, nerviosismo, sentido de impotencia o fracaso, desesperación, depresión, entre otros son repercusiones que también mencionó Gómez Milián. 

La temprana detección del problema

Algunas recomendaciones que proveyó Gómez Milián para una persona poder identificar si sufre de la parálisis de la perfección fue autoanalizar sus pensamientos, evaluar si sufre de estrés, si atrasa tareas por el miedo de que dirán los demás, si teme al el fracaso, tiene síntomas de ansiedad, dolor de pecho o dificultad de respirar.

Además, la constante búsqueda de la perfección, insatisfacción personal y sentir que todo esfuerzo es insuficiente son comportamientos y emociones comunes entre las personas que han vivido el fenómeno.

“Deben intentar conectar con sus emociones, buscar cómo relajarse, hablar la situación con alguien de confianza, no juzgarse a sí mismo”, recomendó.

No obstante, ambas expertas coincidieron en que las personas que sufren de la manifestación momentánea, muchas veces por la naturaleza de esta, no buscan ayuda y tienen dificultad en aceptar que tienen un problema.

La licenciada advirtió que puede ser que la persona se dé cuenta y se catalogue como perfeccionista, pero entender la raíz del problema requiere a un experto.

De igual manera, describió, que dado a que el fenómeno parte de la premisa de querer ser perfecto, hay un alto porcentaje de personas que se sienten juzgados en el proceso terapéutico y evitan acudir a tales servicios.

De hecho, relató que uno de los síntomas más frecuentes es evitar espacios donde se sientan evaluados.

Por su parte, Rivera González añadió que la persona está tan enfocada en su meta o en salir hacia adelante que ignora su salud mental y las señales que emite su cuerpo.

“Su ansiedad en estos momentos no es su prioridad, no hay espacio para considerar cómo yo estoy. Igualmente, debido a que esa meta  puede estar constantemente cambiando, se vuelve más complicado realizar ajustes, no hay tiempo para buscar ayuda”, precisó la también graduada de la Universidad Carlos Albizu en Mayagüez.

Asimismo, destacó que independientemente de que la persona tenga o no una red de apoyo funcional, el problema puede ser que no se detecte dado a la normalización de la ansiedad mediante la sociedad.

“Debemos estar pendientes los unos de los otros”, exaltó.

Remedios y soluciones

Rivera González recordó que es crucial considerar que sí hay alternativas para las personas que sufren de parálisis de la perfección.

A su vez, Gómez Milián sugirió terapias que partan de los modelos cognitivos conductuales para generar pensamientos más positivos, promover la autoaceptación y prevenir llegar a objeciones extremas.

La especialista también hizo hincapié en que el proceso debe de disfrutarse como uno de aprendizaje y no como una crítica.

Además, exhortó que se practique la valoración de las opiniones de los menores para crear más un ambiente de bienestar.

“Esto es un proceso que incluye educación emocional, un tema que se ha trastocado tanto en ambientes escolásticos como en los núcleos familiares. Cada cual se puede enfocar en sus fortalezas y cualidades viendo las áreas en las que se debe trabajar como una oportunidad para crecimiento personal”, sostuvo.

Por esto, Rivera González resaltó la importancia de la autoestima, aunque mencionó que muchas veces las personas no entienden lo que verdaderamente es buena autoestima.

Recalcó que tiene pacientes que describen tener buena o hasta excelente autoestima. No obstante, les pregunta por su rutina de cuidado personal o si practican el autocuidado y se quedan en blanco.

Por esto, enfatizó en la interrogante: “¿Qué necesito hoy?”.

Por otro lado, la psicóloga Sabater mencionó como estrategia el descansar y tomarse una pausa de lo que esté realizando y, luego de tomarse un tiempo para calmarse, retomar el proyecto con igual o más intensidad.

Además, Sabater indicó que las personas deben de practicar más la confianza en sus habilidades y capacidades. Añadió que se debe trabajar en eliminar pensamientos negativos.

Perpetuadores sociales del fenómeno

Asimismo, Rivera González concluyó que los jóvenes son quienes más experimentan los síntomas de la parálisis de la perfección.

“Los jóvenes actualmente tienen presiones de generaciones anteriores tanto como de su generación. Les establecen reglas y requisitos estrictos con los que tienen que cumplir para ser aceptados dentro de la sociedad y conceptualizados como exitosos”, comentó.

Por su parte, Gómez Milián especificó aún más al añadir que es más frecuente entre aquellos que están por entrar en la fuerza laboral.

A su vez, Rivera González categorizó a la dificultad que enfrentan los jóvenes para obtener trabajo actualmente, dado a la pandemia, no como un inductor sino perpetuador de la parálisis de la perfección.

También, explicó que las presiones sociales que perpetúan al fenómeno son similares a aquellas que enfrentan las mujeres, razón por la cual las identificó como el género más susceptible a sufrir del mismo.

“Se supone que vistas de esta manera, que hables con tal elegancia, reacciones de tal modo, entre otros… tantas presiones, reglas y expectativas nos hacen inconscientemente crear unas expectativas propias que no se pueden lograr. Ambiciones que no necesariamente son factibles ni claras”, ejemplificó.

Igualmente, Gómez Milián precisó que el sistema bastante patriarcal que rige la sociedad y caracteriza la vida de muchas mujeres como rezagada u oprimida contribuye a que el mayor número de víctimas sean ellas.

Mientras, argumentó que vivir bajo la influencia de la sociedad capitalista y occidental provoca presiones para alcanzar el llamado “American Dream” o, incluso, la libertad con el dinero.

Además, señaló que algunas causas pudiesen ser el temperamento heredado por los padres, conceptos de vida erróneas transmitidas mediante la escuela, falta de capacidad de afrontamiento o vivir experiencias traumáticas durante la crianza con estilos autoritarios, opresivos o punitivos.

“Es importante hacer hincapié en estilos de crianza democráticos como lo es aquella positiva que se puede incluir e implementar tanto en las familias como en las escuelas. Promover la crianza respetuosa y no tenerle miedo a fallar, sino que ver en el error una oportunidad”, propuso.

Incluso, Rivera González añadió que es crucial que los padres les den a los niños estrategias para resolver problemas y reaccionar ante situaciones que pueden resultar impactantes emocionalmente por el ansia que los rodea.

De no ser así, la experta en trastornos en adolescentes confirmó que se continuarán a generar adultos traumados y sin las herramientas para manejar sus emociones, lo que provocaría la creación de una “sociedad autodestructiva”.

Mientras, Rivera González matizó que la generación actual de jóvenes es, a menudo, llamada la “generación cristal”, sin tomar en consideración que serán los próximos adultos.

Tal denominación no solamente refleja con la falta de seriedad que se toman los problemas de salud mental, sino que también destaca la inflexibilidad de generaciones anteriores ante un grupo de jóvenes que reta sus reglas del juego.

“¿Por qué son la generación cristal? ¿Por no estar de acuerdo con las reglas del juego que nos impusieron?”, preguntó Rivera González al exhortar que las personas deben darle prioridad a la salud mental de ellos y estar alerta por las de sus seres queridos.

Los efectos de la pandemia

La pandemia ha dificultado e imposibilitado la capacidad de las personas para manejar sus emociones, provocando, específicamente la ansiedad y el estrés, aseguró la psicóloga clínica Rivera González, al detallar el impacto de estar encerrados y no socializar.

La experta especificó que el estilo de vida que ha impuesto la COVID-19  ha perpetuado en Puerto Rico la manifestación de fenómenos que reflejan la falta de autocuidado, tales como la parálisis de la perfección.

“Hubo y continúa a haber una alza en los niveles de ansiedad de los jóvenes, adultos, los envejecientes en la isla”, sostuvo Rivera González.