Para Cecilia y Mamá…

Dicen que el teatro surgió en Occidente, de las celebraciones que se le hacían a Dionisio, el Dios del Vino y la Fertilidad. O sea que mi vena teatrera tiene el ADN de un Party Primaveral. Marzo, abril y mayo son meses que atesoro porque en ellos llega la Señora Primavera.

Una de mis canciones favoritas es “Aguas de Marzo”, compuesta por el genio brasileño Antonio Carlos Jobin. La interpretación en vivo de Jobin y Elis Regina es un poema. Si quieren regalarse un momento mágico en el día, búsquenla, es a mi entender de lo más bello de nuestra historia musical latinoamericana. La música brasileña es una montresquitud, sus melodías calman el alma, con ella puedes enamorarte, hacer el amor, cocinar, limpiar, entrenar el chicho o simplemente perderte en sus acordes dentro del tapón boricua de cada día. En estos días llega la primavera y con ella los robles patrios se visten de amarillos y violetas tenues que llenan el asfalto de alfombras de flores. Cuando mi hija era chica nos entreteníamos contando robles y flamboyanes florecidos en la autopista, y yo me sentía como una pirata contando las monedas de un tesoro.

Mayo llega vestido de lluvia y se me activa aquello de “aguacero de mayo que va a caer, pa’ que te quedes conmigo”. Sin embargo, abril….abril es un mes muy importante para mí. En abril me convertí en Madre de un Sol, el 11 de abril, a las 3:33 pm. Hace 23 años que nació Cecilia con los ojos abiertos y sin llorar, con una canción de Cinema Paraíso que me acompañaba las contracciones. Iba a seguir pujando cuando ya Cecilia había salido al mundo. Gracias al “presentamiento” (palabra inventada que significa cuando alguien es presentao que llega sin avisar, por ejemplo) de mi difunto Padre que se “presentó” a la sala de mi parto sin avisar, vestido para la ocasión y con una cámara que captó la llegada a este planeta de mi única hija biológica. Gracias Papá, donde quiera que estés, porque todavía veo las fotos que tomaste y rememoro ese momento tan bonito en mi vida. 

[Paréntesis Líquido]

La maternidad para mi es una decisión no una obligación. No creo que por el hecho de ser mujeres tenemos que parir. Tampoco creo que la maternidad te completa o te hace una mujer plena como dicen muchas artistas en las entrevistas. No hay que tener hijes si no se desea y eso no es un defecto, ni egoísmo, ni todas esas chorradas que nos inculcan. Soy fiel militante de continuar la lucha para que las mujeres podamos decidir sobre nuestras cuerpas, que el aborto sea libre, seguro y accesible para todas las mujeres de este planeta llamado Tierra. De igual forma seguiré luchando para que parejas de un mismo sexo u orientación, la que sea , puedan adoptar niñes.  

Aclaro que hay muchas maneras de ser Madre y no necesariamente se remite a lo biológico. Tengo Amigas y Amigos de vida que han adoptado y aprendido tanto del Amor incondicional cuando los veo interactuar con sus retoños. Yo decidí en un momento maduro de mi vida que iba a tratar de tener una criatura. Siempre supe que quería sólo un hije. La endometriosis, los raspes, las menstruaciones dolorosísimas, -me inyectaban Valium y me quedaba como si ná-, me hicieron pensar que me iba a costar mucho quedar embarazada pero no fue así.  

Soy artista y tuve desde muy temprano en mi vida la certeza de que la Madre que yo quería ser me daba para un hije solamente. No soy una “Soccer Mom” y no lo digo despectivamente sino con admiración. Admiro a las Mujeres que pueden con muches y siguen trabajando creando, amando. Yo siempre supe que una criatura para mi era suficiente. Por eso creo que me disfruté tanto y tanto y me disfruto tanto y tanto mi maternidad. Me viví todo el proceso con una alegría que todavía me acompaña. 

Mi hija se concibió en Cuba, concretamente en Reparto Eléctrico, donde nos quedábamos los boricuas que asistíamos al Festival de la Juventud hace más de dos décadas. Iban a ser gemelos pero una de las bolsitas nunca se desarrolló. En la tradición espiritual yorubá cuando esto pasa es porque el cigoto que prevalece viene con una energía tan fuerte que no hay cabida para más nadie. 

Nunca he disfrutado tanto el sueño como cuando estaba embarazada. Me quedaba dormida en las esquinas, con un flow cabrón. Ver crecer la panza era tan divertido. Cuando se empezó a mover aquella habichuelita de amor, yo le hablaba, le ponía música clásica, coquíes, tambores. Cuando nació mi Sol, estuve con sus piecitos en mi boca un año entero, le compraba zapatitos diminutos pero no se los ponía, los usaba para decorar la casa; todavía los conservo. Cargué a mi Hija hasta que mi espalda dijo ya no más. Caminando por el Viejo San Juan, le decía: “Ceci, pégate como una monita a Mamá”, y ella apretaba sus piernitas a mi torso como si fuera el tronco de un Guayacán, ese árbol indestructible. La dormía como Mamá me dormía a mi,cantándole boleros de Sylvia, Tite…. Cuando subíamos por la Norzagaray y girábamos en la Calle Sol para llegar a nuestra casita, Ceci abría sus brazitos como una chiringa y se salía por el sunroof de mi guaguita. Era lo más cerca que había estado de volar, éramos felices y libres.   

Yo le digo a mi hija que no me tiene que hacer abuela si ella no quiere, pero que si se decide seré una Abuela bien Gorgeous. Tengo una nieta peluda, Lupita Banana, que es una muñeca. Le comparto a Cecilia que cuando yo me plantié la maternidad lo hice pensando en si estaría dispuesta a ser Mamá con o sin pareja. En aquel momento tenía pareja, pero para mi era importante saber si deseaba ser Mamá aunque estuviera sola. El pensar esto y tomar la decisión me ayudó muchísimo en la sanación post divorcio. Nunca, nunca, aún en los peores momentos de la telenovela turca de mi divorcio, jamás me arrepentí de ser Madre. Me tranquiliza que Cecilia tenga estas cosas claras y me derrito de amor al escucharla aconsejar a sus Amigas-Hermanas. 

En abril me hice Mamá, no sabía el sexo hasta que salió, quería esa sorpresa, recuerdo cuando la tuve en mis brazos entre sangre sagrada y mocos, le susurré: “Te llamarás Cecilia porque me lo dijiste en un sueño y voy a amarte incondicionalmente. No importa si amas a otra mujer o luego quieres ser un él, no me importa, te amo y serás libre…(en aquella época no sabía el lenguaje inclusivo, todavía estoy aprendiendo, pero sí recuerdo haberle dicho que la iba a amar en las buenas, en las maduras y en los abismos por igual)». Cuando subí la vista mi querida Doula y las enfermeras estaban entre lágrimas celebrando esa escena de amor inconmensurable. Yo parí en un hospital porque era de riesgo, me tuve que acostar a los cinco meses porque la criatura se iba a salir. Sin embargo, respeto y gozo con las mujeres que tienen a sus hijes en la casa entre afectos y calidez. 

[Cierro Paréntesis Líquido]

Abril y sus simbolismos. En la primera semana rememoro cuando era redonda como una luna, me sentía tan sexy embarazada, era tan chulin. Me acuerdo que nunca compré ropa de maternidad, mi Amiga-Hermana, Palomi, me cedió su armario con ropa que le quedaba grande. Sí, me puse mamelucos oversizes de carpintero, me encantan, todavía los tengo. Tuve la bendición de poder parir en tres horas. Tampoco creo que parir vaginalmente te hace más Madre que una cesárea, hay veces que son necesarias, aunque en Puerto Rico son demasiadas. Yo me pregunto cuántas mujeres morían en el pasado en los partos porque no contábamos con la tecnología que hoy tenemos. A veces la Ciencia salva.

Comienzo a celebrar el cumple de mi Hija, Cecilia, el 1 de abril. Decoro mi casa con flores, me dan alegría desde siempre, pongo flores en el baño, en el fregadero, frente a donde escribo, en mi coqueta para verlas acostada. Como estoy de celebración me doy el lujo de poner rosas, amarillas, la favoritas de Ceci. Como buena hija de Oschún, la deidad de los ríos, me sumerjo en los amarillos, en la miel, los cascabeles, los adornos, la cabronería…. esos símbolos tan bellos de mi Madre Espiritual.  

Este año es el primer cumple de mi hija sin su Abuela Lolin, mi Amada Madre. Así como me embarga la alegría también la pena inmensa de no tener a Mamá en el teléfono por la mañana jodiendo y preguntando qué carambeta le iba a regalar a Ceci “porque tu sabes que mi nieta es especial y yo no sé nunca qué regalarle”. Lo mismo decía de mi…recuerdo esas cantaletas amatorias pre cumpleaños y se me parte el alma en partículas subatómicas. Abril y los afectos, abril y la alegría de las flores, abril y sus abismos…Abril.

Me hace falta mi Mai, mi Pai, mi perra Mariquita, todo el tiempo, a todas horas hay algo invisible que me los hace visibles… constantemente. En mayo es el Día de las Madres. Mamá decía que no creía en esa celebración, que las Madres se merecían ese homenaje todos los días, y yo pienso igual. No creo que esta tristeza se vaya del todo, creo que una aprende a convivir con ella, a danzar con ella. Entonces me arremango la falda de la saudage (esa palabra brasileña que no tiene traducción, saudage, algo así como una melancolía dulce. Lo dicho, me arremango la saudage para celebrar la vida de mi hija, la vida que me habita, la vida de nuestros muertos, porque eso es la vida como dice mi amigo Gonzaga: “una bofetá y una caricia al mismo tiempo”.

Gracias por leerme, Pupilas, las amo. Feliz Primavera.

*Carola García es actriz, locutora, profesora universitaria, madre, y sobreviviente de cáncer del seno quien vive con la condición de bipolaridad y escribe semanalmente la columna Encarne… ¡Viva!.