(De izquierda a derecha: Fabiola Najul Seda, psicóloga clínica, y Marta Jaraiz, directora de la Fundación Carrusel)

Desde niña, Fabiola Najul Seda montaba a caballo con su papá y sus hermanos. Al llegar a la universidad decidió combinar sus dos pasiones; la psicología y el mundo ecuestre. Actualmente, es la única psicóloga clínica que ofrece este tipo de terapias a nivel individual, grupal o familiar en la isla, aunque recientemente otros colegas se han certificado.

Según la psicóloga clínica, en general, las terapias asistidas con animales ayudan a superar trastornos psicológicos. 

“Los psicólogos que estamos en esta práctica reconocemos que las cosas resultan más fáciles cuando los llevas [a los pacientes] con los caballos”, comentó la arecibeña, certificada por la asociación Eagala. 

La psicoterapia asistida con equinos o equinoterapia es una modalidad integral en la que un psicólogo o especialista en salud mental combina sus conocimientos y técnicas terapéuticas con las de un especialista en caballos. La terapia no implica monta, sino que se ofrece en un picadero donde se encuentran 2 a 5 caballos sueltos y los pacientes -de forma grupal o individual- interactúan con ellos. Al final de la sesión, se analizan los pensamientos y patrones en comportamiento que puedan estar afectando la salud mental de la persona. 

“En la terapia asistida con equinos, el caballo se convierte en coterapeuta y hace una lectura del paciente”, explicó Najul Seda, quien ofrece servicios en Adjuntas, Manatí y Bayamón. 

En esa lectura, los caballos pueden reconocer las emociones de los pacientes como la ira, el peligro o tranquilidad a través de la vista, el olfato, el oído, el tacto y el gusto. Esta estrategia es la misma que emplean para reconocer a sus depredadores en su estado silvestre. 

Durante su doctorado en la Universidad Carlos Albizu en el Viejo San Juan, Najul Seda completó una investigación sobre el impacto de la psicoterapia asistida con equinos en adolescentes con síntomas de depresión, en la que obtuvo resultados significativos en la reducción de síntomas en los participantes. Por tanto, considera que esta modalidad es muy beneficiosa para individuos que estén pasando por una etapa de duelo, trastornos de estrés postraumático, estrés o ansiedad, depresión, esquizofrenia, trastornos de personalidad y el manejo de condiciones crónicas de salud.

Esto se debe a que el caballo transmite estímulos a nivel neurológico y mejora las áreas cognitivas, emocionales y sensoriales de los pacientes. Además, ayuda con el desarrollo de destrezas sociales, liderazgo y comunicación.

“En el primer encuentro grupal con los caballos ellos estaban briosos, sentían que estábamos ansiosos. Luego, hicimos unos ejercicios de respiración y en poco tiempo se tranquilizaron”, dijo Fernando, a quien le hemos cambiado el nombre para proteger su identidad. 

Cuando él era adolescente también solía montar a caballo. “Era mi pasión desde temprana edad”, expresó. No obstante, dedicó su vida al servicio militar y al regresar de combate fue diagnosticado con desorden de estrés postraumático. 

Por mucho tiempo, recibió ayuda profesional. Incluso, participó de un programa de rehabilitación residencial y terapias semanales. Revivir una pasión de su adolescencia, le ha devuelto a Fernando la esperanza de poder llevar una vida normal en la comunidad civil. 

“Te sientes muy bien cuando el caballo te acompaña, es como conquistar una batalla”, aseguró el veterano, quien en tan solo tres semanas ha logrado restablecer su conexión con su animal favorito. Durante sus terapias, disfruta cepillar y brillar a los caballos. 

Existen otros tipos de terapias con equinos: la hipoterapia y la monta adaptada. Ambas son ofrecidas en Puerto Rico por la Fundación Carrusel, ubicada en el bosque ecuestre La Sebastiana, del parque Julio Enrique Monagas. 

La hipnoterapia es una actividad terapéutica que utiliza el movimiento del caballo para apoyar en su desarrollo a personas con problemas de movilidad, como la displasia de cadera. La monta adaptada es empleada principalmente para ayudar a personas con impedimentos físicos y el control de impulsos. Ambas modalidades tienen beneficios psicológicos que ayudan a personas con autismo o síndrome down en su transición a la vida adulta. Contrario a la psicoterapia asistida con equinos, en este tipo de terapias solo se recibe apoyo de un especialista en caballos.

A través de la Fundación Carrusel, entidad sin fines de lucro fundada en el 2010, 80 personas entre los 3 a los 90 años reciben terapias con caballos semanalmente. Marta Jaraiz, cofundadora y actual directora de la organización, destaca que la misión principal de la fundación es mejorar la calidad de vida de niños, jóvenes y adultos con necesidades especiales a través de un terapia divertida. 

Aunque ha sido difícil mantener en pie el proyecto por el alto costo de mantenimiento de los caballos, Jaraiz asegura que “ha tenido tanto impacto y hemos visto tantos beneficios que es eso lo que nos motiva a seguir buscando recursos”. 

Actualmente, la fundación ofrece servicios a estudiantes del Departamento de Educación y a veteranos. 

“Están haciendo un trabajo excepcional. Un trabajo que no se puede medir ni pesar”, asegura Fernando, quien confesó que nunca antes se había sentido como ahora que recibe terapias asistidas con equinos con la doctora Najul Seda y la Fundación Carrusel. 

La fundación también ofrece becas parciales y acuerdos de pago. Todo aquel que desee apoyar a la fundación a través del trabajo voluntario monetariamente, puede comunicarse a través del correo fundación carrusel@gmail.com. Por su parte, la doctora Najul Seda también ofrece terapias privadas a través de su clínica Equilibrio.