En la etapa de la adultez mayor, muchos evalúan sus relaciones para tomar la decisión de permanecer o no con sus parejas. El divorcio gris, como se conoce a la separación de personas de mediana y tercera edad, ha ido en aumento.
“Algunas personas permanecen juntas por razones económicas, dependencia emocional o presión familiar y social. Sin embargo, llega un momento en que se dan cuenta de que desean una vida más plena y deciden romper la relación”, aseguró Manuela González Dávila, psicóloga clínica con certificación en psicogeriatría.
“La vejez es una etapa de muchos cambios y de reorganización, tanto a nivel físico como familiar”, agregó González Dávila.
Con los hijos fuera del hogar, muchas parejas se replantean su vínculo.
“Hay muchas razones por las que se decide permanecer o romper la relación: pueden ser prácticas o emocionales”, señaló.
Por otro lado, señaló que parejas con buena comunicación pueden reinventarse, desarrollar nuevos hábitos y permanecer juntas, siempre que no existan situaciones graves de maltrato o enfermedad.
Por su parte, la doctora Maritza Rodríguez Lazu, psicóloga especializada en gerontología, las decisiones de permanecer juntos o separarse en esta etapa suelen tener raíces profundas.
“La mayoría de las veces, las situaciones no empiezan en la adultez mayor. Se reflejan desde el noviazgo, desde el inicio del matrimonio: celos, dominio de alguna de las partes, discrepancias de carácter, incluso creencias religiosas o aspectos de crianza”, subrayó.
Incluso factores históricos, como matrimonios impuestos por la familia, pueden influir en la compatibilidad hoy.
Mientras, añadió que aquellas personas que deciden entrar en una relación nueva después de estar en la etapa de adulto mayor, lo que buscan es principalmente compañía. Una persona con quien puedan dialogar, salir, socializar, compartir y con quien haya respeto.
Según estudios del National Center for Family and Marriage Research, el porcentaje de adultos mayores de 65 años divorciados casi se triplicó entre 1990 y 2022, pasando de 5,2 % a 15,2 %, lo que evidencia que el fenómeno del divorcio gris se está consolidando en las cohortes actuales de adultos mayores.
El envejecimiento y los cambios cognitivos afectan profundamente la dinámica de pareja, dijo Rodríguez Lazu.
“Si una de las partes desarrolla un trastorno neurocognitivo, la otra usualmente asume el rol de cuidador principal. Esto genera desgaste emocional, ansiedad, insomnio… ver a alguien con quien llevas 30, 40 años deteriorarse es impactante”, insistió.
La consulta se convierte así en un espacio de desahogo, más allá de estrategias terapéuticas, indicó.
Estudios recientes muestran que la calidad del vínculo en la pareja sigue siendo clave para el bienestar en la vejez. Una revisión publicada en el Journal of Aging and Long‑Term Care encontró que la satisfacción marital está estrechamente relacionada con los síntomas de depresión en personas mayores, y que esta relación es incluso más marcada que en etapas previas de la vida. La investigación señala que las mujeres mayores tienden a reportar menor satisfacción marital y mayores niveles de depresión que los hombres, mientras que el apoyo de la pareja continúa siendo una fuente crucial de soporte social.
Entre los conflictos más frecuentes en parejas mayores destacan la rutina, la monotonía y la falta de comunicación, opinó Rodrígez Lazu.
“Ya sé lo que piensas, ya lo hablamos… eso socava la relación. La persona se siente menos importante, deja de socializar, y la brecha se profundiza”, explicó.
Para ella, recuperar la conexión no requiere grandes gestos. Recomendó ver una película juntos, cocinar, sentarse en la terraza, ya que cualquier espacio compartido cuenta como una buena oportunidad para conectar.
Entre los desafíos más frecuentes están los conflictos derivados de la rutina, la monotonía y la percepción social sobre lo que “debería” ser una relación en la tercera edad, puntualizó González Dávila.
“Existe un prejuicio: se piensa que ya viviste suficiente, que debes aguantar lo que venga. Si llevaste 30, 40, 50 años casado, ¿por qué divorciarte ahora? Esto puede dificultar la toma de decisiones y generar presión familiar o social”, comentó la experta.
Apuntó a diferencias de género en estas decisiones.
“La mujer tiende a separarse más por la calidad del vínculo, el hombre por la funcionalidad. Culturalmente, la mujer está socializada para expresar emociones, mientras que el hombre muchas veces las reprime”, sostuvo González Dávila.
“Los hombres suelen callar y esperar que los problemas se resuelvan solos, mientras que las mujeres llegan más a consulta por la monotonía y la falta de comunicación”, aseguró por su parte Rodríguez Lazu.
La terapia de pareja, aseguró, “no tiene edades” y siempre es un recurso valioso.
En esta línea, Rodríguez Lazu enfatizó en que las personas mayores tienen el mismo derecho a decidir sobre su vida amorosa que cualquier otra edad.
“Si alguien decide salir de una relación, debe ser apoyado por amigos, familiares y la sociedad en general. No tener prejuicios es fundamental”, precisó.
“El día del amor es todos los días. A veces con un mínimo gesto, una mirada, un abrazo, es suficiente. Probablemente eso es todo lo que tu pareja necesita”, dijo González Dávila.
Asimismo, Rodríguez Lazu concluyó recordando que cada relación es única.
“Las dinámicas pueden ser tan variadas como en cualquier otra etapa de la vida. Lo importante es evaluar la situación emocional y funcionalmente, y acompañar a las personas mayores en la búsqueda de bienestar y plenitud en sus relaciones”, cerró.





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