Ellos visibilizan la diversidad funcional a través de sus testimonios. Sus nombres son Natalia Santiago y Luis Joel Galán, dos profesionales que rompen los prejuicios sobres sus condiciones y buscan inspirar a otros con sus historias.

Santiago, una joven creadora de contenido y graduada de comunicación, es reconocida hoy en las plataformas sociales por educar y concienciar a sus seguidores -de forma jocosa- sobre su condición de Amelia, la cual se caracteriza por una malformación congénita, que provocó la ausencia (desde su nacimiento) de una de sus piernas. 

 

“Soy un tipo de persona que me gusta reconocer que soy una mujer con una sola pierna, pero sé que esto a mí no me define y siempre tengo mis ups and downs y todavía estoy aprendiendo de mí, de lo que soy capaz y de lo que no”, dijo la joven a Es Mental. 

Según Santiago, el estereotipo existente y creado por la sociedad en relación a las personas con diversidad funcional, llega a limitar a muchos en su integración a la sociedad y la participación en la búsqueda de trabajos.

“Es la pena. La bendita pena. Eso nos bloquea mucho y nos hiere, porque muchos de nosotros enfrentamos día a día esas miradas que, aunque no quieran decir nada, dicen: ‘ay, bendito’, ‘¡qué pena!’. Sé que esta pena no viene con malicia, pero reconozco que el que nos sigan viendo así, nos perjudica en la búsqueda de empleo, en sacar nuestra licencias de conducir y hasta en las mismas acomodaciones, señaló.

Aseguró que, pese a la lucha que esta población lleva cotidianamente con la intención de intentar actuar por ellos mismos, las acciones y miradas de las personas dejan saber que “no creen en nosotros”.   

“Es bien importante visibilizar la comunidad con diversidad funcional porque somos parte de la sociedad, especialmente en una era tan digital, en la que se plasma la vida de otra persona y lo que vemos influye. De pequeña me hubiera encantado e impactado positivamente ver a otras personas como yo en los medios de comunicación”, puntualizó. 

«Vivir con enanismo no es un obstáculo o un pero en mi vida»

Y uno que busca, precisamente, romper prejuicios y posicionarse en el mundo del fisiculturismo y hasta la televisión, para servir de rol a otros, es Luis Joel Galán, un profesional del acondicionamiento físico de 30 años, quien nació con acondroplasia. 

La acondroplasia, según los Institutos Nacionales de la Salud de los Estados Unidos, es “un grupo de enfermedades del crecimiento óseo que impide el cambio normal de cartílago al hueso conocidas como condrodisplasias’’ y que provoca enanismo. 

“Dentro de lo que es una persona con impedimento, según los libros de medicina y algo que es relativo, mi mayor obstáculo ha sido el prejuicio social. Sobre lo que es ideal, lo que no, hasta el aspecto de que te eligen quién puede ser tu pareja, los prejuicios en el campo laboral, en especial en servicio al cliente”, contó Galán. 

Dijo, además, que trabajar con su salud mental, pensamientos e inseguridades ha sido un proceso cuesta arriba. 

“A mis 30 años sigo batallando con eso. Una mente negativa no te ayuda a triunfar, pienso que debería ser súper importante que la sociedad sepa los diferentes tipos de condiciones físicas y mentales y tratar de informarse. Vivir con enanismo no es un obstáculo o un pero en mi vida», agregó. 

Galán hizo énfasis en que, al promover un mundo más empático, se podría evitar que las personas con condiciones se escondan o se agrupen. 

“Lo que falta es la empatía y que la gente que esté dispuesta a aprender», concluyó. Actualmente Galán es un parte del grupo de talentos del canal Wapa Televisión. 

Panorama actual de la población con diversidad funcional en Puerto Rico

Según la doctora Ruth Mercado Cruz, consejera en rehabilitación de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Cayey y creadora del podcast Diversidad Funcional en Acción, aún queda mucho por lograr en relación al tema de la visibilización de las personas con diversidad funcional pues, más allá de la creación de nuevas leyes, hace falta un plan de ejecución. 

“Tenemos una basta cantidad de leyes que cubren muchas áreas, pero el problema es que son leyes muertas, porque no hay un plan de ejecución. Al no haberlo, ahí es que esa visibilidad se queda meramente en una ley», aseguró. 

Los que sí están logrando algo son los mismos miembros de la comunidad, quienes con el auge de las herramientas cibernéticas han creado sus espacios para llevar sus mensajes y hacer posible su activismo, según la doctora. 

“La pandemia nos ayudó a buscar otra manera de cómo llegar a la gente. Pero todavía hay mucho por hacer. La gente piensa que, tristemente, eso no les afecta a ellos y lo ven lejano. No consideran que realmente una diversidad funcional puede ocurrirle a cualquier persona y puede estar más cerca de ti de lo que puedas imaginar, por causa fortuita, por una degeneración, accidente o lo que ocurra, inclusive impedimentos temporeros’’, sostuvo.

Buscando concienciar y educar sobre el tema desde diferentes perspectivas, la doctora creó su podcast Diversidad Funcional en Acción, el cual surgió tras la pandemia y el que actualmente sigue siendo espacio para trabajar a favor de la población con diversidad funcional.

A nivel mundial, La Organización Mundial de la Salud apunta a que más de mil millones de personas pertenecen a la población con diversidad funcional.