Comúnmente, la palabra “defenderse” se asocia a peleas físicas o responder con golpes, acciones que sin duda pueden afectar lo que verdaderamente significa esta acción en los niños. 

A medida que los niños crecen se enfrentan a nuevos retos, y lugares como los planteles escolares, donde se encuentran con diversos estilos de crianza con los cuales pueden chocar de alguna manera u otra.

Y, precisamente, es aquí donde llega el rol de sus padres o cuidadores para implementar desde pequeños el cómo deben defenderse y resolver conflictos. 

La psicóloga Paola Cintrón, especialista en terapia de familia, dijo que en el día a día son muy comunes los comentarios en adultos hacia los más pequeños con palabras como “defiendete” o “pegale de vuelta”, acción que sin duda puede generar conflicto y confusión en los más pequeños. 

Por tanto, aunque sí estas situaciones son comunes e inevitables, Cintrón afirmó que como padres será vital que se les enseñe a los hijos a defenderse de manera asertiva y adecuada sin el uso de violencia. 

Con esa base primordial, el menor podrá aprender a diferenciar las buenas de las malas intenciones, se podrá enfrentar de manera sana y sabrá identificar cómo alejar de su vida a personas que tengan una conducta conflictiva. 

Similarmente, la licenciada Kimberly Ríos, psicóloga escolar y terapeuta, compartió a Es Mental que cuando un niño o niña entra a la escuela siempre es necesario que, como padres o familiares, se les hable de las posibles situaciones, tanto buenas como malas, a las que se pueden enfrentar. 

Herramientas vitales para que los hijos a defenderse

Antes de enseñar y educar a nuestros hijos sobre cómo defenderse, son vitales unas herramientas base, como la autoestima sana, confianza en sí mismos, escucha activa y comunicación asertiva, según coincidieron las profesionales entrevistadas. 

De acuerdo con Cintrón, enseñarles a pedir ayuda cuando se sientan agredidos física o verbalmente por otros niños, será esencial para que aprendan que está bien pedir ayuda si la situación se sale de sus manos.

Que se defiendan de manera tranquila y respetuosa les ayudará no solo en ese momento, sino también para su futuro ser, pues sus bases y fundamentos de cómo defenderse correctamente ayudan a tener criterio propio, fomentando el diálogo y su autoestima.

Incluso, dentro del conflicto, enseñarles a respetar a los demás, tratarlos siempre como tal, es una forma muy asertiva de defenderse. 

Colaborar a incorporar la inteligencia emocional es un factor importante al momento de defenderse, ya que es crucial para un buen desarrollo de sus capacidades y relaciones interpersonales. 

“Podemos decir que para resolver los conflictos sin agredir al otro es algo que debemos enseñarles a los niños desde que son pequeños. Saber manejar sus emociones y controlar sus impulsos les va a ayudar a ellos a lo largo de sus vidas y en diferentes situaciones”, aseguró Cintrón.

En concordancia, Ríos sostuvo que la confianza en sus padres es una gran estrategia para defenderse, ya que están seguros de que al llegar donde mamá o papá podrán conversar de la situación con toda la confianza. 

“Que los padres y madres puedan decirles cómo pueden actuar y que también sean cónsonos con su conducta. Porque si el papá, en el hogar, tiende a resolver las cosas de manera agresiva, el niño en la escuela va a hacerlo de dicha forma”, agregó.

También, confirmó que una técnica que como padres pueden implementar para enseñarles a los niños a identificar la emoción en caso de que ocurra una situación que no sea de su agrado, es el identificar cómo se está sintiendo, sea con mucho coraje o tristeza, para así conocer cómo debería actuar. 

De esta manera, los padres pueden enseñarles cómo canalizar ese coraje o tristeza. 

Asimismo, compartió que si es una situación en la que el niño debería ignorar, también hay que enseñarles a ignorar sea a la persona o a la situación. 

Finalmente, Ríos recomendó a los padres y encargados mantener una buena comunicación con sus hijos y enseñarles lo que valen, sin importar lo que otros digan o piensen.

Por otro lado, según un artículo sobre el tema, también se recomienda enseñarle a los hijos desde que son pequeños que pegarle a alguien no lo hace más fuerte, sino que el que no se deja llevar por sus impulsos.