“La medicina psicodélica representa una oportunidad de ampliar nuestras herramientas terapéuticas, pero también de repensar cómo acompañamos a las personas durante sus procesos de recuperación”, dijo la Dra. Paulina Rullán-Farinacci, directora de educación e investigación de Pravan Foundation.

La doctora fue recientemente nombrada al Comité Asesor Científico y Regulatorio creado por la Orden Ejecutiva 2026-07, la cual busca fortalecer la investigación clínica y el desarrollo de terapias emergentes. Rullán-Farinacci explicó que la orden ejecutiva representa un paso importante porque establece un marco institucional para evaluar las terapias asistidas por psicodélicos desde una perspectiva científica y de salud pública. Añadió que la orden representa el comienzo de este proceso. Es decir, ahora se debe probar la viabilidad de estas terapias y hacer varias investigaciones sobre ellas con la población de Puerto Rico.

Al momento, los únicos psicodélicos aprobados para uso médico amplio son la ketamina y esketamina. La ketamina ha sido aprobada por la FDA como anestésico desde 1970 y puede utilizarse para otras indicaciones, incluyendo la depresión, mediante prescripción médica fuera de indicación dentro del marco legal y regulatorio correspondiente, explicó  Rullán-Farinacci. Mientras tanto, la esketamina, comercializada como “Spravato”, cuenta con la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, en inglés) para la depresión resistente al tratamiento y para síntomas depresivos, explicó.

Actualmente, Rullán-Farinacci es la investigadora principal en un ensayo clínico del Departamento de Psiquiatría Recinto de Ciencias Médicas en conjunto con Pravan Foundation para evaluar cómo añadir la preparación e integración psicoterapéutica al tratamiento de esketamina puede mejorar los resultados en personas con depresión resistente al tratamiento. 

Las investigaciones actuales sobre el uso de psicodélicos en la Isla

Parte de la razón por la cual se está investigando el uso de sustancias psicodélicas para tratamiento de trastornos mentales es porque hay muchas personas que no responden a los tratamientos ya disponibles, dijo la Dra. Karen Martínez González, catedrática y directora del Departamento de Psiquiatría del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico. Por ejemplo, solo el 40% de las personas responden a los tratamientos disponibles para la depresión mayor, explicó. 

“Lo más importante para nosotros es que Puerto Rico no se quede atrás y que nuestros pacientes no se queden afuera de lo que pudiesen ser estos tratamientos muy prometedores”, dijo Martínez González.

Otra de las investigaciones que se está activamente cursando en el Recinto es para ver la perspectiva de los profesionales de salud en torno a ver si están receptivos a recibir más adiestramiento en las terapias asistidas por psicodélicos y si estuviesen dispuestos a utilizar la terapia psicodélica con sus pacientes.

Martínez González y Rullán-Farinacci explicaron que el enfoque está en tratamientos basados en evidencia y que la única manera de tener esa evidencia es a través de la investigación.

Las cuatro personas entrevistadas enfatizaron que el tratamiento asistido por psicodélicos no es que uno simplemente se toma una sustancia psicodélica y ya. Sino que hay un proceso extenso con varias fases a través del tratamiento. Durante el primer paso, se le hace una examinación física y psicológica, se crean expectativas realistas y se crea  una relación terapéutica segura. Después, en el proceso de administración, el paciente recibe la sustancia bajo supervisión de profesionales capacitados. Mientras tanto, la última fase es la de integración, donde se busca ayudar a la persona a procesar la experiencia y traducir los conocimientos adquiridos a cambios sostenibles en su vida.

“En las terapias psicodélicas se abre una ventana donde, uno, podemos experimentar en esa experiencia diferentes perspectivas de la vivencia o del problema que estamos teniendo. Y luego nos dan una ventana de neuroplasticidad, donde eso lo que significa es que nos ayuda a facilitar, realizar cambios y mantener esos cambios que queremos en nuestra vida”, dijo el psicólogo clínico Dr. Pablo Cabral Juan, de SpeakEasy Therapy.

La Orden Ejecutiva 2026-37, firmada por la Gobernadora Jenniffer González Colón el 4 de agosto de 2026, busca evaluar la conveniencia y viabilidad de un Programa Piloto de Investigación Clínica en Terapias Emergentes, el cual incluye terapias asistidas por psicodélicos. La intención de la misma es fortalecer la capacidad del sistema de salud del país para participar en ensayos clínicos y para acceder a oportunidades de investigación y financiamiento promovidas por el Gobierno de los Estados Unidos. 

En abril, el Presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para acelerar la revisión de las sustancias psicodélicas para el tratamiento de los trastornos mentales. La orden también dirige a que el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos destine por lo menos $50 millones para apoyar a gobiernos estatales que han creado programas para avanzar el tratamiento de trastornos mentales serios con sustancias psicodélicas. Esta orden es una de varias movidas que el gobierno federal —que por muchos años fue casi alérgico a este tipo de estudio— ha tomado para avanzar el estudio de la terapia asistida por psicodélicos. 

Gran parte de este movimiento es para el tratamiento del trastorno de estrés postraumático en los veteranos de las fuerzas militares de Estados Unidos. El Departamento de Asuntos de Veteranos aprobó dos ensayos clínicos para evaluar la eficacia de la éxtasis y la psilocibina en el tratamiento de veteranos con problemas de salud mental serios. La OE-2026-37 también hace mención especial de los veteranos, especificando que un representante de la Oficina del Procurador del Veterano de Puerto Rico debe ser miembro del Comité Asesor. 

A diferencia de la ketamina y la esketamina —que cuentan con aprobación federal para uso médico— la FDA y la la Administración para el Control de Drogas (DEA, en inglés) consideran que la éxtasis y la psilocibina no tienen ningún uso médico y alto potencial para ser adictivas. Esto se conoce como “Lista I” (Schedule I, en inglés) y también incluye la ibogaína, la cual fue mencionada en la OE-2026-37 por su valor terapéutico.

Aunque estas sustancias psicodélicas, a veces llamadas los “psicodélicos clásicos”, siguen altamente reguladas a nivel federal, un creciente conjunto de evidencia científica apunta a que pueden tener efectos positivos en el trastornos de salud mental, como la depresión y el estrés postraumático. 

Por décadas fue casi imposible hacer investigaciones científicas y médicas sobre el uso de psicodélicos dado la “Guerra Contra las Drogas” del gobierno de los Estados Unidos. Sin embargo, a finales del siglo anterior, se empezó a ver un renacer del interés institucional en el uso medicinal de los psicodélicos, según un artículo publicado en la revista Neuropsychopharmacology. 

Aunque en Estados Unidos los tratamientos médicos con los psicodélicos Lista I son prohibidos a nivel federal, en otros países estás sustancias no son reguladas o se ha aprobado su uso médico. 

David Melchor, cofundador y director ejecutivo de Pravan Foundation, explicó que la terapia con ibogaína —un alcaloide psicoactivo derivado de la raíz de un arbusto africano— en la clínica Ambio Life Sciences en México lo ayudó mucho después de ser diagnosticado con Parkinson, un trastorno neurodegenerativo que afecta el sistema nervioso. Mientras tanto, el Cabral Juan explicó que no ha vuelto a fumar cigarrillos desde que participó de un entrenamiento con la psilocibina para médicos clínicos en Jamaica. 

Melchor, quien es miembro del Comité Asesor Científico y Regulatorio, enfatizó que los psicodélicos no deben usarse de manera recreacional porque tienen varios riesgos. En particular, apuntó a la ibogaína como un psicodélico que puede tener efectos cardíacos severos cardiacos si no se toma bajo la supervisión médica. Rullán-Farinacci explicó que los riesgos varían dependiendo de la sustancia. Algunas pueden causar ansiedad intensa, elevaciones de presión arterial o complicaciones psiquiátricas. Por esta razón, no todas las personas son candidatas apropiadas para este tratamiento y no todas las sustancias requieren el mismo protocolo. Igualmente, Melchor señaló que el uso recreativo puede frenar el movimiento del uso médico de los psicodélicos.

Sin embargo, el Dr. Cabral Juan enfatizó que es importante que los médicos estén orientados sobre el uso de los psicodélicos desde una perspectiva de reducción de daños para poder educar a sus pacientes sobre los posibles riesgos. Explicó que hizo un estudio naturalístico sobre el uso de psicodélicos en Puerto Rico y encontró que muchos los utilizaban para la sanación y exploración personal.

Rullán-Farinacci, Martínez González y Cabral Juan fueron oradores y panelistas del Puerto Rico Psychedelic Summit 2026, un evento sobre la medicina psicodélica patrocinado por Pravan Foundation, la clínica psiquiátrica Sattva, Ambio Life Sciences y OGMA Language Studio. Rullán-Farinacci es cofundadora y Chief Medical Officer de Sattva, la cual abrirá sus puertas pronto y ofrecerá terapias asistidas por ketamina, según su página web. Melchor es co-fundador y director ejecutivo de Sattva. 

Los expertos consultados por Es Mental indicaron que Puerto Rico todavía está muy lejos de que la terapia con psicodélicos Lista I sea una realidad. Primero se debe hacer investigaciones con las sustancias disponibles y accesibles, la ketamina y la esketamina, para validar que estas sustancias tienen efectos positivos en Puerto Rico. Mientras tanto, las Lista I deben tener aprobación federal para su uso dentro de investigaciones científicas y médicas. Hay algunas universidades que cuentan con dispensas específicas para el estudio de estas sustancias, como Johns Hopkins University, pero hay muy pocas. 

El próximo paso, según la orden ejecutiva, es que se termine de crear el Comité Asesor. Según Melchor, el Comité ya tiene más o menos diez miembros, pero todavía falta el nombramiento del resto de los integrantes. 

Dentro de los primeros 45 días de la constitución del Comité, el Secretario de Salud podrá rendir un informe a la Gobernadora sobre áreas de investigación identificadas, recomendaciones iniciales y avances alcanzados. Mientras tanto, es incierto la cantidad de días después de la Constitución del Comité se debe rendir su informe al Secretario de Salud, ya que la orden ejecutiva lee que debe ser dentro de “noventa (120) días”. O sea, tiene dos cantidades de días diferentes. El informe debe tener los de su evaluación y recomendaciones sobre la conveniencia y viabilidad de establecer un Programa Piloto de Investigación Clínica en Terapias Emergentes en Puerto Rico.

“La promesa de la medicina psicodélica no significa que hayamos encontrado una solución universal para el sufrimiento mental. Significa que estamos abriendo nuevas líneas de investigación que podrían ampliar nuestras posibilidades terapéuticas y ayudarnos a comprender mejor cómo ocurre el proceso de recuperación”, puntualizó Rullán-Farinacci. 

Algunas jurisdicciones en los Estados Unidos, como Oregon, han legalizado el uso de la psilocibina en centros de servicios terapéuticos, según el medio OPB.