El líbido sexual puede reducirse por causa del estrés y la ansiedad que ha provocado el encierro por el COVID-19, pero en aquellos en los que ocurra lo contrario, tres expertas en sexualidad entrevistadas por Es Mental aseguraron que estos no son momentos para el cambio de parejas consensuales por mero placer sexual.

La sexóloga Alicia Fernández Villanueva aviritió que, pese a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dejado claro que el virus no se transmite en relaciones sexuales, se ha encontrado que puede contraerse a través de las heces fecales y la saliva. 

La presidenta del Instituto Sexológico Educativo y Psicológico de Puerto Rico recomendó a las parejas que sean creativas sexualmente, que se brinden masajes mutuamente, que laven con agua tibia y jabón los juguetes sexuales que utilicen, que eviten que la boca tenga contacto con el ano de la pareja y que se laven bien antes y después del sexo para minimizar las posibilidades contraer el COVID-19.

La sexóloga también aconsejó que toda persona que acostumbre conseguir a sus parejas sexuales por medio de páginas o plataformas en línea, debe recesar esta práctica por un tiempo. En todo caso recomendó que todo contacto sexual se lleve a cabo de manera virtual por medio de citas en vídeo, sexting e, incluso, salas de chat.

“Al conocer una nueva pareja es sumamente importante limitarse referente a las caricias, los besos, los toques y la intimidad sexual”, aconsejó Fernández Villanueva en relación a la emergencia por el COVID-19. “Deben esperar por lo menos dos semanas para tener encuentros más cercanos”.

Cuidado con la masturbación en exceso

A pesar de que la masturbación es la estrategia más saludable para no tener contacto sexual con otras personas durante el periodo de cuarentena y de distanciamiento social por el COVID-19, la sexóloga María Mercedes Rodríguez Vidal advirtió que practicarlo de manera excesiva podría convertirse en una adicción. 

El “que sea excesivo pudiera crear una adicción” debido a que “si me encuentro en mi casa cumpliendo con mis deberes y tengo que poner todo en pausa para ir a masturbarme, ahí es cuando se crea una patología que me impide ser útil con las otras responsabilidades que tengo”.

Rodríguez Vidal aclaró que la adicción a la masturbación no se determina a base de cuantas veces se practique al día o a la semana. Se diagnostica si la adicción comienza a obstruir las tareas del diario vivir. 

La masturbación, según la Academia Americana de Pediatría, es el acto de estimularse por cuenta propia para alcanzar el placer sexual. Es una práctica que  se descubre durante la adolescencia. El estudio “Prevalence, Frequency, and Associations of Masturbation With Partnered Sexual Behaviors Among US Adolescents”, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana, estima que el 73.8% de los estadounidenses de 14 a 17 se han masturbado en algún momento. 

“En el momento en el que [la masturbación] comienza a interferir en nuestras actividades del diario vivir, hay que echar un vistazo para ver qué otras alternativas puedo emplear para liberar la energía que tenga”, aconsejó la sexóloga. “Lo que la persona entienda que sustituye la necesidad de masturbarse constantemente para que cuando tenga el deseo lo pueda hacer sin crear un hábito”. 

No obstante, esta advirtió que además de la adicción a la masturbación, el consumo desmedido de pornografía para la autoestimulación también podría convertirse en una adicción. En eso coincidió la educadora sexual Luisi Denton Marini. 

“La adicción a la pornografía es algo demasiado en crecimiento”, enfatizó la educadora sexual. “Si tienes un hábito de ver cierto tiempo de tu día pornografía, ahora, en esta cuarentena, donde la soledad y el tiempo sobra, las adicciones pueden empeorar a patologías”. 

La educadora sexual explicó que la adicción a la pornografía puede provocar que la persona que la padezca no preste importancia a satisfacer a su pareja durante el acto sexual por solo estar pendiente a satisfacerse a sí misma. Por lo tanto, exhortó a las personas con esta adicción a que agenden su tiempo para mantener la mente distraída y ocupados en tareas productivas de manera que puedan alejarse de la adicción. 

“Esta cuarentena es de alejamiento social, no de enajenamiento emocional”, sentenció.