La depresión es un problema de salud que afecta el bienestar y la calidad de vida de cualquiera. Cuando tratamientos habituales no logran aliviar los síntomas y la depresión se vuelve resistente, encontrar nuevas alternativas representa un reto para pacientes y profesionales de la salud.
Una de esas alternativas es la estimulación magnética transcraneal (TMS), terapia no invasiva que utiliza pulsos magnéticos para estimular determinadas áreas del cerebro relacionadas con el estado de ánimo. Su uso ha cobrado interés en el tratamiento de la depresión resistente, particularmente entre adultos mayores, para quienes las opciones terapéuticas pueden verse condicionadas por otros problemas de salud y el uso de múltiples medicamentos.
“La depresión es un estado persistente del cerebro en el que los sistemas de emoción, recompensa, pensamiento, motivación y regulación del estrés pierden flexibilidad y capacidad de adaptación”, planteó la doctora Alina Galliano Pardo, psiquiatra.
Durante la reciente Cumbre de Salud Mental que organizó la Asociación de Hospitales de Puerto Rico, Galliano Pardo advirtió que, más que una lesión única o un simple “desequilibrio químico”, la depresión se entiende como una desregulación de circuitos neuronales interconectados. Según explicó, las consecuencias funcionales de esto son: una menor recompensa o motivación, mayor autoenfoque negativo, menor control cognitivo y mayor activación de la respuesta al estrés.
La psiquiatra recordó que, según la Organización Mundial de la Salud, se estima que 5.9% de las personas de 70 años o más experimentan depresión. No obstante, con la cantidad de personas que tienen otras comorbilidades, ese número se triplica, resaltó. En Puerto Rico, sostuvo, se estima que 26% de la población tiene 65 años o más. Para dar una idea del riesgo de depresión, comentó que una encuesta local realizada en línea hace seis años, durante la pandemia, encontró que 20.8% de los adultos de 60 años o más reportó síntomas depresivos de moderados a graves.
Dentro de este escenario, destacó lo que representa la depresión resistente al tratamiento: falta de respuesta adecuada a por lo menos dos tratamientos antidepresivos, con dosis y duración adecuadas, durante el episodio depresivo actual.
La psiquiatra comentó que el estudio STAR*D (Alternativas de tratamiento secuencial para aliviar la depresión) investigó el tratamiento de la depresión mayor, analizando qué hacer cuando un antidepresivo no funciona o no se tolera. Este encontró que la remisión disminuyó con cada paso terapéutico. También mostró mayor intolerancia en los pasos posteriores. Mientras más fracasos tras tratamientos adecuados, menor probabilidad de respuesta y remisión, concluyó el estudio que se realizó entre el 2001 y 2006.
“No podemos decir que la salud mental es un tema prioritario y, entonces, tratar al paciente como de segunda categoría”, denunció al admitir que, a nivel terapéutico, “no estamos donde tenemos que estar”.
En este escenario, la estimulación magnética transcraneal plantea una posibilidad para quienes no han encontrado alivio con los tratamientos convencionales. Pero, ¿qué tan efectiva es en los adultos mayores y qué se sabe sobre sus beneficios y limitaciones?
¿En qué consiste la estimulación magnética transcraneal?
Según explicó, el TMS es un tratamiento no invasivo que usa un campo magnético para inducir una estimulación en el cerebro de envolver corrientes eléctricas en unas áreas seleccionadas. Los parámetros varían acorde al diagnóstico y el área que se quiere tratar, indicó la fundadora de BioMental Clinic.
Para su aplicación, básicamente se coloca una bobina de tratamiento sobre el cuero cabelludo, sin cirugía ni anestesia. Entonces, el campo magnético cambiante induce una corriente eléctrica en la corteza seleccionada y modifica la actividad de las neuronas cercanas. Para la depresión y ciertas afecciones, se utilizan blancos cerebrales y protocolos específicos.
En Estados Unidos, el TMS se usa para tratar el trastorno depresivo mayor (MDD) desde el 2008, cuando la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) aprobó el primer dispositivo NeuroStar para adultos con depresión que no habían mejorado con medicamentos. Desde entonces, indicó Galliano Pardo, el uso de TMS ha seguido evolucionando. Por ejemplo, dijo, en el 2013 surgió la primera TMS de pulso único para el dolor por migraña, en el 2018 recibió la primera indicación para tratar el trastorno obsesivo compulsivo (OCD) y en el 2020 recibió la primera indicación como ayuda para dejar de fumar.
Los criterios para adultos mayores, comentó la psiquiatra, son iguales, pero más individualizados. Amerita ver el expediente médico del paciente y ser muy cuidados, si tiene problemas médicos complejos.
Los candidatos para TMS en depresión mayor son: los que tengan diagnóstico de trastorno depresivo mayor (con o sin ansiedad), con síntomas moderados a severos, que hayan tenido una respuesta insuficiente a antidepresivos, con intolerancia o efectos adversos a medicamentos, que tengan preferencia por tratamientos no invasivos, que pueden acudir a un curso repetido de sesiones y que estén clínicamente estables para tratamiento ambulatorio. El tratamiento estándar dura unos 20 a 37 minutos por sesión, para un total de unas 36 sesiones, indicó.
Entre los que no pueden ser candidatos a TMS, mencionó los que tengan metal en el cerebro, algún dispositivo. Mientras, entre las ventajas, que no tiene los efectos adversos de los medicamentos; que se da en el consultorio del médico con el paciente despierto y que es no invasivo y bien tolerado a nivel cognitivo.
“La ventaja no es que el TMS esté libre de riesgos, sino que es un tratamiento dirigido y monitorizado que evita añadir carga farmacológica sistémica”, planteó.
Al final de un curso exitoso de TMS, se le informa al paciente que se le seguirá monitoreando, indicó. Agregó que, como la FDA no lo aprueba para mantenimiento, no hay cubierta médica disponible para ello. No obstante, comentó que ir a la clínica con frecuencia y tener contacto con otras personas también le suele producir un resultado positivo a las personas.




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