“Cuando yo la cargué por primera vez, en cuestión de segundos, vi cada etapa con ella: jugando, enseñándola a leer, pintando, poniéndole una curita, consolándola en sus momentos de tristeza”, así describe Pablo Nieves el momento en el que se convirtió en papá.

Ver el rostro de aquella bebé, quien durante meses permaneció en un vientre, le hizo experimentar, inmediatamente, un vaivén de emociones; que fueron desde felicidad y esperanza, hasta el miedo.

Miedo de no llegar a ser el mejor papá para Irielle o equivocarse en el proceso de paternidad que apenas comenzaba, explicó Nieves.

Con los años, el temor se fue disipando y desde entonces ve la paternidad como una oportunidad diaria de aprendizaje. 

Yo he descubierto sobre la marcha muchas cosas que no sabía, muchas costumbres que antes dábamos por buenas y que realmente no eran las más buenas. Entonces, hemos tenido que desaprender para aprender”, dijo con una sonrisa el hombre de 41 años. 

“Hasta ahora sigo aprendiendo todos los días”, añadió. 

Cuando Irielle cumplió sus 5 años, vino la llegada de su hermana menor, Valentina; un hecho que le hizo confirmar, por segunda ocasión, que el amor de un hijo cambia la vida.

Y así de cambiantes como lo son los seres humanos cada día, las emociones y las opiniones, también lo son las épocas y las generaciones. 

Ser padre en el Puerto Rico de hoy puede conllevar retos y sobre este particular, Nieves apuntó a la importancia de estar presente y ofrecerles un oído, para así saber qué están aprendiendo o cómo están siendo influenciadas por la sociedad. 

Elementos importantes que inculcan en sus roles como papás

En lo que coincide Luis Andino, padre de dos hijos, José, de 14, y Diego, de 25 años, y quien enfatizó en la enseñanza de valores y educación desde el hogar. 

“El Puerto Rico de hoy día está difícil, pero se puede ser buen padre. Es cuestión de educarlos bien, llevarlos por el buen camino y siempre dialogar sobre sus preocupaciones. La comunicación no puede fallar”, aseguró Andino. 

Amor, responsabilidad y empatía son tres elementos esenciales para abonar al vínculo entre un padre e hijo e hija, recalcó. 

Por su parte, Abisail Crespo, reiteró que la paternidad es una responsabilidad que, de carecer de preparación y estabilidad emocional, puede estar cargada de estresores, como lo podría ser el tema económico, atemperado a la crisis que se vive en el archipiélago.

“Lo más importante de este proceso es el nivel de preparación emocional para enfrentarlo. Además, de la parte económica, que representa un reto en el Puerto Rico de hoy”, dijo el papá.

El proceso de paternidad ha sido, para este, uno de deconstruir ideas aprendidas sobre el rol que ejerce el padre en la familia. 

“Es un proceso de mucha deconstrucción y de volver a construir lo que es la paternidad. Es caótico, pero dentro del caos, hemos encontrado la belleza de la paternidad”, concluyó. 

Para Roberto Berdecía, papá de una niña de 8 años, promover la salud mental en la niñez, en estos tiempos, debe ser una prioridad como padre o madre.

Cultivar el cuidado emocional de los niños puede hacer la diferencia en la vida de ese ser humano, que en futuro será también un adulto, argumentó Berdecía.

“Si no se nos enseñan estas herramientas desde niños, ¿cómo queremos un Puerto Rico mejor?”, opinó el hombre de 39 años.

El nacimiento de su hija, sin duda, hizo que su vida evolucionara significativamente y, por esto, su proceso de paternidad involucra la enseñanza de la gestión de emociones y de actividades recreativas en pos de la salud emocional.