(Foto: Migdalia Barens / Hair & Makeup: Didi Saldaña)

#1, crónicas cotidianas en tiempos de pandemia

UBUNTÚ

Me he convertido en estos tiempos de pandemia en una mujer-pulpo. Siempre he hecho muchas cosas al mismo tiempo, como la mayoría de las mujeres. He transitado por muchos carriles como si mi vida fuera una gran autopista y yo voy en varios carriles a la vez. 

El nombre que me habita es Carola y (María, que nunca lo uso) y García (la mayoría me conoce por un solo apellido) y López ( el apellido de mi amada madre Lolin, que acaba de fallecer por COVID-19). Soy madre, actriz, escritora, directora, locutora para radio y televisión, profesora universitaria, doctora, productora, performera, adicta a la lectura y a los amaneceres, sobreviviente de muchas cosas entre ellas cáncer, tengo la condición de bipolaridad, y he aprendido a danzar con ella, soy una embelequera irredenta… Ay, ya me cansé… en fin,  no me puedo definir como alguien que se dedica a una sola cosa. 

En la pandemia he hecho muchas cosas, como tantas personas, para mantener la sanidad mental, aunque precaria, pero sí, la salud mental. Encerrado el ser, tuvimos y tenemos que reinventarnos la vida,  la manera de afrontarla y observarla, como los confinados o los encamados que aprenden a observar cómo cambia la luz del sol en un día por las ventanitas. 

Todes en gran o menor medida, hemos plantado algo, hemos desarrollado adicción a varias series y películas, aplicaciones de citas, hemos  limpiado la casa de recuerdos, hemos aprendido recetas, chateamos y mandamos memes, nos hemos puesto a dieta, hemos bailado, hemos vuelto a engordar. Hemos perreao hasta abajo, hemos hecho Lives en Instagram (yo todavía no sé) o en Facebook, de todas las formas posibles, hemos tomado muchas fotos, hemos cogido yoga, pilates, zumba, nos hemos convertido en maestros de salón hogar, nos hemos dejado de las parejas tóxicas, hemos hablado por la cámara con amigues distantes, futuros amantes y con los afectos cercanos que no podemos ver, ni oler, ni tocar, ni abrazar, por el condenao virus este. ¡Qué no hemos hecho en estos tiempos!

Hay veces que hacemos cosas, muy pequeñas que nacen de un lugar muy honesto, amoroso y no te das cuenta del alcance tan bonito que puede provocar en el otre. Esto se llama resonancia, un principio cuántico. Como cuando tiramos una piedra en el agua calma y ves como al tirar la piedra se forman ondas en el agua. No te dije que soy una nerda, y a mucha honra.

[ Paréntesis líquido ]

Soy una estofona, me encanta estudiar y aprender. Para mí, las bibliotecas son pequeños paraísos en los que perderme. Los libros me han salvado y me salvan de la desolación. De niña me escondía para leer libros no aptos para mi edad. Así me hice feminista en la escuela elemental. Un libro es un amigue, una ventana al mundo, que siempre está dispuesto a abrir las tapas-brazos que lo componen para abrazarte y acompañarte. Así que soy adicta a los libros y al conocimiento. En mi doctorado, hace muchos años, combiné principios de la física cuántica y el teatro. Sé que suena complicado, pero no lo es. Ahora estoy pegá con la astrofísica. Te lo dije. soy una nerda y a mucha honra. Sin embargo, mi nerditud ha espantado a muches posibles amantes. He visto como salen cual bandadas de palomas, cuando les digo que me interesan estas cosas. La inteligencia en una mujer puede ser como un buen repelente de mosquitos: espanta a los macharranes. ¡Horror y bendición a la vez! La persona que le espante la inteligencia en una mujer que se vaya a freír espárragos con los mosquitos. Me ha costado mucha terapia, pero a estas alturas del campeonato, ya no me avergüenzo de mi inteligencia. ¡Qué breguen, que somos muchas las mujeres inteligentes y bellas! 

[ Cierro paréntesis líquido ]

Vuelvo al efecto mariposa: pequeñas modificaciones en las condiciones iniciales de un sistema complejo causan grandes cambios. En arroz y habichuelas, el aleteo de una mariposa puede causar en otra parte del mundo vientos de tormenta. Parece ciencia ficción, pero no lo es. Si todavía estás más perdía o perdío que un juey bizco piénsalo así: pequeñas acciones causan grandes cambios. Yo empecé a publicar en las redes crónicas cortas para desahogarme en estos tiempos pandémicos. No sabía que me estaba leyendo un montón de gente pues soy una subdesarrollada tecnológica y no se mucho de likes o de seguidores. El caso es que mis palabras empezaron a resonar y a acompañar amorosamente a muchas pupilas lectoras. Entonces, recibo la llamada de la Mostrenca Omaya Sosa Pascual, una de las capitanas que guían esta revista bien gorgeous, Es Mental, y me propone que haga una columna. Así es que llego a ustedes.

Compartiré anécdotas, recuerdos, reflexiones, dolores y alegrías en torno a un montón de temas en esta columna semanal a la que hemos llamado “Encarne… ¡Viva!”. Encarne, pues encarno muchas vidas al ser actriz, pero también porque en mi carne, en mi vida, han transitado muchas cosas que quiero compartir a través de las palabras y los sonidos de mi voz, contigo. 

Hace muchos años, una estudiante me enseñó la palabra Ubuntú cuando hablaba en clase cómo el arte, el teatro, el cine y la música nos vincula con ese otre que es el público. Es una palabra de origen zulu y xhosa en el sur de África. Lo puedes buscar en internet: significa que yo soy en la medida que soy con el otre. Es decir que mi humanidad se manifiesta en ese yo que se abraza con el resto de la humanidad. En mi caso que soy artista, actriz, yo existo en la medida que hay alguien que ve o percibe mis creaciones. Yo, soy tú, y tú, eres yo. Desmund Tutu, el gran pensador y experto en ética nos dice en Wikipidia: “una persona ubuntú es abierta y está disponible para las demás, no se siente amenazada cuando otras personas son buenas en algo, porque está segura de sí misma, ya que sabe que pertenecemos a una gran totalidad”. Espero que mi “yo” con el “tú” hagamos un nosotros, una comunidad afectiva. 

Bienvenides pupilas a esta columna semanal: Encarne…¡Viva! Se despide hasta la próxima, Carola García y López, porque tengo madre y si no la menciono ¡me jala los pies por la noche! Gracias pupilas por leerme y escuccharme. Ubuntú.

*Carola García es actriz, locutora, profesora universitaria, madre, y sobreviviente de cáncer del seno quien vive con la condición de bipolaridad.