Este pasado fin de semana la red social de Twitter comenzó a inundarse de denuncias de mujeres y menores de edad que alegaban haber sido acosadas sexualmente por dueños de empresas locales, estudiantes y docentes de la Universidad de Puerto Rico. 

Gran parte de las denuncias tuvieron un punto de partida en común: las redes sociales. 

 

Madeline Colón Bermúdez, procuradora interina de la Oficina de la Procuradora de las Mujeres, reveló a Es Mental que durante el fin de semana pasado las denuncias de hostigamiento sexual enviadas a las redes sociales de la oficina incrementaron. Estas eran escritas no directamente por las víctimas, sino por terceros. 

Anteriormente, en una entrevista en marzo, la funcionaria había mencionado: “en los últimos tres años la violencia en línea ha ido en aumento”. “Es un fenómeno que ha ido en aumento porque ha aumentado el acceso a las redes sociales y a la tecnología digital”. 

En 2019, la Organización de los Estados Americanos publicó un estudio titulado “Combatir la violencia en línea contra las mujeres”, en el que define la violencia en línea como el envío de mensajes instantáneos, correos electrónicos amenazantes o de acoso, así como  publicar información en línea de una persona en particular para ocasionar angustia, miedo o enojo.

Lo violencia en línea se divide en seis comportamientos diferentes, según el Centro de Estudios Pew (2017): vergüenza intencional, insultos ofensivos, amenazas físicas, acoso sostenido, acecho y acoso sexual.

En una encuesta llevada a cabo en el 2014 por el Centro para la Prevención y el Control de Enfermedades, el 60.8% de las mujeres encuestadas respondieron tener o haber tenido una relación emocional con su abusador o abusadora. La encuesta también reveló que cerca del 80% de las víctimas conocían  en mayor o en menor escala al acosador.

“A veces las víctimas están confundidas, muchas veces por el poder que tiene la persona o la manipulación”, explicó el sexólogo perito forense, Juan Carlos Malavé-Rexach. “Están confundidas sobre si esto es un delito o de qué manera pueden reportarlo”.

Este explicó que, por lo general, los acosadores sexuales en línea tienden a tener algún tipo de poder económico o social para “impactar” a las víctimas. Las tácticas que utilizan son las mismas. Usualmente tienen “una estructura organizada” con la que buscan nuevas víctimas porque no tienden a repetir el abuso con la misma persona.  

El acosador sexual en línea, sentenció, tiende a “afinar” sus destrezas para atrapar a sus víctimas. 

De acuerdo con el estudio “Stalking: Patterns, motives and intervention strategies” —realizado en 2012—, los agresores sexuales tienden a rondar más o menos los treinta años. 

El estudio “Perfil del agresor sexual: estudiando las características sociales y psicológicas de los delincuentes sexuales de nuestras presiones” —llevada a cabo en 2003 en España— indica que entre de 85% a un 95% de los delincuentes sexuales son hombres. 

Igualmente, establece que “ningún grupo de hombres parece estar exento del riesgo de cometer agresiones sexuales”. Estos pueden ser de variadas clases sociales o económicas. Incluso, las personas de minorías sociales pueden cometer agresiones sexuales. 

Los agresores sexules tienden a ocultar sus tendencias por medio de prácticas como presentarse a los demás como personas socialmente aceptadas, acotó el estudio.

El abogado Kenneth Sanabria Domenech explicó que el acoso sexual que es llevado a cabo en línea o de manera cibernética no se excluye de la definición del término “acoso sexual” en el Artículo 135 del Código Penal de Puerto Rico. 

Este se encuentra tipificado como un delito menos grave, que tiene una pena de seis meses de cárcel o una multa de $5 mil, a discreción del tribunal, explicó Sanabria Domenech.  

El abogado recomendó guardar toda la evidencia porque puede ser utilizada en la corte estatal después de que se autentique que es real. El procedimiento de admisión de evidencia en la corte federal es distinto porque “toda evidencia que llegue a sus manos la presenta”. 

“El Tribunal [en Puerto Rico] puede, inmediatamente después de que se envíe ese mensaje, ordenar que sean entregados al fiscal que está llevando el caso”, puntualizó el abogado. “El tribunal sí tiene esa facultad de traer eso como evidencia”.