Desde pocos recursos en las escuelas hasta la tecnología y las interacciones sociales actuales, son algunas de las posibles causas del rezago en la lectura que enfrentan los niños en Puerto Rico, según expertos entrevistados por Es Mental.

Las lagunas desatendidas durante la educación elemental, intermedia o superior se evidencia en la entrada de la universidad y trae secuelas, aseguró el psicólogo escolar Andrés Cruz Santos.

“En los últimos años, por lo menos en mi experiencia, las personas que están entrando a la universidad, en primer año, cargan unas lagunas en lectura y comprensión de lectura”, expresó al decir que Puerto Rico está enfrentando la época de mayor dificultad para leer.

Según Cruz Santos, existen componentes culturales y contextuales que ponen distintas barreras o facilitan el aprendizaje de los menores y su capacidad para poder leer y desarrollar un análisis crítico a partir de una lectura. 

Por su parte, la psicóloga clínica Jocelyn Morell Casellas coincidió con Cruz Santos al establecer que, como resultado del contexto político, desastres naturales y la pandemia en Puerto Rico el rezago escolar es notable y alarmante. 

Según datos de la evaluación de lectura de 2022 de la Evaluación Nacional del Progreso Educativo (NAEP) del Departamento de Educación de Estados Unidos, solo 33% de los estudiantes de cuarto grado dominan la lectura. Las tasas encontradas fueron similares en todas las regiones geográficas del país, y solo el 63% disponían de algunas de las habilidades básicas de lectura.

El informe encontró un aumento en la incapacidad de leer y analizar textos, tanto en menores como en adultos. En este marco, matizó diferencias étnicas entre los participantes que proveen otra perspectiva.

A partir de los hallazgos, el estudio muestra una diferencia entre las capacidades de lecturas de menores blancos y aquellos de color. Un 17% de los estudiantes negros, 18% de los indioamericanos o nativos de Alaska y el 21% de los estudiantes hispanos demostraron competencia en la lectura, en comparación con el 42% de estudiantes blancos. Estas diferencias entre los distintos grupos étnicos también quedaron evidenciadas cuando estos eran parte de familias que viven bajo el umbral de la pobreza.

Posibles razones para los problemas de lectura

Según Cruz Santos, hay distintas hipótesis sobre las causas de este problema con la lectura

Una de estas es que el sistema educativo y sus programas no disponen de los recursos para enseñarle a los niños de manera adecuada a leer. No hay una equidad de recursos para ofrecerle las mismas herramientas a todos los menores. 

Otro factor que subrayó fue la tecnología, fenómeno que está haciendo que las personas reduzcan su atención. Ahora las personas son más visuales, son expuestas a contenido más corto y le dedican menos tiempo en profundidad a las tareas diarias, explicó Cruz Santos. Resaltó que las interacciones sociales nuevas han afectado la manera en la que se aprende.

Por su parte, Morell Casellas añadió que hay demasiados estudiantes a cargo de muy pocos enseñantes por salón. “No hay atención individualizada”, criticó. Es necesario que se aparten los menores que tienen dificultad, atender sus necesidades y ofrecerle refuerzo, recomendó. Es importante identificar cómo identificar a los menores con mayor dificultad, orientar a los padres sobre las necesidades particulares que tiene el menor y atenderlos individualmente, recomendó. 

Consideró que también, muchas veces, los mismos padres no tienen las destrezas para ayudar a sus hijos a practicar la lectura. En múltiples instancias llegan padres, madres o encargados que dicen: “No sé cómo hacer para ayudarle”. Incluso, hay veces en las que los padres tampoco saben leer. Sin embargo, incluso teniendo educación, no toda persona tiene la capacidad para sentarse con su menor y enseñarle a leer. Hay aplicaciones y libros que se pueden usar para asistirles en este proceso, recordó, al enfatizar en que muchas veces hay una falta de compromiso con la enseñanza del menor.

Morell Casellas mencionó, además, que los problemas de lectura o aprendizaje pueden también ser neurológicos. Mencionó que el Departamento de Educación destina mucho dinero para terapias ocupacional, del habla y psicológica. Por ende, lo que habría que analizar es cuán efectivos son esos esfuerzos, así como los profesionales que ofrecen esos servicios tan necesarios. 

Asimismo, Cruz Santos puntualizó que la segregación entre latinos, negros y blancos en Estados Unidos es fuerte, ya que no es lo mismo ser un latino pobre que ser un negro o blanco de escasos recursos, sin contar que las áreas en donde viven los exponen a distintas circunstancias y privilegios. Todo lo anterior afecta la educación, salud, lectura, entre otros. “En Puerto Rico el porcentaje de personas que sepan leer es mucho menor de lo que informa el estudio”, opinó al analizar los porcentajes del informe. 

Remarcó que, aunque Puerto Rico es parte de Estados Unidos, la idiosincrasia, la cultura y el estilo educativo es completamente distinto. “El hecho de que estemos aislados del resto de la humanidad, por vivir en una isla, hace que se cree un proceso cultural distinto”, indicó. En este marco, Morell Casellas consideró que en Puerto Rico hay una mezcla entre hispanos y la población negra que hay que considerar. 

Cruz Santos destacó que, según la literatura, las personas con dificultad leyendo tienen mayor posibilidad de postergar su año de graduación de escuela superior. 

A esto, Morell Casellas agregó que la dificultad en la lectura equivale a mayor probabilidades de caer en la delincuencia, deserción escolar, entre otras secuelas. Asimismo, incluye consecuencias emocionales como ansiedad por la frustración, baja autoestima y depresión.