Nota de la editora: Hoy miércoles a las 3:00 pm estaremos conversando por Facebook Live con Somayra Rodríguez Valdés, especialista en Prevención de Salud Mental, y con Lee Jiménez, sobreviviente de violencia doméstica y autora, gracias al apoyo de FHC First Healthcare. Sintoniza a través del Facebook de Es Mental o de FHC – Salud Mental.

Cada caso puede variar, una víctima puede pasar por uno o repetir varias veces el ciclo de violencia doméstica hasta que entienda que está en una relación de maltrato y que debe buscar ayuda, aseguró Somayra Rodríguez Valdés, trabajadora social y especialista en prevención de salud mental de FHC First Healthcare.

 

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Este ciclo conlleva una etapa de tensión, en la que la víctima busca complacer a su agresor y hay un incremento de sensación de peligro. Le prosigue una agresión donde la tensión aumenta, la violencia estalla y surge la agresión física y/o verbal, y la luna de miel donde el agresor se muestra arrepentido, luce vulnerable, y puede causar en la víctima sentimientos de culpabilidad”, explicó Rodríguez Valdés sobre el ciclo de maltrato.

Según la especialista, las investigaciones reflejan que a menor escolaridad tanto del agresor como de la víctima, mayor la posibilidad de que ocurra violencia física

“Esto no significa que una persona con mayor grado de escolaridad que otra no va a ser víctima de violencia doméstica o de género, pero puede identificar las conductas de maltrato con mayor facilidad y buscar ayuda rápidamente. Esa es la principal razón de la importancia de la educación tanto en las escuelas, hogares y medios de comunicación”, sostuvo.

Lee Jiménez, sobreviviente de violencia doméstica y autora del libro Vencí mi Gigante, vivió siete años en una relación de maltrato, tiempo en el que recurrió en varias ocasiones a órdenes de protección, pero luego continuaba con el ciclo.

Un día tomó la decisión de dejar a la persona que tanto daño le hacía, y buscó ayuda psicológica y espiritual.

“Cuando estamos en esta situación pensamos que nos morimos, pero hay que tomar esa decisión de salir y dejarse ayudar, aun sabiendo que el proceso nos duele. Es como si nos estuvieran arrancando la piel. Hay que saber que ese dolor va estar allí, pero que ese dolor se va a ir cuando entiendas que el amor no es maltrato”, sostuvo.

Hoy día Jiménez se siente empoderada, con nuevas metas, con el autoestima alta y capaz de muchas cosas, aseguró. 

“Siento que debo ayudar a otras mujeres, y pienso que todo lo que viví fue con esa finalidad: ayudar a otras”, puntualizó.

¿Por qué se normaliza o se acepta el maltrato?

Rodríguez Valdés indicó que en Puerto Rico existen unos paradigmas socializadores o modelos, ejemplos y patrones sociales, que han perpetuado la aceptación de conductas alusivas a la violencia de género. Agregó que, “aunque la educación sobre la violencia de género ha empezado a hacer la diferencia en los jóvenes, la escuela, la familia, la iglesia y los medios de comunicación, han ayudado a repetir actitudes que promueven dicha violencia”.

Explicó que en el caso de la víctima, si se analiza de manera holística, bajo un modelo bio-psico-social-espiritual, hay que poner en justa perspectiva todas las áreas del ser humano para entender y evitar levantar un juicio

Esto significa, según ella, “que una persona con condiciones biológicas, como enfermedades físicas, desbalance en los neurotransmisores o uso de medicamentos puede tener como consecuencia la incapacidad de tomar decisiones”. En el área social, dijo, “pueden influir los antecedentes y esquemas sobre lo que significa el matrimonio y la familia”. También puede existir el temor a la pérdida de ingresos, estatus social o propiedades.

“Muchas personas tienen y aceptan conductas machistas o micro machistas por creer que es normal”, dijo.

Asimismo el aspecto psicológico juega un rol en la aceptación de esta conducta, ya que en ocasiones la víctima “arrastra trastornos de personalidad, autoestima, pensamientos irracionales y dependencia emocional”. Indicó que cuando una víctima de violencia de género es emocionalmente estable, lo primero que el agresor ataca es su psiquis. Por ejemplo, dijo que es posible que donde haya violencia física, antes haya habido un proceso de gaslighting (el acto de manipular a una persona para hacerla dudar de sí misma), que pudo haber afectado la autoestima de la víctima. 

Agregó que las creencias espirituales producto de dogmas, doctrinas y normas religiosas también pueden inducir a la aceptación de la violencia. 

Advierte las señales

La experta sostuvo que las señales más comunes de que una persona está viviendo en una relación de maltrato son:

  • Golpes visibles
  • Falta de concentración
  • Intranquilidad al contestar una llamada de su pareja
  • Disminuye la calidad de su trabajo
  • Deterioro físico y de apariencia personal
  • Cambio en estilo de vestir
  • Visitas repentinas de su pareja
  • Falta de recursos económicos
  • Aislamiento

Estado de Emergencia

Rodríguez Valdés sostuvo que la reciente firma de la Orden Ejecutiva para declarar Estado de Emergencia por violencia de género a Puerto Rico se traduce en la creación de un comité de prevención, apoyo, rescate y educación de la violencia de género con instituciones políticas y organizaciones feministas, la creación de aplicación para ayuda de víctimas protegiendo el mensaje del agresor y el establecimiento de un programa de seguimiento a las órdenes de protección. Además, indicó que por medio de esta orden se ofrecerá capacitación de los agentes de orden público y agencias de gobierno, un programa de integración de mujeres a la fuerza laboral, colaboración de clínicas de asistencia legal para las víctimas y campañas mediáticas de orientación contra la violencia de género.

Al 2020, unas 60 mujeres fueron asesinadas en Puerto Rico, de acuerdo con el Observatorio de Equidad de Género. En enero de 2021 se produjo el más reciente asesinato de una mujer en la Isla, la joven enfermera Angie Noemí González, quien fue asesinada por su esposo.

Dónde buscar ayuda

Lugares para buscar orientación, albergues y centro de servicios legales y psicológicos entre otros:

 

Orientación

Coordinadora Paz para la Mujer: 787-281-7579, 787-777-0378

Línea de Ayuda 939-CONTIGO (24 horas):  939-266-8446

Línea de apoyo «Community Alliance for Integrated Services to Victims» (Proyecto CAISS, 24 horas): 939-255-9800

Línea de apoyo Hogar Nueva Mujer (24 horas):  787-202-4634

Línea de apoyo Proyecto Matria (24 horas): 787-489-0022

Oficina de la Procuradora de las Mujeres:

-Línea de emergencia: 787-722-2977

-Línea de emergencia isla- 1-800-981-9676

-San Juan- 787-721-7676

Albergues

Casa de la Bondad: (787) 852-7265/ (787) 852-7265

Casa de Todos: (787) 734-5511 / (787)  734-3132

Casa Protegida Julia de Burgos: (787)723-3500 ó 723-3520, (787) 284-4303

Hogar Ruth- (787)883-1884, (787) 883-1804

CAPROMUNI: (787) 880-2272/ (787) 879-330

Hogar La Piedad: (787) 743-7658/ 787-258-5162

Iniciativa Comunitaria: 787-283-1520/ 787-755-6204

Para más alternativas visita el Directorio de Servicios para Sobrevivientes de Violencia Doméstica y Agresión Sexual de Coordinadora Paz la Mujer en este enlace.