Con los cambios anatómicos y fisiológicos que experimentan las personas a medida que van envejeciendo, el entrenamiento funcional puede ser clave a la hora de mejorar la movilidad, el equilibrio, la coordinación y otros tantos beneficios, coinciden los especialistas entrevistados por Es Mental.

De acuerdo con la doctora Pierina D. Agosto Serrano, especialista en quiropráctica, el entrenamiento funcional hace referencia a movimientos o patrones de movimiento que facilitan realizar las actividades diarias. 

En la población de adultos mayores, por ejemplo, se ejecutan ejercicios que involucran múltiples grupos musculares y que son similares al movimiento de las prácticas del día a día; a diferencia de una rutina convencional de gimnasio, que se enfoca exclusivamente en trabajar un grupo muscular o movimientos, que rara vez se aplican a la vida cotidiana.

A medida que envejecemos, nuestro cuerpo cambia y perdemos varias funciones y movilidad. Nuestros rangos de movimiento pueden disminuir debido a condiciones como la osteoartritis, al igual que nuestro equilibrio, coordinación y fuerza muscular. Por muchas de estas razones, es importante que las personas de la tercera edad se mantengan activas y participen en programas de entrenamiento funcional”, explicó Agosto Serrano a Es Mental. 

Por su parte, el preparador físico y referente en la industria de la Aptitud Física en Puerto Rico, Desmond Santiago, planteó que es una forma de entrenamiento de fuerza diseñado para mejorar la forma en que el cuerpo funciona como una unidad, buscando mejorar la fuerza, movilidad y estabilidad y teniendo como beneficio la funcionalidad física y la prevención de lesiones, muy común en adultos mayores.

Y es que más allá de ver el ejercicio como algo estético, el hecho de que esta población tenga como prioridad la actividad física diaria puede tener efectos positivos como hacer las tareas de todos los días, tales como hacer la compra, ser independientes y prevenir condiciones de salud, enfatizan los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por su siglas en inglés).

Los CDC recomiendan, asimismo, que esta población realice actividades como caminar 30 minutos, al menos 5 días a la semana, combinado con ejercicios para fortalecer musculatura, al menos 2 días a la semana y que se trabajen músculos del tren inferior y superior (piernas, espaldas, pectorales, hombros y brazos); actividades para desarrollar el equilibrio, combinado también con ejercicios para fortalecer los músculos. 

Múltiples los beneficios del entrenamiento funcional

En mi práctica diaria, he observado una mejora significativa en la funcionalidad física, la independencia y la calidad de vida de mis clientes mediante el entrenamiento funcional”, aseguró Santiago, experto en esta población.

La también profesional de Aptitud Física, la licenciada Edmarie Ramos, enfatizó en que aún queda por educar sobre lo esencial del entrenamiento y que es encontrar personas que digan: “hago ejercicios para que en mi vejez pueda ser alguien independiente”.

Desafortunadamente la gente espera a no poder sentarse o que el médico le diga: ‘haz ejercicios’. A la población le falta mucho conocimiento acerca del por qué debemos hacer entrenamientos funcionales, sin importar la edad”, sostuvo.

Ramos mencionó otros beneficios como el incremento en la agilidad, la flexibilidad, reducción de dolores lumbares, mejorar la postura y hasta el estado de ánimo

Otro efecto positivo y primordial, que compartió por su parte la doctora Agosto Serrano, es el “simple hecho de que el movimiento es vida”. 

Existe una relación entre la movilidad y la mortalidad, a medida que una persona de edad avanzada comienza a moverse más lentamente, aumenta su riesgo de fallecer. Una de las mayores preocupaciones para las personas mayores son las caídas, las cuales ponen en grave peligro sus vidas. El entrenamiento funcional ayuda a que mantengan fuerza en sus músculos, coordinación y equilibrio, reduciendo riesgos como las caídas”, puntualizó la doctora.

Aunque el envejecimiento es un proceso natural del ser humano y que no se puede cambiar, Santiago, señaló que sí se puede modificar la manera en que la que se envejece y esto se logra a través del entrenamiento.

Por lo que, exhortó a las personas a entrenar para mejorar su salud, funcionalidad y bienestar general, pues “invertir en su cuerpo, es invertir en su futuro”, concluyó. 

Finalmente, Ramos, apuntó a la búsqueda de profesionales de Aptitud Física licenciados, y que tengan conocimiento en la población de adultos de 55 años en adelante, con el fin de darse una muestra de autocuidado y autocompasión. 

Viéndolo, además, como la oportunidad diaria de regalarse un día más en el que levantarse de la cama no sea algo difícil o imposible, que caminar al supermercado no represente un obstáculo y que disfrutar actividades con los seres queridos siga siendo lo primordial.