El uso paliativo de una sustancia está basado en proveer mejoras en la calidad de vida de pacientes con enfermedades o condiciones específicas.

En el caso del cannabis medicinal, el psiquiatra Luis Marchany Alfonso aclaró que el propósito no es corregir la enfermedad ni eliminar sus efectos.

Asimismo, el internista y experto en cannabis medicinal, Steven Rodríguez Monge, explicó que no es un método curativo, sino uno que ayuda al paciente a poder manejar mejor su enfermedad o condición.

Detalló que la finalidad es reducir el dolor a la persona y mantener su funcionalidad durante el día.

También, aseguró que el cannabis provee ventajas para los pacientes que usan medicamentos que son para el dolor. Subrayó que muchos usuarios de estos narcóticos se han vuelto adictos a ellos, pero el cannabis medicinal ha sustituido ese fármaco.

El cannabis y su uso medicinal

Según Marchany Alfonso, se ha popularizado dividir los componentes de la planta entre delta-9 tetrahidrocannabinol (THC) y cannabidiol (CBD). Aseguró que muchos pacientes erróneamente piensan que, dentro de las cualidades medicinales de la planta, uno ayuda y el otro no.

No obstante, aclaró que sin el CBD el THC no funciona, ya que ambos componentes se potencializan y tienen sus beneficios individuales para ayudar al paciente.

Según un informe de la Clínica Mayo llamado Marihuana Medicinal, tanto el THC como el CBD contribuyen al uso medicinal de la planta.  

Por otra parte, Rodríguez Monge añadió que son los terpenos de la planta los que proveen las mayores cualidades medicinales.

De acuerdo con la Fundación Canna, los terpenos de la planta se encuentran en la resina y confieren parte de la calidad viscosa y pegajosa de la misma. Subrayó que los terpenos contribuyen a la actividad biológica y terapéutica de la planta.

En el caso de Puerto Rico, el cannabis medicinal fue autorizado en el 2018. Sucesivamente, el Departamento de Salud (DS) creó una lista de diagnósticos para los cuales la planta es viable como instrumento medicinal.

Entre estos figura: alzhéimer, anorexia, artritis, autismo, cáncer, quimioterapia, depresión, desórdenes de ansiedad, desórdenes relacionados al Virus de la Inmunodeficiencia Humana Positivo (VIH), enfermedades degenerativas, enfermedades incurables y avanzadas que requieran cuidado paliativo, epilepsia, fibromialgia y glaucomas.

Además, el DS autorizó el uso del cannabis medicinal para pacientes con hepatitis C, insomnio, lesiones en el cordón espinal, migraña, neuropatías periferales, parkinson, síndrome de estrés postraumático, síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), bipolaridad, cualquier condición que cause caquexia, dolor crónico y náuseas severas o espasmos musculares.

No obstante, según Marchany Alfonso, la lista que configuró el gobierno incluye diagnósticos que no necesariamente se benefician del cannabis medicinal.

Puntualizó que un paciente que tiene ansiedad leve, insomnio o dolor crónico sí le puede beneficiar el uso del cannabis medicinal. Mientras, si a un paciente le va a empeorar su diagnóstico de depresión, esquizofrenia, bipolaridad, condiciones obsesivas compulsivas o ansiedad severa no se puede considerar el cannabis para esos fines.

Señaló que muchos estudios prueban que algunas de las enfermedades o condiciones mencionadas por el DS no proveen mejoras en el paciente ni contribuyen al bien de la persona con la condición.

Aunque explicó que el alzhéimer responde al THC para la agitación, y al paciente de cáncer lo ayuda en su estado de ánimo, con las náuseas y problemas con el apetito, opinó que se debería de reevaluar la lista.

Denuncian problemas en el uso paliativo del cannabis

De acuerdo con ambos expertos, existen muchos problemas de desinformación dentro de la industria del cannabis medicinal en Puerto Rico.

El psiquiatra Marchany Alfonso admitió que recientemente dejó expirar su licencia para recetar cannabis medicinal por los problemas sistemáticos de su uso.

Confesó que la mayoría de sus pacientes sufrieron efectos alternos al cannabis. Justificó la experiencia de sus pacientes en el mal manejo de los dispensarios.  

“Lamentablemente, muchos médicos licenciados no entienden cómo medicar a las personas con la planta por la falta de información. Por otro lado, los dispensarios no cuentan con personas adiestradas en las dosis correspondientes para cada condición. Entonces, resulta que a un paciente que necesita 5mg diarios acaban vendiéndole una galleta de 100gm de THC”, criticó.

A su vez, Rodríguez Monge coincidió con el psiquiatra y añadió que hay una falta de sistematización en los cultivos, lo que provoca que los dispensarios sean inconsistentes con los productos que ofrecen.

Detalló que cambian mucho los productos que venden. Esto no es un problema para las personas jóvenes, pues a ellas les gusta experimentar. Sin embargo, se lamentó de ello, pues estableció que los pacientes mayores de edad o adultos quieren un medicamento que sea consistente.

“Si tú tienes una flor que es excelente, que funciona, ¿por qué tienes que buscar otra en lugar de mantenerla? Entonces, muchas veces tienes un paciente que le va súper bien con una flor, la cambian por otra, se le imposibilita encontrarla y se pierde la continuidad. Los pacientes le pierden confianza al proceso”, determinó.

Marchany Alfonso especificó que en los dispensarios el cannabis se trabaja en el sentido más recreacional y buscan que el THC sea lo más alto posible en lugar de asistir a la persona medicinalmente.

Propuso establecer un límite en los miligramos de THC en los productos e imponer un mayor control sobre lo que venden para que los pacientes no se vayan en sobredosis ni tengan problemas.

Es Mental solicitó una reacción al Departamento de Salud sobre las expresiones de los expertos entrevistados, pero al cierre de este reportaje la agencia no había respondido a la petición.